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Noosfera decisiva

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Matrix

La sustancia de cada ser humano es de un dinamismo permanente. Enseguida se impone una distinción importante para el discernimiento de dos formas de dinámica; de no hacerlo, nos enredaremos fácilmente en una confusión desde la partida. Se trata del movimiento físico y del flujo intelectual; ambas formas, no disponen en la vida del reposo total. Un tembleque permanente tiene muy poco en común con la evolución de los pensamientos. Una contractura muscular o una idea, progresan cada una a su manera, se desenvuelven por separado.

Dichas dinámicas vienen marcadas por una enorme cantidad de conexiones entre los diferentes individuos, pero también con el acceso simultáneo de factores externos, sobre todo procedentes de los ambientes potentes. Aumenta la tendencia a relacionarlo todo con una retícula, en cuyos núcleos se fragua la realidad de cada humano (actor-red, actores en esa red). Se reciben conexiones influyentes desde notables distancias y con características heterogéneas. En cada nudo confluyen varios hilos, pero ese “yo” en particular es único, insustituible, pese al conjunto de tantas influencias; allí surgen pensamientos y expresiones con afán de autonomía. Queda por deslindar la potencia de cada contacto y la fuerza originada en cada núcleo. La contrapartida también se desarrolla, las ideas emergen desde cada persona, para diseminarse por la red; pasan a involucrarse en el acervo común de las comunicaciones, directamente con palabras, a base de gestos o reflejadas en actuaciones concretas. El lenguaje empleado no siempre es verbal.

Cual efecto mariposa, del sencillo aleteo a las potenciales consecuencias desastrosas; las señales emitidas por el intelecto de cada persona, se enlazan con el conjunto de ellas ya circulantes por la red. Conforman una especie de atmósfera envolvente, cargada de matices derivados de las más diversas procedencias. Me parece la mejor interpretación de la NOOSFERA; es la acuñada por Teilhard de Chardin, sería como un remanente dinámico de cuantos impulsos del intelecto se liberaron en ese conglomerado. Desde allí se percibirán nuevas sensaciones, en unos intercambios fluidos, que permiten la continuidad del sentir humano. Un fondo tan directamente relacionado con las personas, permanece expuesto a las orientaciones más controvertidas; con el riesgo de un descalabro progresivo en cuanto a su contenido, pero también con la vertiente prometedora inclinada hacia los influjos satisfactorios. El cultivo de semejantes circunstancias se transforma en una de las delicadas funciones en la que estaremos implicados, lo queramos o no. ¿Cuál será nuestra inclinación?

Ese fondo común de las mentes, al que me refiero hoy, es un acompañante asiduo; transmite y recoge los mensajes desde muy diferentes características. Quizá no aprendamos nunca que la chispa del “yo” tan cacareado, sólo refulge con la adaptación y conexión a su realidad, que permanece inmersa en unas profundidades alejadas de su dominio; es el sino de una adaptación inacabada. Otra versión similar, pero contrapuesta, surge de la tan manida “colectividad”; sin la chispa mencionada del factor individual, sin las personas concretas, pierde su pretendido sentido. Por ello, sin la presunción de unos conocimientos de los que no disponemos, el chispazo personal deriva por unos derroteros determinados, y lo hace con una cierta capacidad de maniobra, con una cierta autonomía. Lo podemos ver reflejado en cuatro actitudes habituales:

  1. La que tergiversa las esencias humanas, agrava los enfrentamientos diarios y, de forma perversa, vacía de respuestas constructivas a la noosfera. ¿Cómo van a ser inteligentes si se desvían de sus esencias?.
  2. Con la aplicación suficiente, se puede ser creativo, para una superación de las contradicciones.
  3. También es posible el recurso a la banalización, a la mera frivolidad inconsecuente y sin fondo.
  4. Queda la posición pasiva de quienes se limitan al archivo de las sucesivas actitudes de la vida, con muy poca implicación por su parte en el desarrollo de las mismas.

