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Actuación de Vargas Llosa en México recibe ovación
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Mario Vargas Llosa en “Las mil noches y una noche”
Vargas Llosa: actor aplaudido.
 

El público de la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, en Ciudad de México, ovacionó de pie al escritor peruano-español Mario Vargas Llosa tras su actuación en Las mil noches y una noche, en su segunda y última función presentada este domingo 6 de marzo, pese a que fallas en el sistema de audio interrumpieron el acto por unos momentos.

Apenas habían transcurrido unos minutos de iniciada la obra, en la que también participa la actriz peruana Vanessa Saba, cuando la función se tuvo que suspender para corregir los zumbidos del sistema de audio.

Varios de los presentes, entre ellos, el Premio Cervantes de Literatura José Emilio Pacheco, acompañado por su esposa, la periodista Cristina Pacheco; el violonchelista Carlos Prieto y el escritor Ignacio Solares, entre otros, se sumaron al gesto de reprobación expresado por Vargas Llosa, quien regresó a su camerino.

No obstante, tras quince minutos, el ganador del Premio Nobel de Literatura 2010 regresó para ofrecer una exquisita lectura dramatizada, ataviado como el antiguo rey persa Sahrigar, cautivando a decenas de espectadores por espacio de dos horas.

En la función, el escritor volvió a vivir la ficción desde dentro al representar al rey Sahrigar, un ser enfurecido al descubrirse engañado por su esposa y sus concubinas, y que sólo ve colmado su deseo de venganza de la mano y las palabras de la última de sus mujeres, Sherezade, interpretada por Saba.

Al entrar al escenario, Vargas Llosa recordó que de niño escuchó los cuentos de Las mil y una noches, historias que aseguró no tienen nada de infantiles.

Bajo la dirección de Luis Llosa, la obra relata algunos de los cuentos que a decir del propio Vargas Llosa son de los menos conocidos del clásico de la literatura árabe, entre ellos “El príncipe melancólico”, “La princesa Budur y los astrólogos” y “Marsuán el justiciero”.

En su papel del rey, el autor peruano español escenificó lo que unos días antes describió como la mejor parábola en la literatura, de cómo la ficción es capaz de humanizar y sensibilizar a cualquier ser salvaje.

Vargas Llosa dio vida al monarca que desde la primera noche queda embelesado con las palabras de Sherezade, la hija de su primer ministro, que pide casarse con él y que durante mil y una noches logra hechizarlo con sus cuentos al punto de hacerlo olvidar su deseo de decapitar cada mañana a una nueva esposa.

En el montaje resaltó la participación de tres bailarinas, quienes al igual que los protagonistas, atraparon a los presentes con sensuales movimientos y múltiples vestuarios de colores.

Las mil noches y una noche —versión escrita por Mario Vargas Llosa basándose en el clásico oriental— se publicó en 2009 por la editorial Alfaguara, año en el que se estrenó en teatro en Madrid con la participación de la actriz española Aitana Sánchez Gijón en el papel de Sherezade.

Su adaptación teatral supuso para el escritor su tercera aventura teatral después de que en 2005 protagonizó La verdad de las mentiras y Odise y Penélope en 2006.

De este modo, Mario Vargas Llosa concluyó una semana de actividades en la capital mexicana, donde el pasado 4 de marzo recibió la Orden Mexicana del Águila Azteca, en grado de insignia, que recibió con un discurso en el que elogió al poeta y ensayista mexicano Octavio Paz (1914-1998) y expresó públicamente su enorme agradecimiento al autor porque “en los momentos siempre críticos, de las grandes fracturas ideológicas, nunca se equivocó”.

“Siempre nos enseñó el camino de la sensatez, de la racionalidad, de la verdad y, sobre todo, el camino de la libertad”, apuntó Vargas Llosa en el Castillo de Chapultepec, donde recibió la máxima condecoración que un extranjero puede recibir en México por sus servicios a la humanidad o a ese país.

En su discurso, Vargas Llosa rindió homenaje también a Alfonso Reyes (1889-1959) y al poeta surrealista peruano César Moro (1903-1956), que vivió diez años en México, mientras que de Paz dijo que había sido “uno de los más valerosos” ensayistas políticos de nuestro tiempo.

“En un mundo en el que ciertas doctrinas, ciertas ideas, habían echado raíces y parecían no dejar espacio para ninguna otra, él se atrevió durante muchísimos años y casi, en una terrible soledad, a enfrentarse a ese lugar común y a defender la libertad y la democracia”, señaló.

Como virtudes especiales mencionó “su lucidez” y “su coraje” para enriquecer el pensamiento contemporáneo. “Fue un crítico muy sistemático de toda forma de autoritarismo y dictadura, y fue también uno de esos raros intelectuales capaz de rectificar y cambiar”, agregó.

El autor también mencionó su apreciación de Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, ensayo que Paz publicara en 1982. “Es para mí uno de los libros más hermosos que se han escrito sobre lo que significó la Colonia (1521-1821); todo lo que hubo en ella de anticuado, de oscurantista, y también de creativo, de extraordinariamente original en lo que es la creación de instituciones sociales nuevas para un mundo nuevo”, añadió.

De Moro, quien vivió en México “en la más estricta soledad por vocación propia”, dijo que fue “un escritor nacido para las catacumbas”, y apuntó que “escribió la parte más importante de su poesía en francés, y creo que, entre los muchos escritores forasteros que han escrito sobre México, él es el que ha escrito los textos acaso más hermosos”.

Vargas Llosa quiso recordarle el mismo día en que “un escritor peruano recibe de la hospitalidad y la generosidad de México esta condecoración”, que le impuso el presidente Felipe Calderón.

Finalmente al también mexicano Alfonso Reyes, cuyo premio recibirá el próximo 9 de marzo en Monterrey, la capital del estado mexicano de Nuevo León, le puso como modelo del “intelectual que simboliza esa no siempre fácil integración de lo propio y lo universal, de lo local y lo internacional”.

“Amó profundamente a México, escribió cosas bellísimas sobre su propio país, sobre su propia literatura, y fue al mismo tiempo un ciudadano del mundo”, agregó el autor de El sueño del celta.

Fuentes: EFEEl Universal