La palabra
Palabra
escrita
en la arena de los mitos
canto aciago
de las sirenas
Con manos de orfebre
tejedora de intriga
con perfil ambiguo
dimensión de ausencia
Palabra
con soles
colgados en la voz
arrancada del fuego
Palabra
que muerde entrelíneas
señales de humo
Espectros
Quién
insiste en rebelarse
Para quién
soplan las bocas
liberan el sonido
Quién
acude entre renglones
conjuga tiempos
derrama el oro
del insomnio
escarba en la prosodia
un grito sofocado:
La escritura del cuerpo
su condena
Quién
golpea desde
una letra oscura
Legado
Tengo aquí
el peso arrugado
de la historia:
Esa infamia latente
inmolación en los campos
complicidad del silencio
Tengo aquí
una sucesión de espanto
siempre joven
el gobierno inhábil
de mi cuerpo
y el olor del cinismo
mezclado a la ternura
Qué más puedo pedir
Hamacarse en Granada
A Federico García Lorca
Hamacarse
hamacarse en las lunas
de la casa
en la casa de la luna
En la piedra de los libros
en la cueva de los ritos
Hamacarse
es la consigna
musicar el lamento
en el fuego del cante
Hamacarse
es la contracara
la llave maestra
Hamacarse
desde Uruk
hasta Granada
Hamacarse
en la púrpura del acorde
en que Federico se encuentra
o vuelve
Pero hamacarse en sol mayor
en el mi sostenido
de los campanarios
Hamacarse
en lo alto de las grullas
en los juegos
que improvisa la luz
Hamacarse
enamorado a todo volumen
hamacarse a solas
hamacarse en Granada
Horacio
In Memoriam
Sé
que en el fondo
de los portales
Principia el canto
DE UN TIEMPO DESCONOCIDO
y me pregunto
dónde quedó
el acento de las profecías
dónde se abre la señal
en que huye tu boca
qué fue
del pétalo entumecido
en tu piel
Vacías
las palabras
desencadenan
el hastío
La cita es el poema
Hay una reja
escondida en cada letra
la espina afilada
del silencio
Esperma sangrante
entre vaivenes
y bramidos
Tinta del hijo naciente
cintura del aire
en que los relojes titubean
Hay una reja crispada
en la ronda
de los magos
y un brote de abandono
mordiendo la entrepierna
Todo
por un choque furtivo
o tal vez
por una caricia
en la cita
del poema
Vibraciones
Crecí en una clave
infierno o paraíso
encerrado en la piel
Crecí extranjera
por mucho tiempo
suspendida en la alta marea
gemela del mar y de la nube:
apología de azucenas
Reencarno
en la música del tacto
en el ritmo del deseo
en la abstinencia del sol
Sin título
I
Todo lo que queda
es desamparo
conjetura sin ambages
esta casa que me contiene
y al mismo tiempo
me expulsa
Todo lo que queda
es un tatuaje sobre la escarcha
abecedario del cuerpo
en letras clandestinas
corredores
donde se reunían los amantes
o quizá
aquel beso
fusilado en el exilio
En la fragilidad de la palabra
me resguardo de mí misma:
sicario
con el que deletreo mi costado izquierdo
mientras el derecho se llena de manchas
y arrugas
y puntos suspensivos
Por eso la bestia que me habita
ataca a mi sombra
la retuerce
mastica el alto rugido de la sangre
y por fin
se entrega