Doce serigrafías y tres litografías creadas por el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín y editadas en tirada de cien copias en Quito se exponen “por primera vez en España” desde el pasado 12 de mayo y hasta el próximo 15 de julio, dijo Pilar Gómez Ruiz, representante europea de la obra gráfica de la Casa-Museo Guayasamín de Cáceres.
En España hay obra pública de Guayasamín, como el mural de grandes dimensiones que se exhibe en la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas de Madrid, pero “desde hace más de 25 años no hay obra gráfica de Guayasamín a la venta”, recalcó Gómez Ruiz.
En el Espacio Cultural Excelencia (Madrid) se exhiben las quince obras, parte de las 1.500 copias puestas a la venta, que son “puro Guayasamín” y constan de “la firma manuscrita del autor”, según Gómez Ruiz. La muestra es homónima, con sentido retrospectivo y con “una obra gráfica magistral” realizada por ese artista que dijo: “Deja una luz encendida porque siempre voy a volver”.
La selección de esas doce serigrafías y tres litografías puestas a la venta por vez primera en España ha sido llevada a cabo por Pablo Guayasamín, hijo del artista, y Gómez Ruiz, explicó Elvira Rilova, responsable del Espacio Cultural Excelencia.
Con un formato de 70 x 100 centímetros, las obras figurativas han sido impresas “artesanalmente en talleres de Quito” y algunas de ellas pueden llegar a tener un rango de 260 tonos de colores, comentó.
Los momentos de Guayasamín más coloristas y también sus etapas volcadas en el empleo de los tonos grises también se perciben en esa retrospectiva que tras Madrid viajará a Marbella, Valencia, Barcelona, Murcia, Palma de Mallorca y volverá en noviembre próximo a la capital española.
A nivel estético, las quince obras rezuman el gusto de Guayasamín (Quito, 1919; Baltimore, EUA, 1999), que revolucionó el arte indigenista de su país con su tendencia al expresionismo y al cubismo. Los escenas figurativas de todas las obras expuestas ofrecen “expresiones más amables y menos violentas; quizás el lado más desconocido y más dulce” del artista.
El pintor ecuatoriano desarrolló una prolija producción en la que denunció el dolor, el maltrato y la violencia en el mundo. En América Latina, Guayasamín “es un ídolo porque nadie como él ha sabido reflejar la lucha del indígena por la integración”, informó la responsable de la institución cacereña ligada a la Fundación Guayasamín de Quito.
Una postura social que, además de su reconocimiento artístico, fue honrada con condecoraciones y premios como el que le otorgó la Unesco por la Defensa de los Derechos Humanos en 1994.
El objetivo de la gira de exposiciones organizada por la cacereña Casa-Museo Guayasamín junto a la fundación quiteña es recaudar fondos para “culminar” la Capilla del Hombre, un edificio de 3.600 metros cuadrados ubicado en la capital ecuatoriana, diseñado por el muralista, y que rinde “un homenaje plástico a los hombres y las mujeres de América”, según la web de la fundación quiteña.
Su construcción se inició en 1996, Guayasamín falleció en 1999 y el espacio se inauguró en 2002. En su interior alberga murales, esculturas y obras de gran formato realizadas específicamente por Guayasamín para ese espacio, y “arde la Llama Eterna por la Paz y los Derechos Humanos”, indicó la fundación.
Fuente: EFE