El pintor cubano Jorge Camacho falleció en París la mañana del pasado 30 de marzo a los 77 años de edad, tras una larga enfermedad, según informó su viuda, Margarita Camacho. El artista, “que no dejó de pintar hasta que la enfermedad se lo impidió”, murió en un centro hospitalario de la capital francesa.
Nacido el 5 de enero de 1934 en La Habana, Camacho llegó a París en 1959 y en los últimos años vivía entre esta ciudad y Sevilla (España), donde la pareja iba cada vez más “en busca del sol”, aseguró la viuda.
Perteneciente a la denominada Tercera Generación de artistas de Cuba, las obras de Camacho están en importantes museos de todo el mundo, ya que su trabajo logró una gran repercusión internacional. Su última exposición tuvo lugar en el Museo del Agua en Lisboa en junio pasado. Su trabajo está influido por artistas como Tamayo, Miró, Bacon, Tanguy o Wilfredo Lam, que fue determinante en su juventud.
En los años 50 comenzó a interesarse por el surrealismo pero no fue hasta su instalación en París a finales de esa década y su encuentro con André Breton cuando se integró oficialmente en el grupo. Breton escribió el prefacio de una exposición suya que tuvo lugar en París en 1961.
De esta corriente diría Camacho años más tarde que “el surrealismo, casi definido por el mundo de los sueños y lo maravilloso, es una manera de experimentar con el corazón, algo que sale directamente del alma, o del subconsciente”.
Durante una estancia en Cuba, en 1967 —fue la última vez que viajó a su país natal—, conoció al escritor Reinaldo Arenas, con quien el artista y su mujer, Margarita, establecieron una larga amistad que sólo rompió la muerte del novelista. Éste encontró en Camacho, del que dijo que era “uno de nuestros grandes pintores contemporáneos”, no sólo un amigo, sino un confidente y su hombre de confianza. Arenas convirtió a Camacho en su testaferro y le confió algunos de sus textos para que los salvaguardara de la censura castrista.
En una de sus últimas cartas desde Nueva York, ya mortalmente enfermo de sida, escribió: “Les dejo pues como legado todos mis terrores”. En 1988, Arenas y Camacho redactaron en 1988 una carta en la que un grupo de intelectuales le pedía a Fidel Castro la celebración de elecciones libres. Hace unos meses la editorial Point de Lunettes editó por vez primera la correspondencia entre Reinaldo Arenas y Jorge Camacho y su mujer, bajo el título Cartas a Margarita y Jorge Camacho (1967-1990).
Fuentes: ABC • EFE