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Sexto Encuentro Internacional de Traductores y Escritores
Sobre los traductores descansan las empresas editoriales, dijo l presidenta de la Asociación de Traductores de España, María Teresa Gallego.
Realizan en España encuentro internacional de traductores y escritores
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Potenciar el perfil como escritores de los traductores es uno de los objetivos que se plantea el Sexto Encuentro Internacional de Traductores y Escritores celebrado el 25 y 26 de julio en Castrillo de los Polvazares (León, España), organizado por Proyecto Europeo de Traducción, una asociación que pretende fomentar el encuentro de traductores profesionales y escritores para crear bolsas de traducción e intercambio literario en el continente.

Entre los participantes estuvieron Peter Bush, traductor al inglés de La Celestina y de obras de Valle Inclán; Susanne Lange, que ha traducido El Quijote al alemán; Petra Strien, que ha volcado a este idioma obras de Julio Llamazares o Amelia Gamoneda, cuya traducción de La siesta de M. Andesmas, de Marguerite Duras, acaba de publicarse.

En el encuentro se dieron cita autores procedentes de Francia, Dinamarca, Cuba y Bélgica, además de España; el editor vallisoletano César Sanz; el escritor zamorano Luis García Jambrina, y los poetas José María Muñoz Quirós, Lourdes de Abajo, Julia Barella, Luis Luna, José R. Trujillo y Miguel Anxo Fernán-Vello, entre otros.

Para la presidenta de la Asociación de Traductores de España, María Teresa Gallego, “ya es hora de decir que sobre los traductores descansan las empresas editoriales. Porque últimamente hablamos mucho sobre nuestra invisibilidad, sobre que somos vehículo de transmisión literaria y de intercambio cultural, etcétera, y todo eso es cierto, pero también hay que poner el acento en que somos una columna vertebral de unas empresas que crean puestos de trabajo y, a su vez, mueven otros sectores, como las librerías, las distribuidoras, etcétera. Sobre todo porque un 30% de lo que edita anualmente una editorial de mediano tamaño son traducciones, sin contar las reediciones”.

Gallego recuerda que fue un editor el que le abrió los ojos sobre este punto. “Él decía que cuando un editor habla de los traductores se refiere a ellos como un gasto, cuando debería verlos como una inversión. Y es que deberíamos ser un elemento de promoción del libro. Decirle al lector: ‘Aquí tiene un libro de Philip Roth o Paul Auster o Amin Maalouf, y lo va a leer con total garantía porque lo ha traducido un profesional de primer nivel’ ”.

Gallego considera que el nivel de calidad de la traducción en España es muy alto, algo en lo que coincide con el coordinador del encuentro, Javier Gómez-Montero, quien recuerda el paso por estas citas anuales de excelentes traductores, al tiempo que escritores como Antonio Colinas, Jordi Doce, Andrés Sánchez Robayna, Luis Alberto de Cuenca o el mismo Antonio Gamoneda. “Curiosamente son todo poetas, pero es que cuando un escritor domina su idioma suele ser un gran traductor”.

En cuanto a las reivindicaciones concretas de los traductores, Gómez-Montero señala que son “los transmisores fundamentales de literatura”, pero no sólo eso, “pues el lector cuando lee a Paul Auster, a Houellebecq, está leyendo la voz del traductor. Son asimismo autores, sin cuya voz los escritores traducidos no serían reconocibles para el lector. Por supuesto que su labor es ser fiel pero también contextualizar, adaptar la obra a los nuevos contextos, tiene que buscar las referencias que sean conmensurables, ese ‘decir casi lo mismo’, como define Umberto Eco a la traducción”.

Una labor que se antoja particularmente difícil cuando se habla de poesía. “En los talleres de poesía que hemos organizado en anteriores ediciones del encuentro, quedaba claro que el resultado será siempre diferente del original. Que aquí la labor del traductor será conseguir los efectos estéticos, emocionales y culturales mediante el trasvase de códigos al nuevo contexto lingüístico. Aquí el traductor tiene que ser infiel, porque si dice literalmente, fracasará. Ha de ser un adaptador a los nuevos contextos”.

Javier Gómez-Montero afirma que en este oficio “hay mucho talento oculto” y muchos traductores de Castilla y León (formados en las universidades de Salamanca, Soria y León) que están desperdigados en Madrid y otras autonomías.

Mientras se perfila el estatuto del traductor y se trabaja en la realización de una cartografía de la edición en Europa, que ponga de manifiesto el estado de la cuestión en el continente, los traductores se enfrentan a nuevos retos relacionados con asuntos como los derechos de autor en la red.

Fuente: El Norte de Castilla