El reconocido traductor español Miguel Martínez-Lage fue hallado muerto el pasado jueves 14 de abril en su casa de Almería (España). Aunque no se hicieron públicas las precisiones de la autopsia, se especula con la posibilidad de que sufriera un ataque al corazón mientras dormía.
Con Martínez-Lage desaparece uno de los nombres de referencia entre los traductores de la literatura escrita en inglés. Entre los títulos que le fueron confiados para ser vertidos a la lengua de Cervantes se encuentran Desgracia, de J. M. Coetzee, Cosmópolis, de Don DeLillo, La flecha del tiempo, de Martin Amis, o Alta fidelidad, de Nick Hornby.
Nacido en Pamplona en 1961, Martínez-Lage estudió filología hispánica en la Universidad de Navarra y en la Autónoma de Madrid, y trabajó como asesor editorial y crítico literario. En 2008 recibió del Ministerio de Cultura de España el Premio Nacional de Traducción por su versión de Vida de Samuel Johnson, de James Boswell, publicada el año anterior por la editorial Acantilado.
Era la primera traducción completa al castellano —curiosamente se publicó a la vez que otra de José Miguel y Cándido Santamaría para Espasa— de la que muchos consideran la biografía más famosa de todos los tiempos, publicada en 1791.
Al año siguiente publicó una nueva versión de ¡Absalón, Absalón! (La otra orilla), de William Faulkner. El novelista estadounidense era una de sus debilidades junto a Virginia Woolf, Samuel Beckett o el citado Coetzee entre la larguísima nómina de autores a los que se acercó, de Auden a Bellow pasando por Gerald Brenan, Joseph Conrad, Henry James, Hemingway, Orwell, Poe, Ezra Pound, George Steiner, Steinbeck, R. L. Stevenson, Eudora Welty o William Gaddis.
“Faulkner se traduce de maravilla y con enorme facilidad, por sí solo, si se sabe cómo”, escribió en una nota a su traducción. “Basta con ponerse a su servicio, como uno haría con un enemigo más poderoso que él, a cuyas filas se pasa, como buen traidor, sin renunciar, jamás, a sus propias armas, a su bagaje”.
Fuente: El País