La fundación que lleva el nombre del escritor estudia la posibilidad de convertir su casa “en algo parecido a un museo”, probablemente con fondos mixtos de Rojas y el artista Roberto Matta.

Rojas: sin prisas.
El poeta chileno Gonzalo Rojas, galardonado con el Premio Cervantes en 2003, dejó de existir a las 6:15 de este lunes 25 de abril a los 93 años en su país natal. El autor de La miseria del hombre había sufrido un accidente cerebrovascular el pasado 22 de febrero y desde entonces se encontraba al cuidado de sus parientes más allegados.
El psicólogo Gonzalo Rojas-May Ortiz, hijo del escritor, manifestó que la familia se encuentra tranquila tras su muerte y declaró que “mi padre tuvo una tremenda vida” en entrevista a la emisora local Radio Cooperativa. “La verdad es que han sido dos meses muy difíciles para nosotros. Afortunadamente mi padre estuvo en general bastante tranquilo, la mayor parte del tiempo estuvo en estado de sopor y diría que nunca se dio cuenta de lo que había ocurrido, lo que para nosotros fue tranquilizador. Así que en ese sentido estamos bastante bien”.
Informó que le avisaron temprano del deterioro de la salud de su padre y al momento de la muerte estaban presentes él, las enfermeras y el doctor de cabecera Cristóbal Carrasco. Destacó, además, que a pesar de la avanzada edad del escritor, “se mantuvo siempre activo. En septiembre del año pasado tuvo una neumonía que lo dejó bastante a mal traer, pero después de eso se recuperó impresionantemente bien, tenía proyectos, tenía bastantes cosas por delante. El último tiempo estuvo bastante bien hasta el 22 de febrero, que tuvo el accidente cerebrovascular”.
Rojas-May explicó que su padre había tenido defectos y virtudes. “A ratos uno tenía peleas con él, era una persona muy humana como lo somos todos. Tenía una gran gracia, desde mi punto de vista, que siempre fue capaz de hacer una distinción entre Gonzalo Rojas escritor y Gonzalo Rojas padre. Él no se comportaba como un escritor puertas adentro”, relató. “Fue realmente un privilegio para quienes tuvimos la suerte de tenerlo. Ver el mundo, aprender a ver y leer el mundo con él, eso siempre fue para nosotros una cosa estupenda”.
También subrayó el gran espíritu democrático de Gonzalo Rojas. “Mi padre fue un hombre profundamente democrático con todos los riesgos que eso significa, porque era democrático contra todos los sistemas represivos del mundo”, sostuvo. Añadió que “él nunca se puso una camiseta formal con un régimen y eso le significó en distintos momentos de su vida dificultades no menores, pero la verdad es que siempre dijo que él no estaba dispuesto a transar ni con el este ni con el oeste”.
Considerado uno de los poetas más relevantes de Chile junto al “antipoeta” Nicanor Parra, Rojas se caracterizaba como un “poeta lentiforme, de los que no apresuran” y solía decir que desde sus orígenes había querido “mundanizar al pueblo”. “Vine a Madrid en el año 1959 y siempre he sido un sagitariano condenado al vuelo y a la flecha”, declaró en una visita a la capital española. Sin embargo, se quitó mérito explicando: “Uno es un aprendiz desde el principio hasta el no principio”.
Nacido en 1917 en Lebu, al sur de Chile, en el seno de una familia minera, Gonzalo Rojas Pizarro se trasladó en 1926 con su madre y sus hermanos a Concepción. En 1937 comenzó a estudiar derecho en la Universidad de Santiago de Chile y poco después formó parte del grupo surrealista Mandrágora, fundado por Braulio Arenas, Teófilo Cid y Enrique Gómez Correa.
En 1952 ganó por concurso las cátedras de literatura chilena y de teoría literaria del Departamento de Español de la Universidad de Concepción. A partir de 1958, organizó también los congresos de escritores en esta ciudad, reuniendo lo más granado de la literatura latinoamericana.
En 1970, Allende le nombró Consejero Cultural en China, donde vivió la etapa anterior a la Revolución Cultural. En 1972 se trasladó a Cuba como Encargado de Negocios. Tras la caída de Allende se vio forzado al exilio. En Alemania Oriental ocupó una cátedra en la Universidad de Rostock. En 1978, consiguió salir de la RDA y se trasladó con su mujer, y su hijo Gonzalo, a Caracas, contratado por la Universidad Simón Bolívar.
En 1979 obtuvo la beca Guggenheim y regresó Chile, en donde no se le abrieron las puertas de ninguna universidad, por lo que se instaló en las tierras de Chillán, cerca de su ciudad natal. Tras unos años como profesor en tierras norteamericanas, en 1991 fue designado profesor emérito de la Universidad de Concepción y se instaló definitivamente en su país.
La miseria del hombre, su primer libro, se publicó en 1948. Las críticas no fueron favorables, pero la razón para tardar en publicar su segundo volumen es la necesidad de estudiar y encontrar una voz propia. Eso consigue en Contra la muerte, de 1964. “Mientras mi primer libro había tenido un grado de audiencia dispar, pero intensa, el segundo tuvo una acogida mayor. Sin presumir, puedo decir que situó mi nombre en América Latina”, dijo alguna vez el poeta.
