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Autorretrato de Federico García Lorca
García Lorca: frío.
Autorretrato de García Lorca se quedó frío en la subasta
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Del centenar de asistentes a la serie de subastas realizada el pasado 11 de mayo por la sala madrileña Alcalá Subastas de la calle Velázquez, nadie se atrevió a levantar con energía la raqueta que llevaba su número de comprador para pujar el lote número 151, el más caro de la serie, que contenía un autorretrato de García Lorca que el escritor realizó durante su viaje a Nueva York en 1929, en el mismo viaje que le llevó a redactar Poeta en Nueva York.

Poco tiempo antes de su muerte, en la primavera del 36, Lorca entregó el dibujo y el manuscrito del libro al escritor José Bergamín, quien se exilió en Latinoamérica tras la victoria de Franco. El autorretrato se vio por primera vez asociado al libro en una edición que Bergamín impulsó en México en 1940.

Desde 1947 formaba parte de la colección familiar del compositor Juan Vicente Lecuna, como informamos en nuestra edición 252. La obra lleva adjunta una carta escrita a máquina y firmada a mano por Bergamín en 1947, en la que explica que el poeta granadino se la entregó en 1936.

La cara distorsionada de García Lorca rodeada de rascacielos y dibujada al lápiz llegó a subasta de la mano de un familiar de Bergamín. Salió a la venta como punto culmen de unos 300 lotes que iban desde pinturas de Antonio López o de María Antonia Dans, hasta una tetera de plata por 60 euros, o porcelanas napoleónicas.

“Nunca puedes saber si saldrá o no, yo pensaba que el García Lorca sí iba a venderse hoy...”, lamenta Eduardo Bobillo, joven director de la sala Alcalá Subastas. Según él, los compradores no asistieron porque pensaban que se lo llevaría una institución.

“No importa, se va a vender igualmente muy pronto... negociando, pero se venderá”. ¿Volverlo a poner en subasta? Impensable. Significaría una bajada de precio de salida de hasta un 50%. Eduardo insiste e ironiza: “Queremos mantener el precio de 60.000 euros, así se valoró y es realmente única, es diferente... ¿Cómo valorarías tú a las Meninas?”.

“Es que son diez millones de pesetas... 60.000 euros”, calcula Adolfo Martín González, óptico jubilado, acostumbrado a este tipo de ventas. “La gente viene para pujar por cosas muy precisas, mira, esta serie de cuatro caballos de madera de principios del siglo XIX, alguien se las va a llevar por 50.000 euros”.

La gran estrella de la noche fue el retrato fauvista de Kees van Dongen, que pasó de un precio de salida de 25.000 euros a venderse por 35.000 euros. “No me explico cómo la gente se apasiona por un cuadro fauvista como este, que hay miles, y no por piezas excepcionales como la de Lorca”, subraya Bobillo. Su deseo es que el dibujo se quede pronto en manos de una institución, expuesto a la vista de todos.

Fuente: La Vanguardia