El anuncio de cambios en la ortografía de nuestro idioma ha levantado críticas por cuanto algunos de ellos son considerados no sólo superfluos, sino contraproducentes.
La nueva edición de la Ortografía de la lengua española, cuyo texto básico fue aprobado por la Comisión Interacadémica de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale) en San Millán de la Cogolla, La Rioja (España), durante una reunión celebrada entre el 1 y el 4 de noviembre, todavía debe ser objeto de un debate final que tendrá lugar el próximo domingo 28, cuando se reúnan las academias en Guadalajara, Jalisco (México).
La reunión, en la que participarán tanto la Real Academia de la Lengua (RAE) como los representantes de las restantes veintiún academias de la lengua española, se realizará en el marco de la 24ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), que se realizará en la ciudad jalisciense entre el 27 de noviembre y el 5 de diciembre. De darse el visto bueno definitivo al texto básico aprobado en San Millán de la Cogolla, la nueva Ortografía de la lengua española estaría en la calle antes de navidad.
La directora de la FIL, Nubia Macías, comentó que en Guadalajara se tomarán decisiones determinantes sobre el futuro de la lengua española, pues se trata de una lengua que sigue creciendo, gracias a las aportaciones de los países que los hablamos. Además, agregó que al encuentro se sumarán las academias de Filipinas, Estados Unidos y Brasil.
Junto con el Diccionario y la Gramática, la Ortografía es una de las tres publicaciones “en las que se basa la codificación lingüística de nuestro idioma”, según indica la RAE en un comunicado sobre este tema. “La cuestión ortográfica no es un problema menor: constituye el ámbito en el que se hace más patente la unidad de la lengua”.
“En la inmensa extensión del mundo hispanohablante, el español presenta variedades fónicas, morfológicas, sintácticas y léxicas”, continúa el comunicado. “Sin embargo, comparte unas mismas normas ortográficas. Gracias a esta unidad en la escritura podemos leer a Neruda, Borges, Onetti, García Márquez, Vargas Llosa, Carpentier, Rulfo o Delibes como si tuvieran una misma voz. Esta unidad es un bien de valor incalculable. La ortografía posee repercusiones educativas, sociales, económicas y culturales”.
Esta nueva edición de la Ortografía, coordinada por el académico español Salvador Gutiérrez Ordóñez, no cambia las reglas sustanciales, pero sí contiene novedades interesantes que han tenido una notable repercusión y un amplio debate en medios de comunicación.
La polémica apunta hacia el cambio de nombre de letras como la y (que de i griega pasa a llamarse ye), la b o la v (que ya no son distinguibles como be alta y ve baja sino simplemente como be y uve), la pérdida, ya adelantada en la edición de 1999, del tradicional carácter de letra que se le concedía a los dígrafos ch y ll (y que reduce el alfabeto castellano de 29 a 27 letras) y la desaparición, por considerarse innecesaria, de la tilde en las palabras guión y truhán, que pasan a escribirse ahora, según la nueva Ortografía, como guion y truhan.
Igualmente, se anunció que la letra q ya no deberá usarse en palabras cuya ortografía no lo amerite, como Iraq, Qatar, quásar o quorum, que ahora deberán escribirse Irak, Catar, cuásar y cuórum, aunque también se prevé que quien desee escribirlas con la grafía original podrán usar cursivas, a fin de aclarar que se trata de extranjerismos.
Se elimina definitivamente la tilde en la conjunción o cuando se usa entre cifras, y los prefijos ex, anti y pro deberán unirse a la palabra a la que anteceden; lo que quiere decir que expresiones como ex ministro, anti social o pro fondos serán incorrectas, siendo lo correcto exministro, antisocial y profondos, aunque podrán escribirse separados cuando antecedan a expresiones compuestas, como es el caso de ex capitán general.
Pero quizás el cambio más criticado —aunque no es precisamente una novedad pues las academias ya lo habían decidido hace varios años— ha sido la desaparición de la tilde en el adverbio solo. Tradicionalmente, esta palabra se escribe con tilde cuando es sinónimo de únicamente, y sin tilde cuando denota la ausencia de compañía. La confusión que bajo ciertas circunstancias generaría el uso sin tilde de esta palabra ha originado discusiones en todo el ámbito de habla hispana, pese a que la RAE ha admitido que no se condenará el uso de la forma tradicional.
