En 2011 parte de los epistolarios del poeta tabasqueño Carlos Pellicer (1897-1977) serán publicados por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) y Ediciones del Equilibrista, con el objetivo de difundir la obra del bardo, según se anunció este 16 de enero.
A pesar de que recientemente se han publicado varias antologías de su poesía en alemán y en portugués; la próxima edición es parte de una estrategia para compensar la poca difusión que ha tenido en otros países de habla castellana, informaron los promotores del volumen.
Por ello se espera la pronta edición de las Cartas de Pellicer desde Tierra Santa, una edición cuidada por Vicente Quirarte y Serge Zaitzeff, considerado uno de los mayores conocedores del legado pelliceriano.
Desde hace cinco años, la Biblioteca Nacional de México es la depositaria del archivo documental de Pellicer, que se estima en más de 60 mil páginas, entre cartas, escritos, publicaciones, libros y cinco mil fotografías. Además, su biblioteca se halla en El Colegio de México.
Carlos Pellicer, también conocido como “el poeta de América”, quien fuera Premio Nacional de Literatura 1964, fue autor de obras como Colores en el mar, Piedra de sacrificios y Con palabras y fuego.
El escritor nació en Villahermosa, Tabasco. Su madre tuvo gran influencia en su vida poética, fue quien le enseñó las primeras letras, a leer versos y a ejercer actos de bondad. En 1909 su padre se enlistó en el ejército constitucionalista, por lo que él y su madre se trasladaron a la ciudad de Campeche, donde tuvo que trabajar y vender dulces que elaboraba ella. Fue en ese ámbito en el que empezó a escribir sus primeros sonetos.
Durante su juventud, colaboró en las revistas Falange y Ulises, posteriormente trabajó con un grupo de escritores que publicaban la revista Contemporánea, en la que participaba al lado de José Gorostiza, Jaime Torres Bodet y Salvador Novo, entre otros, quienes posteriormente fundarían el renombrando grupo de los Contemporáneos.
A través de su obra literaria, este gran poeta logró un contacto con la naturaleza, que amaba en todas sus expresiones. Ello es visible en su antología Colores en el mar (1921), donde además transmite su gran sensibilidad y pasión por los viajes.
Fuente: Notimex