Rojas fue un poeta ajeno al sobretono o a la algarada; si el estilo es el hombre, el suyo fue la sobriedad. Así lo reconoció el diplomático y escritor mexicano Carlos Fuentes, que luego de la aparición de su tercera colección de poemas, Oscuro, de 1977, lo puso en serie con “el gran arco lírico” latinoamericano compuesto por Leopoldo Lugones, Rubén Darío, José Lezama Lima, Neruda, Huidobro, Vallejo, José Gorostiza y Octavio Paz.
En 1979 publicó Transtierro; en 1980, Antología breve y 50 poemas; en 1981, Del relámpago; en 1986, El alumbrado y otros poemas; en 1988, Antología personal, Esquizotexto y otros poemas y Materia de testamento; en 1990, Desocupado lector; en 1991, Zumbido y Antología del aire; en 2006, su Poesía esencial, y el año pasado, Con arrimo y sin arrimo.
Además del Premio Cervantes, Gonzalo Rojas cuenta en su haber otros galardones como el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Premio Nacional de Literatura de Chile; el título de Ciudadano Ilustre de Valparaíso; el Premio José Hernández y el Premio Octavio Paz Poesía y Ensayo.
Al saberse del deceso del escritor, el gobierno chileno decretó duelo oficial por dos días a partir del martes 26, según anunció el ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, quien agregó que los restos de Rojas serían velados a partir de las 17 horas del lunes en el Museo Nacional de Bellas Artes, donde la población podrá acompañar a la familia.
En La Moneda y junto al titular de Educación, Joaquín Lavín, Cruz-Coke informó también que el miércoles 27 a las 10 horas habría una ceremonia en el museo y posteriormente el cuerpo del Premio Nacional de Literatura será trasladado a Chillán, donde está previsto que sea sepultado a las 16 horas.
“Quiero decir que el presidente Piñera y su gobierno lamentan profundamente la muerte de este destacado poeta, Premio Cervantes. Y queremos manifestarle a su familia todo nuestro apoyo”, expresó el además actor. “Sumarme también como ministro de Educación al apoyo a la familia de Gonzalo Rojas en este momento. Y decir en nombre de todos los estudiantes de Chile que nuestro país ha perdido, un gran, gran poeta y una gran persona”, añadió Lavín.

Rojas fue despedido en el Patio de los Artistas.
Los restos del poeta fueron sepultados este 28 de abril en el Patio de Los Artistas en el Cementerio General de Chillán, junto al pianista Claudio Arrau y el tenor Ramón Vinay. Tras una ceremonia en la Catedral de Chillán, su ciudad adoptiva, el cortejo con los restos de Rojas ingresó al camposanto donde se realizaron los funerales en una solemne ceremonia.
Antes de llegar al cementerio la carroza mortuoria pasó por varias avenidas de esa ciudad, en el sur de Chile, donde las “pergoleras” (vendedoras de flores) cubrieron de pétalos el vehículo que llevaba los restos del escritor, como muestra de gratitud y respeto.
También los estudiantes de diferentes colegios, funcionarios de reparticiones públicas y agrupaciones artísticas, salieron a la calle para despedir con pañuelos blancos a uno de los grandes de la poesía mundial, Premio Cervantes 2003.
En el cementerio, y mientras bajaba la urna con los restos del poeta, la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción lo homenajeó con una última melodía.
Rojas May indicó que la casa donde viviera el poeta en Chillán durante los últimos treinta años será convertida “en algo parecido a un museo”, donde el público pueda acceder a la enorme colección de arte que el poeta reunió en vida. Entre otras piezas, destacan varias series de grabados y pinturas de su amigo Roberto Matta.
“Él no quería un museo”, cuenta el hijo del escritor. “Pero nosotros tenemos algunas ideas. Tenemos una enorme pinacoteca, que está formada por sus cuadros. Son más de 100 obras, entre las cuales hay unas 60 obras de Matta. Estamos pensando en hacer una Casa Matta-Rojas. Son ideas en las que trabajamos”, agrega.
Entre las obras que acumuló Rojas se cuentan pinturas de Nemesio Antúnez, Julio Escámez, Guillermo Núñez y Osvaldo Guayasamín, entre otros. De Matta destacan las series de grabados Hom’ Mére, Don Qui?, Qui D’eux y Verbo de América.
Según Rojas May, quien preside la fundación, el plan es preparar actividades de aquí al 20 de diciembre, cuando se conmemoren los 95 años del nacimiento del poeta. Entre otras cosas, la biblioteca del poeta podría mostrarse: se trata de una colección que bordea los 22 mil volúmenes. Hay más cosas.
“Además de la biblioteca, tenemos una hemeroteca grande, hay registros de video, hay manuscritos, hay cartas e inéditos. Es una cantidad de cosas muy grande que están fundamentalmente en Chillán, pero algunas en bóvedas especiales en Santiago”, dice Rojas May.
Entre la correspondencia que se guarda de Rojas, hay cartas para Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Octavio Paz y Matta, entre otras. Manuscritos de poemas originales hay varias decenas.
Fuentes: Europa Press • La Tercera • Nación.cl • Noticias123 • Télam