La obra Tres ataúdes blancos, del escritor colombiano Antonio Ungar, un thriller bizarro con trasfondo político en un imaginario país latinoamericano, ha sido la ganadora del 28º Premio Herralde de Novela, que concede la editorial Anagrama y que está dotado con 18.000 euros.
La obra de este joven escritor, que reside en Jaffa (Palestina), narra las vicisitudes de un ciudadano de a pie, “absolutamente tímido”, que por un error se ve forzado a suplantar al líder de un partido político y a vivir una serie de aventuras inverosímiles para intentar acabar con el régimen totalitario de Miranda, un Estado que tiene un poco de cada de uno de los países sudamericanos, explicó el autor tras hacerse público el fallo del premio el pasado 8 de noviembre.
Ungar (Bogotá, 1974), quien presentó la obra al premio con el título de Miranda y bajo el seudónimo José María Loos, define Tres ataúdes blancos como una farsa con un gran componente de humor negro, entroncada en parte con otras “novelas de dictador”, como las salidas de la mente de su compatriota Gabriel García Márquez, autor que reconoce que siempre ha leído como si fuera un clásico, “un escritor muerto”.
Primer colombiano que gana el Herralde, Ungar tomó el nombre de Miranda de una película de Luis Buñuel —donde aparecía el embajador de este supuesto país—, y señaló que su novela refleja cómo la ciudadanía normal de estos países se relaciona con la política.
“La realidad es tan desbordante que no me he tenido que inventar nada, he sacado eventos tomados del día a día; en Colombia o Perú ocurren algunas cosas que como material literario resultan excesivas”, afirma el escritor que define al dictador de su obra como un político de corbata y cuello blanco, elegido democráticamente, pero igualmente tirano.
El thriller absurdo (“todos quieren matar al protagonista, tanto sus compañeros como la oposición”) viene acompañado por una historia de amor que sirve de hilo conductor pero igualmente tamizada por el humor.
Participante del evento Bogotá 39 —que en agosto de 2007 reunió en la capital colombiana a 39 escritores latinoamericanos menores de 39 años— y ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 2005, Ungar es autor de numerosos cuentos —publicados en cinco lenguas en más de veinticinco antologías—, crónicas —que aparecen periódicamente en revistas de Estados Unidos, Holanda y Colombia— y un par de novelas en castellano: Zanahorias voladoras y Las orejas del lobo, finalista en 2008 del premio Courier International al mejor libro extranjero. También, en 2009, se publicó una antología con sus cuentos, titulada Trece circos y otros cuentos comunes.
Un arquitecto que no ejerce y que vivió en Barcelona (España) de 1999 a 2004, aunque alejado del mundo literario, Ungar es aficionado a la literatura norteamericana y cree que en la confección de esta novela le han influido más algunas películas y músicas, y lo que oye en la calle, que un canon literario concreto.
En este sentido, apunta el sentido del humor como uno de los elementos básicos presentes en la cultura de su país: “tras una matanza, esa misma tarde ya hay un chiste, reírse de lo trágico es algo muy colombiano, hay algo que conecta la risa y la muerte”, asegura Ungar, de ascendencia judía centroeuropea y quien ha acabado en Palestina de la mano de su mujer, originaria de este territorio.
El escritor, que lleva muchos años fuera de su país, es muy crítico con los gobernantes de Colombia y la vecina Venezuela. “Chávez es un líder populista que se vende como de izquierda, y que está confirmando todo los tópicos de la derecha sobre la izquierda”, señala el novelista.
Ungar colabora para diversos medios escritos desde su residencia en Jaffa, donde está preparando otra novela sobre una secta que se ubica entre Brasil y Alemania, y no descarta escribir sobre Palestina, “aunque es muy complicado hacerlo sin ser de allí”, reconoce el autor, que lamenta la censura implantada hoy en día en Israel.
En sus últimas ediciones, el premio Herralde —que este año tuvo como jurado a Salvador Clotas, Marcos Giralt Torrente, Luis Magrinyà, Vicente Molina Foix y el editor Jorge Herralde— recayó en La enfermedad, del venezolano Alberto Barrera Tyszka (2006); Ciencias morales (2007), del argentino Martin Kohan; Casi nunca, del mexicano Daniel Sada (2008), y La vida antes de marzo, del español Manuel Gutiérrez Aragón (2009).
Fuentes: EFE • El Tiempo