Letras
Poesía herniada

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vos dormís

mientras los relojes se aceleran
y en las casas de las personas
se enfrían las tazas de café
que quedaron sin ser tomadas,
Buenos Aires es un espectáculo
donde todos corren por inercia,
cada mediodía la 9 de Julio
se convierte en el escenario
de la maratón de los almuerzos diarios
donde en tiempo record se degluten
pebetes de jamón y queso,
y apenas si alcanzan los minutos
para un cigarro,
todo sea porque a fin de mes
el señor McDonald los ponga
en la foto del cuadro.
mientras el asfalto se agita
y los perros pasean al paseador,
y los gatos, que son los más vivos,
observan todo desde las terrazas,
los chicos toman los colegios,
y en la tele, cuándo no,
alguien nos quiere tomar el pelo,
la vecina se indigna con el chino
porque no le alcanza el dinero para el aceite
y el chino no sé qué cosa dice, en chino claro,
pero en resumen nada de fiado.
mientras los trenes aplastan almas
y los bancos comercian con ilusiones,
las tías viejas tejen sus bufandas
y sus opiniones acerca del último
escándalo de la farándula.
mientras los tacheros se putean entre sí,
y pasa otro sesenta por tu ventana:
vos dormís.

creo entonces encontrarle la lógica
a esto de que vivas al revés del mundo,
mientras el día se sucede
y la palabra utopía se olvida en masa:
vos dormís.

y yo, que te sé dormido,
bellísimo, al margen, intacto,
no puedo evitar sentir un gran alivio,
una fortuna, un egoísmo.

 

piedra libre

Just a perfect day;
you make me forget myself.

Lou Reed

hay un adjetivo
sufriendo incontinencia
verbal en mi boca,

en la tuya:
sed y lluvia,
maravillas.

tus manos trabajando
exhaustivamente,
puntillosas.

buscando
el lugar en donde
todo hierve,
estalla.

piedra libre,
te digo al oído,
y tu sonrisa
se dispara
en mi nuca.

el resto del tiempo
son tus ojos como luz de parafina
alumbrando mis rincones.

dame un segundo, te pido,
que todavía no lo creo.

parpadeo
y seguís estando ahí.

de pronto soy otra,
alguien que no conocía.

 

en amor a dar amor voy

en amor a dar amor voy,
a vos,
dar amor en tu boca
vestida de amor
con vestidos de amor
que me sacas
de a tarascones
de a amoradas,
mora el amor cuando
abrís la puerta
y me mirás con esos ojos
siempre cansados y besables
y me habitás en tu habitación
y me vacío y me lleno el corazón
de, desde, en, entre, hacia, hasta,
para, por, ante vos.
respiro tu nombre,
me inyectás los motivos.
¿qué clase de idiota
ofrecería resistencia?
si todo es absurdo
menos vos y yo
cuando nos homogenizamos,
y luego, borrachos del otro
no dejamos de preguntar
por qué fue que tardamos
tanto en decidirnos
a penetrarnos la carne
y el alma,
a sacudirnos el tango
y los labios,
en pronunciar al unísono
una única sílaba:
sí.