Este jueves 3 de marzo fue presentada, en la Feria Internacional del Palacio de Minería, en Ciudad de México, la antología Óyeme con los ojos, en la que Patricia Rosas Lopátegui reúne textos de veintiún escritoras mexicanas que han transgredido las formas de hacer literatura y los cánones establecidos por la sociedad.
A la presentación, que tuvo lugar en el Salón Manuel Tolsá de la feria, asistieron algunas de las escritoras antalogadas, como María Luisa Mendoza, Beatriz Silvia Molina, Carmina Narro, además de Rosas Lopetágui.
El título de la antología, que se publica en dos volúmenes, hace referencia a un verso escrito por sor Juana Inés de la Cruz, que a la sazón es seguido de otro verso que reza: “Ya que están tan distantes los oídos”, explicó Rosas Lopátegui, académica de la Universidad de Nuevo México.
De tal manera que estos dos volúmenes, editados por la Secretaría de Extensión y Cultura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, “son una metáfora que pide escuchar la voz de las mujeres. Sociedad patriarcal mexicana, óiganos con los ojos ya que no pueden escucharnos con los oídos. Aquí estamos con nuestras revoluciones, renovaciones y contribuciones a literatura y la vida política y social mexicana”.
Óyeme con los ojos: autoras olvidadas.
Óyeme con los ojos. De sor Juana al siglo XXI. 21 escritoras mexicanas revolucionarias incluye textos de Nahui Ollin, Nellie Campobello, Elena Garro, Guadalupe Amor, Rosario Castellanos, Inés Arredondo, Elena Poniatowska, Beatriz Espejo, Sabina Berman, Estela Leñero, Ana Clavel y Carmina Narro. También se encuentra parte de la obra de Antonieta Rivas Mercado, María Luisa Mendoza, Amparo Dávila, Luisa Josefina Hernández, Silvia Molina, Cristina Rivera Garza y Liliana V. Blum.
Juana Inés Ramírez de Asbaje (1651-1695), “la primera gran transgresora de nuestras letras”, fue el punto de partida de Rosas Lopátegui. Ella “es un referente de estas escritoras, pero lo es también de muchos hombres y mujeres mexicanos, y de las letras universales”, indicó.
Con Óyeme con los ojos, Rosas Lopátegui intenta difundir la literatura fémina de escritoras mexicanas olvidadas, poco leídas o que han sido descalificadas o menospreciadas por desafiar las convenciones sociales.
“Mi motivación principal fue recordarle a los lectores las contribuciones que han hecho las escritoras a las letras mexicanas. Me interesa recordarles que tenemos una literatura femenina sólida de primerísima calidad. Estas escritoras han roto con estructuras canónicas u obsoletas en la construcción de un poema u obra de teatro. Son transgresoras porque han roto no sólo con los cánones literarios sino también con los patrones tradicionales establecidos para las mujeres”, afirmó.
Además, lo que tienen en común es que también “han fungido o han desempeñado un papel de conciencia crítica en el contexto que les tocó vivir. Desempeñan un papel de voceras de los problemas que tenemos no solamente en la vida cultural sino en la social, en el orden político y económico”, explicó.
“Muchas de ellas, como Inés Arredondo, están olvidadas, marginadas. No se leen como se debería leer, a excepción de Elena Poniatowska, Sabina Berman y Cristina Rivera Garza, que son escritoras con mayor recepción quizá porque son contemporáneas”, añadió la biógrafa de Elena Garro.
Detrás de la larga e intensa búsqueda hemerográfica y la difícil selección literaria, en Óyeme con los ojos hay un evidente enfoque feminista.
“Aunque la situación para las mujeres ha cambiado, hay un enfoque de género en el libro. Las escritoras de hoy en día no viven en las mismas circunstancias de opresión o de marginación que las escritoras que vivieron en los años 20 o 30 del siglo pasado. Sin embargo, en el presente siglo todavía hay una gran desproporción genérica. En los catálogos hay mucho más hombres que están siendo publicados que mujeres”, explicó Patricia Rosas Lopátegui.
Estas mujeres, comenta, han sido descalificadas, eliminadas; no son mujeres que se estudian y se leen como deberían y como ejemplo cita a Elena Garro, quien “no se lee como se lee a Juan Rulfo. Pedro Páramo y El llano en llamas son lecturas obligatorias desde secundaria. Son dos obras básicas de nuestras letras, pero Garro ¿dónde queda? Ella tiene la misma relevancia”.
Asegura que hay una doble discriminación hacia ellas por ser mujeres talentosas e inteligentes que se atreven a romper con el estatuto patriarcal de la mujer que debe estar en casa, en la esfera privada. “En el momento en que entran en la esfera pública son lapidadas, apedreadas; siempre van a encontrar excusas para eliminarlas”.
Aunque todas las escritoras que conforman Óyeme con los ojos tienen un significado especial en la vida de Rosas Lopátegui, la también escritora muestra una particular admiración por Nahu Ollin, Antonieta Rivas Mercado y Cristina Rivera Garza.
De la primera, comenta que “es una transgresora de la vanguardia mexicana que está bastante olvidada y descalificada por la sociedad patriarcal mexicana. Nunca se le estudia como poeta o como pintora. Siempre se habla de su belleza o de su relación tormentosa con el doctor Atl, es decir, de su vida privada, sexual, sobre todo, calificándola de ninfómana o de loca”.
A Antonieta Rivas Mercado, señala la académica, se le ha reducido a mecenas, a una mujer que patrocinó la cultura, pero no se le ve como mujer pensante ni se le estudia como la gran ideóloga que fue. Es una precursora del feminismo mexicano como lo es sor Juana”.
Entre las escritoras contemporáneas, Rosas Lopátegui destaca la labor de Rivera Garza, “una escritora muy comprometida con la lucha de género que constantemente está haciendo hincapié en los feminicidios en Ciudad Juárez y en todo México. Está luchando en contra del machismo o exponiendo las atrocidades que se cometen en el país a causa de éste”.
Además de una selección de poemas, cuentos, ensayos y novelas de 21 escritoras mexicanas, Óyeme con los ojos contiene material bibliográfico en torno a las mismas, como entrevistas, reseñas y conferencias.
A la conferencia sobre sor Juana Inés de la Cruz de Xavier Villaurrutia, al homenaje que le rinde José Emilio Pacheco a Guadalupe Dueñas y a los fragmentos de cartas de Julio Cortázar a Amparo Dávila, se suman textos de la autoría de Patricia Rosas Lopátegui.
Las entrevistas a Beatriz Espejo, Carmina Narro y Liliana V. Blum, las historias extraordinarias sobre Nahui Ollin, Antonieta Rivas Mercado, Nellie Campobello y los poemas dedicados a estas dos últimas y a Rosario Castellanos, son las contribuciones con las que la académica enriquece el libro.
Estas creaciones están basadas en las experiencias que ha tenido Rosas Lopátegui como académica de la Universidad de Nuevo México. “Son experiencias verídicas derivadas del contacto con mis estudiantes, que me nutren y me enseñan cosas nuevas y que reciben con gran gozo a estas escritoras”.
Fuente: El Universal