Letras
Poemas de la transparencia azul

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Torrentes

Tormenta repentina
forja el puro arroyuelo.
Bravío entre las adelfas,
su atronadora belleza baja
feliz y joven.
En pocos días el sol
secará el cóncavo cauce,
dejando sobre la tierra
la cicatriz de su hermosura,
muñón de río, palabra.
Palabras comunes bajando del tiempo.

 

Crisálidas

A Juan Ramón Jiménez, in memoriam

Cuando el perfil del alba
de un día de mayo crece,
contra el aire azul se tallan,
titilando, unas mariposas blancas.
Su leve espuma volátil,
entre lo azul y lo verde,
pone alegre al campo joven.
¿Dónde estarán sus tumbas,
en qué rama, en qué corola
acaba su hermosura sepultada,
su breve vuelo a flor de cielo?
Huyen del frío y de la niebla,
del perfil alacre del invierno,
y sólo en primavera emergen,
del gusano entre amapolas,
sobre la ola verde del trigo.
¿Dónde mueren en silencio blanco?

 

Duelo

En el paladar llevo
el sabor de mi esqueleto.
Allá los ríos en la mar se mueran,
o la amapola en su estío se abrase,
y la rizada rosa de humo blanco
su plenitud marchite.
Ya sé que todo huye,
y sólo la lentitud
a la infancia corresponde.
Pero cuéntaselo al corazón,
a ver si aprende,
que tu cintura no es
el cimiento del planeta.

 

Asepsia

Hazme con los solsticios y las nubes
un quirófano para mi dolor,
y con un dolmen de rizada espuma
supúrame la torre de las venas.
Si este mal ya no tiene cura, cuídame,
desinfecta la llaga con tus labios,
mejor, sopla suave sobre mi sangre
como la brisa en mayo
sobre las amapolas.
Desangremos los labios
en esta cura,
en esta fe,
en este beso.
Mas si la herida ruge,
fijo en la cicatriz mi amor te espera
y en tus ojos, si miro, raya el alba.

 

Tacto

Tenías la piel lanzada hacia mis manos,
y mi tacto moldeaba su tersura
con la suave huella del deseo en flor.
Yo, bronco de mares, erguido de sierras,
me precipito en ti como un alud.
Tú germinabas en silencio alegre,
con semilla de caracola abierta,
con mareas disueltas en tu saliva
empapando, antiguas, tu sabor.
Están mis dedos recordándote lejos
con tu pelo liso y ocre,
en su vuelo irisado por el aire,
con la rosada fruta de tus labios
tierna, tibia y sabrosa en pleno beso.
Como en un mapa minucioso,
en mi memoria guardo los detalles
de tu cuerpo extendido por la arena.
Afluyo al poder del barro,
cuando al centro del placer
le crecen astros y mareas
y su fulgor aplaza el mundo.
Tu piel
desemboca mansa
entre mis brazos fijos,
y fluyo ya como la clorofila,
firme y ligera
bajo la transparencia azul del aire.