 

Disyuntivas cruciales

La toma en consideración de la noosfera englobará un complejo entramado de conceptos y matices; ahora bien, de una manera incompleta, dada la imposibilidad del acceso al contenido en su totalidad. Nadie podrá alardear de su dominio, esa es su grandeza, no se deja raptar, ni tampoco utilizar, por los poderosos. Por otra parte, en ella se introducen los diferentes mensajes intelectuales; una vez captados ya formarán parte del complejo dinámico espiritual. ¿En qué grado? Eso no podemos medirlo los humanos. En nuestros acercamientos a esos mundos subconscientes, aunque estemos sometidos a limitaciones, disponemos de una cierta autonomía, aunque alejada de las certezas, pero con capacidad de generar influencias. Siempre con determinados umbrales tan imprecisos como infranqueables.

En cada intervención se nos plantean oportunidades, serán atractivas o repelentes según accionemos la palanca de las decisiones personales. A título descriptivo, veamos algunas de las disyuntivas:

  1. Exclusión/Inclusión. Con las tendencias que incluyen el reconocimiento de la pluralidad simultánea de conexiones, o bien quedarnos recluidos al máximo, aislados y disminuidos. Sobran ejemplos que ratifiquen la posibilidad de dicha elección.
  2. Participación/Marginación. Propia o ajena. Se trata de las aportaciones o no al conjunto; la voluntad o la fuerza puesta en ese empeño serán determinantes. Presencia o ausencia, se ejercen con una tenacidad existencial, o no se ejercen, claro está.
  3. Consciente/Subconsciente. Aunque siempre pensemos en el conocimiento reflexivo, mucho queda por calibrar de los componentes subyacentes. Se mezclan las intuiciones con los signos aparentes en esta tarea fascinante de difícil equilibrio. El desprecio hacia una de las dos secciones no parece consecuente.
  4. Determinismo/Autonomía. Según se mire. Hay días en los que pasa varias veces la apisonadora. Los hay más propicios a ofrecernos campos despejados para las iniciativas. La disposición personal realza o disminuye la propia capacidad de discernimiento. Tampoco se estilan en este ámbito los compartimentos cerrados, las zonas mixtas abundan.
  5. Respeto/Desdén. Vemos a las claras la insuficiencia del simple conocimiento de la presencia de múltiples nudos personales. Si los desdeñamos, tratamos de excluirlos; pero con el mal trato añadido de no haberlos considerado en su plenitud como personas. El respeto, en cambio, se inclina por la aceptación cualitativa de los demás.
  6. Palabras/Sentido. Han sido numerosos los poetas que abogaron por la recuperación del sentido prístino de las palabras. Es verdad que podemos emplearlas maliciando su significado; de esa guisa contribuiríamos a la incomunicación, al despropósito viviente. Por eso es importante la opción que elijamos, sus influencias se perciben con nitidez, y con lamentos por las tendencias al uso.
  7. Disgregación/Comunión. La primera representa una fuerte propensión a los abusos y la segunda a la colaboración comunitaria. No obstante, hay aspectos de las personas que requieren un trato por separado y la exageración comunitaria resulta frustrante.

Sin duda, la presentación de disyuntivas existenciales no cesará, entre aquellas retículas entrelazadas, las variables se disparan hacia el infinito. La amplitud del fenómeno no es óbice para el afrontamiento personal de la situación. No solamente se facilitan las muy diversas posibilidades, uno no puede permanecer al margen, el jaleo circula también por dentro de cada intelecto, es ineludible. La red externa contacta con la red ubicada en el interior de cada cerebro. Quizá pueda resumir el reto con el siguiente soneto:

Seres conectados

Con los males tropiezo estupefacto,
debido a su tozudez me resiento;
pero esa carga estimula mi aliento,
motivo por el que persigo un pacto,

es la forma de construir un gran arco
tenso, que parta desde el sentimiento
fiel para frenar el sufrimiento.
Esa misión exige tino y tacto.

Hacia ese fondo común de las mentes
echaremos las semillas prudentes
para estímulo de impulsos latentes.

Tarea genial para todas las gentes,
enturbiada por duendes displicentes,
pero activada con fuerzas crecientes.