Entrevistas
Aldo MazzucchelliDe poeta a poeta
El poeta Aldo Mazzucchelli repasa la vida de Julio Herrera y Reissig: “La mejor de las fieras humanas”

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Julio Herrera y Reissig “es el poeta más importante del Uruguay” que influyó fuertemente “en poetas como Pablo Neruda, César Vallejo. A través de Neruda en los poetas españoles del 27: Federico García Lorca, Miguel Hernández, Manuel Altolaguirre, Nicolás Guillén, Rafael Alberti”, pero actualmente en nuestro país no es mayormente conocido, se quejó Aldo Mazzucchelli.

Recientemente Mazzucchelli presentó en Mercedes el libro La mejor de las fieras humanas: vida de Julio Herrera y Reissig, una biografía exhaustiva sobre este autor integrante del modernismo uruguayo que nació en 1875 y murió en 1910, hijo de una familia patricia de nuestro país, conductor de las reuniones literarias “La torre de los panoramas”, que marcó la intelectualidad nacional en los primeros años del siglo XX. Mazzucchelli reflexionó sobre la vida y la obra de Herrera y Reissig, de quien en marzo de este año se cumplió el centenario de su muerte.

—¿Qué descubrió, o qué sorpresas se llevó en esta investigación sobre Herrera y Reissig?

—Unas cuantas. Yo había publicado otro libro antes, que en realidad era un libro de Herrera y Reissig que había estado inédito. Un manuscrito muy largo que estuvo guardado en la Biblioteca Nacional (Tratado de la imbecilidad del país, por el sistema de Herbert Spencer, 2006), y que curiosamente nadie se había lanzado a realmente leer, y tratar de trascribirlo, a pesar de la importancia de Herrera. Es un misterio que haya pasado eso. Es una especie de crítica social de la sociedad montevideana fundamentalmente, aunque también habla del Río de la Plata. Critica la hipocresía, el doble discurso. Describe las costumbres de una manera muy explícita, sobre todo las costumbres sexuales, con un poco de crítica política. Yo pensé que iba a ser un libro para académicos, que lo iban a leer 100 o 200 personas, y resultó que se agotaron dos ediciones. Eso era una señal de que había interés en Herrera, en su discurso y en su visión de la sociedad uruguaya.

Entonces pensé en meterme más a fondo, y como había juntado mucho material, en el 2009 me pareció que había llegado el momento de escribir, amplié la investigación e hice el libro.

“La mejor de las fieras humanas: vida de Julio Herrera y Reissig”, de Aldo MazzucchelliEs un personaje apasionante del que hay visiones distintas. Una vida interesante a pesar de que no viajó, cosa que siempre se observa. No hizo lo que hicieron (Carlos Federico) Sáez o (Pedro) Blanes Viale, u otros intelectuales de la época como (Horacio) Quiroga, como (José Enrique) Rodó, como (Florencio) Sánchez. Herrera no hizo ese viaje, pero sin embargo descubrí, al leer cartas y testimonios de la época, que tenía un carácter muy curioso, muy paradójico, porque por un lado era muy expansivo, muy alegre, que los amigos recuerdan muchas anécdotas graciosas, y además con un trasfondo más amargo, una especie de anhelo nunca cumplido.

Descubrí, por ejemplo, que Herrera tuvo una hija fuera del matrimonio, antes de casarse, y encontré el nieto que está vivo y vive en Buenos Aires, un hombre que tiene 60 y pocos años, y que tenía una cantidad de fotos y cosas de esa única descendencia.

Por otro lado había una especie de leyenda. En la Biblioteca había una ficha que decía que Julio Herrera y Reissig no era hijo de los padres sino de los tíos. Es decir que era hijo de Julio Herrera y Obes y de Juanita Reissig, la hermana de su madre. El problema es que Juanita estaba casada con un hombre muy poderoso, más poderoso incluso que la familia de ellos, Manuel Buxareo, una de las fortunas más grandes del Uruguay. Entonces, si es cierta la leyenda, cuando Juanita se vio embarazada habrían hecho un arreglo con la familia, y entregó este hijo a los Herrera y Reissig. Curiosamente, después de que se publicó el libro me encontré con Teodoro Buxareo, nieto de Manuel Buxareo, y que no me dio ningún dato definitivo, pero me dijo que en la familia siempre se supo eso, y a él le parecía raro que Juanita Reissig, o sea su abuela, no tuviera ninguna foto junto a Julio. Que parecería haber una especie de apartamiento forzado. Si hubiera sido una tía normal no habría ninguna razón para que no estuvieran juntos. Pero eso no es concluyente, como tampoco lo es el testimonio de Julieta de la Fuente, la esposa de Julio Herrera y Reissig, que dice que él le contó esta historia. Pero es un testimonio que tampoco se puede comprobar, pero son muchos que se suman.