Incluso la edición vigente del Diccionario panhispánico de dudas (2005) proporciona un ejemplo en el que la tilde es determinante para comprender el sentido correcto de la frase: se trata de “Estaré solo un mes”, que sin tilde significa que el hablante se encontrará sin compañía durante un mes, mientras que con tilde denota que el hablante permanecerá en un lugar por no más de treinta días.
De la misma naturaleza es la eliminación de la tilde en los determinantes demostrativos este, esta, estos, estas, frente a los usos pronominales de las mismas formas. Según explica el coordinador Gutiérrez Ordóñez, ya que estas distinciones “no se ajustaban estrictamente a las reglas de la tilde diacrítica (pues en ningún caso se opone una palabra tónica a una átona), desde 1959 las normas ortográficas restringían la obligatoriedad del acento gráfico únicamente para las situaciones de posible ambigüedad (Dijo que ésta mañana vendrá / Dijo que esta mañana vendrá; Pasaré solo este verano / Pasaré solo este verano)”.
“Dado que tales casos son muy poco frecuentes y que son fácilmente resueltos por el contexto, se acuerda que se puede no tildar el adverbio solo y los pronombres demostrativos incluso en casos de posible ambigüedad”, concluye el coordinador de la edición.
Gutiérrez Ordóñez agregó que la nueva Ortografía, que se estima tendrá unas ochocientas páginas, está dirigida “al gran público” y, por lo tanto, “huye de tecnicismos”, pues se quiere que sea de “todos los hispanohablantes”. Calificó de “ambicioso, razonado, amplio, exhaustivo, coherente, simple, moderno y panhispánico” este nuevo proyecto, cuya mayor novedad reside en la regulación explícita de muchos problemas que en publicaciones precedentes no eran ni siquiera recogidos.
Sin embargo, podría ocurrir que en Guadalajara las academias no aprueben los cambios. En este caso, según explica el académico puertorriqueño, nacido en Cuba, Humberto López Morales —responsable del Diccionario de americanismos y secretario general de la Asociación de Academias—, “la próxima edición tendría que dar marcha atrás”.
En Guadalajara, además de las sesiones sobre la ortografía, el 27 de noviembre, se realizará una mesa redonda sobre la Nueva gramática de la lengua española. Nubia Macías informó que también se presentará en el marco de la FIL el Diccionario de americanismos, en un acto que se tiene programado para el lunes 29.
Asimismo, el 1 de diciembre se dará a conocer el proyecto de un nuevo diccionario escolar, de ámbito panhispánico y con distintas versiones según los países, preparado a partir de un corpus elaborado por la Academia Mexicana de la Lengua.
Para principios del año próximo, según se anunció, la RAE pondrá en línea una web que concentrará todos sus diccionarios y recursos, con participación de las veintidós academias. El director de la institución, Víctor García de la Concha, quien calificó el portal de “riqueza monumental”, señala que esta iniciativa se enmarca en la necesidad que tiene la RAE de acercarse a las nuevas tecnologías y abrir nuevas vías de comunicación e información.
Entre las obras que podrán consultarse estará el Diccionario panhispánico de dudas, el nuevo Diccionario histórico de la lengua española o la Nueva gramática de la lengua española, ofreciendo así información de los casi seiscientos millones de registros léxicos de la RAE. El presupuesto del portal es de 500.000 euros, aportados por Telefónica, y en él se podrá consultar toda la información que posee la RAE sobre cada término.
En los últimos años las obras conjuntas entre la RAE y las academias de la lengua se han multiplicado. Hace algún tiempo la RAE se centraba sólo en el español hablado en España, pero desde hace algunos años ha emprendido un proceso de apertura para hacer de este idioma una lengua global, ya que lo hablan 450 millones de personas en los cinco continentes. Así, la RAE ha decidido suspender distintos regionalismos y localismos del español ibérico, que pasarán a engrosar el Diccionario histórico de la lengua española, y añadir más vocablos empleados en América.
Fuentes: Aprendemas.com • EFE • El País • El Universal • RAE