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Poemas

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A veces

Cuando todo parece caerse
un golpe de luz
bombea la sangre hasta mis ojos
para dar con los tuyos.
No creo que otra caída pueda hacerme más daño,
siempre duele, sí,
sobre todo si no andas muy cerca del suelo.
Pero hace ya tiempo que me arrastro.
Aun así me dejo llevar
porque creo que vale la pena
contemplar a una hermosa flor alzándose valiente
por encima de todo este montón de basura.

Así que cuando vuelva a verte
y el sol se haya cansado ya de nosotros
sobornaré a la luna,
para que esa noche

se quede

un

rato

más.

 

Ardo

Ardo aquí
en el nacimiento de esta noche,
y mis llamas azules
se evaporan en tu busca.

Mi alma va en ellas
hacia tus manos
dejando un rastro de ceniza.

No hay viento
no hay mar
no hay velas
no hay olas.

Sólo la luz de tus manos.

Ahora estoy vacío
porque tú tienes lo que soy.

Ahora ardo aquí
en mí

en el delta de la noche,
en el cambio de turno de la eternidad.

Ahora hay viento,
y sopla suave desde tu orilla

arrastrando el resto de mis cenizas
hacia tus manos.

 

Cáliz

Una noche más
mi copa se mantiene firme
como un solemne cáliz
irreverente y burlón
que aunque al final sea consumido,
sabrá hacerlo con elegancia,
una noche más.

Una noche más
pensando en que de algún modo
tengo que dar contigo

ya que he estado tantas veces
a punto de hacerlo
que me has tenido que sentir.

Y pienso una noche más
que en verdad debo encontrarte,

antes de que las campanas
doblen
por alguno de los dos.

 

Trepo

De nuevo ciego,
como un topo neurótico buscando las gafas
en un laberinto de fango desesperado
intentando controlar mis acciones,
y lo hago,
las controlo,
pero tan acongojado
que ni siquiera me lo creo,
aunque sé que lo hago en realidad.

Hay algo en todo
que me hace desconfiar violentamente,
pero tengo el descaro suficiente
para seguir a rienda suelta
con lo que sea que esté haciendo.

Trepo la pared
y caigo,
pero como un gato.

Trepo de nuevo
sin uñas,

pasa lo mismo

pero un poco antes,

y sigo.

 

Puzzzzle

Levantarse a las 5 de la mañana
para ir a trabajar
es una tristeza y un error y un timo
y una toma falsa,
es una locura tan real como un lirio.

Sales del portal
y la calle está abierta de par en par
para mis entrañas, para los perdedores,

la oscuridad de la noche
se va deshaciendo
poco a poco con la luz de otro día
parecido a los demás días,

otro día como un pedazo de infierno
alicatado en tu cerebro
que con el resto de tus días
formará parte
del triste puzzle de tu vida.

Y,
amigo,
este es un puzzle
que con más piezas o menos
siempre se acaba haciendo,

aunque también es cierto
que muchos puzzles
no se han llegado a completar
del todo,

en la mayoría de los casos.

 

Presente, ya no

Es como tocar la luz
o como ver el rastro de una hoja
que cae lentamente
al desprenderse de su rama
en este rápido otoño (o en otro otoño),

un rastro inexistente (claro),
un tacto inexistente, sí.

Morder el aire,
atrapar el humo escurridizo
de un cigarro delirante con las manos,
u otra clase de humo,
u otra clase de miembros.

Parar el tiempo (imposible),
acelerarlo (algo más posible).

Todo sigue su curso constante
insobornable
inalterable
doloroso y persistente.

Es el presente:

el mayor asesino en serie
de todos los tiempos

ahora mismo,
no
no,
ya
no.