El próximo jueves 23 de diciembre será reabierto, después de cinco años, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Mamba), cuya sede —ubicada en el número 350 de la avenida San Juan— ha sido remodelada y ampliada según un proyecto del consagrado arquitecto argentino Emilio Ambasz.
En principio, el público podrá recorrer 3.800 metros cuadrados del total de 11.350 —más del doble del viejo edificio— que tendrá el museo cuando finalice toda la obra, que se estima estará concluida a mediados de 2012. En esta primera etapa, se habilitarán dos grandes salas de exposición, de un total de siete.
Creado en 1956 por iniciativa del crítico de arte Rafael Squirru, el Mamba, que depende del gobierno porteño, posee un importante patrimonio de unas 7.000 obras de arte argentino e internacional de los siglos XX y XXI. Laura Buccellato, directora del museo, señaló que las nuevas instalaciones verifican las normas sugeridas por el Consejo Internacional de Museos (Icom).
Hasta el momento, la obra demandó una inversión de 58 millones de pesos, precisó Hernán Lombardi, ministro de Cultura de Buenos Aires, e insumirá unos 27 millones más. Fue ejecutada por el Ministerio de Desarrollo Urbano con la supervisión de Cultura. Además, Lombardi dijo que se ampliará el presupuesto operativo del museo.
En las dos salas que podrá visitar el público a partir del jueves, se presentarán dos muestras. En la planta baja, con el título “Narrativas inciertas”, se ofrecerá un interesante panorama de obras de reconocidos artistas jóvenes argentinos, como Sebastián Gordín, Leandro Herlich, Nicola Costantino y Dino Bruzzone. Con la curaduría de Buccellato y Valeria González, las obras de esta exposición fueron hechas especialmente para esta oportunidad.
Por otra parte, en la sala del primer piso se despliega “El imaginario de Ignacio Pirovano”, con la curaduría de Cecilia Rabossi, con obras, entre otras, de la destacada colección Pirovano que atesora el museo, de referentes de la abstracción de Argentina y del ámbito internacional, como Paul Klee, Julio Le Parc, Henri Matisse y Juan del Prete.
A esta primera etapa de reapertura le seguirán otras, en las que se irán habilitando los demás espacios. Hacia el final, las cinco plantas del Mamba albergarán las salas de exposición, los depósitos, la biblioteca, las oficinas, los talleres, el patio de esculturas, el auditorio para 240 personas, la confitería, la tienda, y más.
En 1998, el gobierno porteño aceptó el anteproyecto de Ambasz para rediseñar y ampliar el Mamba. En junio de 2005, la institución cerró sus puertas para comenzar las obras. Sin embargo, éstas comenzaron un año después y se aceleraron más adelante.
Durante 2007, el museo funcionó temporariamente en el Palacio de Correos. Las obras atravesaron no pocas dificultades y dilaciones durante las gestiones de Aníbal Ibarra y Jorge Telerman. Hacia fines de 2007, el patrimonio fue trasladado a la Casa de la Cultura y a un inmueble del gobierno porteño en la calle Alsina, ambos especialmente acondicionados, donde aún permanece.
Fuente: La Nación