—¿Por qué Herrera y Reissig?

—Primero es un capricho como todas las cosas que uno hace. Pero hay razones sólidas: es el poeta más importante del Uruguay. Eso para cualquier persona que conozca literatura en el mundo es claro, pero para el Uruguay no lo es. A los uruguayos les suenan más otros nombres, por diferentes causas, pero no hay ningún otro poeta uruguayo que haya influido tan fuertemente como él en poetas tan importantes como Pablo Neruda, César Vallejo. A través de Neruda en los poetas españoles del 27: Federico García Lorca, Miguel Hernández, Manuel Altolaguirre, Nicolás Guillén, Rafael Alberti; y además de todos los poetas que se llaman modernistas, aunque eso sería una discusión si Herrera es modernista o no, es el que está más vivo, o sea el que se puede leer con más actualidad, también porque es el más loco, el más extremo de todos ellos; y era el más joven. Eso es un azar, pero el hecho de que haya nacido al final de toda esa serie de poetas hace que el modernismo ya estaba viejo cuando él empieza a escribir. Entonces escribe con una gran conciencia de esa literatura que ya está hecha, como si ya la tuviera súper conocida, y él juega con esa literatura porque para él eso ya no es nuevo, y va un poquito más adelante. Por eso se dice que es un vinculo entre el modernismo y lo que después se llama la vanguardia.

Perfil

Aldo Mazzucchelli

Aldo Mazzucchelli (1961), poeta, narrador y crítico. Egresado del Instituto de Profesores “Amigas” (IPA) en la especialidad Literatura. Se desempeñó entre 1991 y 2000 como redactor responsable de la separata cultural Insomnia del semanario Posdata. Radicado en Estados Unidos desde 2002, desempeñándose como profesor del Departamento de Estudios Hispánicos de Brown University.

—¿Qué razones influyeron para que Herrera y Reissig cayera en el olvido? Porque no es uno de los autores popularmente más conocidos.

—Esa es una pregunta muy difícil, porque hay muchas causas. Algunas yo no las sé.

Una forma simple de hacer una hipótesis es decir que no lo entendían. Creo que en el Uruguay se desarrolló intelectualmente hacia otros rumbos que los de la generación del 900, y sobre todo lo que Herrera valoraba en su momento. Eso no hace imposible entenderlo, al contrario.

Fíjate: Rodó no es popular tampoco. No se puede decir que todos los muchachos leen a Rodó, pero es más conocido, pero lo que es más conocido es el nombre; y eso tiene que ver con que Uruguay se desarrolló hacia ideas del tipo que las que Rodó defendió. Una idea de latinoamericanismo bastante contrario a Estados Unidos o el norte sajón. Herrera no entró en esa discusión...

—¿Influyó en eso la visión que aportó a la literatura nacional la Generación del 45, que en cierta medida barrió con todo lo anterior?

—Influyó pero sin embargo es más complicado. En la Generación del 45 hay algunos críticos: Idea Vilariño, es una de las que preparan las ediciones de las obras de Herrera. Lo admiraba mucho. Ángel Rama, a pesar de que lo critica en algunos aspectos, como políticamente, lo valora muchísimo, y ha escrito mucho de Herrera. Emir Rodríguez Monegal ni que hablar; sin embargo creo que la intuición de la pregunta está bien, porque la Generación del 45, en el sentido ideológico político, de orientación, es muy divergente de Herrera. Entonces creo que se le hacía más fácil reconocer el valor poético de Herrera pero no meterse mucho con su figura, porque le generaba problemas. Eso es lo que a mí me interesó precisamente, generar problemas, ver qué pensaba esta gente que era bastante de la Generación del 45.