La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo de España denegó este 16 de febrero la revisión de la sentencia del consejo de guerra que condenó a muerte al poeta Miguel Hernández, pena que luego sería conmutada por la de treinta años de reclusión. Hernández falleció en prisión en 1942.
El Pleno de la Sala de lo Militar concluyó a primera hora de la tarde del miércoles la deliberación, resolviendo denegar a la familia del poeta la autorización para interponer recurso extraordinario de revisión frente a la sentencia de fecha 18 de enero de 1940, dictada por el Consejo de Guerra Permanente número 5 de Madrid contra Miguel Hernández, como autor de un delito de Adhesión a la Rebelión previsto en el artículo 238.2º del Código de Justicia Militar del año 1890.
La Sala acordó denegar la interposición del recurso por inexistencia de los presupuestos del mismo, “según lo dispuesto en la Ley de Memoria Histórica”, dado que dicha condena producida por motivos políticos e ideológicos ha sido reconocida por esta ley como radicalmente injusta, y declarada su ilegitimidad por vicios de fondo y forma, careciendo actualmente de vigencia jurídica.
El Supremo ya había rechazado recursos similares, como sucedió con el de la familia de Salvador Puig Antich, el penúltimo ejecutado a garrote vil del franquismo, con el argumento de que los consejos de guerra aplicaban el derecho vigente. Por ello, los descendientes de Miguel Hernández no se ciñeron a la “ilegitimidad” que declara la Ley de Memoria Histórica y presentaron una carta que exculpaba a Hernández, escrita por el jefe de Falange de Valencia, y que no fue tenida en cuenta en el primer proceso contra el poeta. Su estrategia no tuvo resultado.
De “terrible, desesperante, decepcionante”, calificó la decisión el escritor, periodista y presidente de la Comisión Cívica para la Recuperación de la Memoria Histórica de Alicante, Enrique Cerdán Tato.
“Ya no sabemos qué hacer, aportamos nuevas pruebas y documentos que le exoneraban de su culpa”, admitió el escritor quien considera que es una “evidencia enorme su inocencia”, y lamentó que en la deliberación del Supremo se admita que su condena fue “injusta e ilegítima pero no la anula”.
“Es tremendo que Miguel Hernández, en el centenario de su muerte, siga condenado a muerte”, dijo Cerdán Tato, quien achaca esta situación a “la tibieza” de la Ley de Memoria Histórica que permite catalogar la sentencia como injusta, pero no la anula.
El letrado Carlos Candela, redactor de la solicitud de anulación de la condena, admite que la sentencia “no es, desde luego, la que todos esperábamos”, lamenta que el Supremo reconozca “la injusticia radical” que se cometió con el poeta pero “no de nulidad de su pena”. “Queríamos que despareciera la condena, pero no ha sido así”, se lamenta el abogado que estudiará en los próximos días si presentan un recurso ante el Tribunal Constitucional.
Fuente: El País