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Poemas

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Más que Amor...

Más que Amor. Amaba.
Amaba las sombras.
Los flecos vestían de palomas rabiosas
los atardeceres de azafrán y agua.
Las marchas dialogaban en pentagramas
de eucalipto y colibríes.

Reventaban de miel las colmenas de mis versos,
huracanes y tempestades fueron cegados al vuelo.

Más que Amor. Amén.
Amén de tus labios y los míos,
que se fundían en una sola oración perpetua.
En la Ermita de mis complejos,
madrigueras de un solo beso.
De mi silencio sólo una voz ronca dijo te quiero.

Desperdigaban las colinas de viento y marea,
teatrillo de tus pasiones veraniegas.

Más que Amar al desamor,
amé por encima de todo
los desagravios que la vida me impuso;
jugué al ajedrez con mi propio Ego,
y aposté en el juego todo menos dinero.
Los recuerdos de mi infancia, los malos y los buenos.

Perdí la partida pero amé por la lucha y la vida.
Mil auroras resplandecían en los mares de mis pupilas.

 

Murmullo, pulso y silencio

Impoluto manantial de recuerdos,
al río de un desaliñado lecho;
balancea la torpe boca el beso,
campanean los relojes viejos.

Murmullo, pulso y silencio.
Y en el murmullo el pulso.
Y en el pulso el silencio.
Y en el silencio. El parto de algo nuevo.

El suave delirio del viento,
zarandea la madrugada inquieta,
las estrellas se mantienen mustias,
y vuelcan su naturaleza.

Murmullo, pulso y silencio.
Y en el murmullo la fragua.
Y en el pulso el pacto.
Y en el silencio. El ruido del pensamiento.

 

Soñemos...

Enhebras. Enredas. Miradas y Misterios.
El dedo en el labio dictando silencio.
Cuidado, hablemos bajito,
es sólo un recuerdo que prende dormido.

A ver, comencemos.
Si pinto en el bosque un destello
con gotas de lluvias que rocen tu pelo,
y empuño palabras que abracen las costuras de tu cuerpo.
¿Qué ocurre? No entiendo.
Que frio el encuentro, el hielo...

A ver, comencemos de nuevo.
Si exclamo en la noche tu nombre y no escucho el eco.
¿Será porque estás enfadada o encierras un mal pensamiento?
La tarde dorada desprende su aliento.
Te llamo y tan sólo un jilguero se exhibe
pintando figuras lejanas en mis sueños.

A ver, insistamos. ¿Comenzamos de nuevo?
El dedo en el labio dictando silencio.

Soñemos...