Entrevistas
Hernando de la Rosa habla de Tras la huella del almirante
“Gabriel Arango Bacci no tiene heridas por sanar”
Fotos: Daniel de la Rosa Martelo

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Hernando de la Rosa
De la Rosa: quería ir más allá del fallo de la Corte, conocer las versiones que sobre el tema tienen diferentes oficiales de las Fuerzas Militares activos y en retiro.
 
Nota del editor
El contralmirante de la Armada colombiana Gabriel Arango Bacci fue acusado de los delitos de concierto para delinquir agravado, revelación de secreto, cohecho propio y prevaricato por omisión. Fue juzgado en 2009 por la Corte Suprema de Justicia, que lo absolvió al no hallar pruebas suficientes de que estaba implicado con carteles de la droga de la costa Atlántica. El abogado Hernando de la Rosa investigó el hecho entrevistando a los implicados y revisando documentos y produjo el libro Tras la huella del almirante, sobre el cual habla en esta entrevista.

La chispita para que Hernando de la Rosa explotara y se dedicara a escribir un libro sobre el almirante Gabriel Arango Bacci fue, principalmente, la burda maquinación de otros almirantes al ver que su colega y amigo los estaba sobrepasando en honor, en trabajo y en transparencia. Y lo que aun más le molestó en lo más profundo del alma, fue que precisamente sucedió en la Armada, en la admirada Armada, símbolo especial, de afecto y cariño de todos los colombianos.

De la Rosa no podía comprender cómo desde el interior de esta maravillosa institución se agazaparan miembros llenos de odio y rencor y, aun más, gente perteneciente al “Opus Dei”, y no entendía cómo esta obra de Dios tuviera tanta gente con el alma manchada de resentimiento y de envidia.

Por eso se dio a la tarea de escribir Tras la huella del almirante, publicada por Ediciones B y presentada por el mismo almirante durante la Feria del Libro de Bogotá en mayo pasado.

Fueron días largos, muy largos, hablando con el almirante, escribiendo, corrigiendo, volviendo a dialogar con él, consultando periódicos, revistas, conversando con el abogado, confrontando afirmaciones, etc. Hasta que por fin quedó listo el libro, con anexos, fotocopias, mapas y demás elementos probatorios utilizados por la defensa que salió airosa, devolviéndole lo que injustamente le habían quitado a Arango Bacci: su honor.

Pero lo peor, fue el silencio del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, quien en lugar de respaldarlo porque fue su hombre de confianza, lo que hizo fue pedir que le llevaran la palangana llena de agua para lavarse las manos, muy seguramente recordando a Pilatos...

—Cuando empezó el drama de Arango Bacci, ¿ya ustedes eran amigos?

—Sí. Nos conocimos cuando era director de la Escuela Naval de Suboficiales ARC Barranquilla. Nos presentó el brigadier general Gabriel Ramón Díaz Ortiz, comandante de la II Brigada, aunque nunca fuimos amigos cercanos.

—¿Cuál cree que fue la razón por la cual se presentó esto tan burdo en la vida del almirante?

—Diversas causas, desde celos y envidias, pasando por mentes enfermas de oscuros procederes.

—¿Quién le propuso a usted hacer este libro?

—El mismo contralmirante Arango Bacci, en Cartagena de Indias, a comienzos del 2010.

—¿Cuál fue el objetivo de escribirlo?

—Investigar más a fondo el caso, ir más allá del fallo de la Corte. Conocer las versiones que sobre el tema tienen diferentes oficiales de las Fuerzas Militares activos y en retiro. Profundizar en los oscuros procederes y la mente de quienes participaron como villanos en la obra. Destacar el comportamiento estoico del contralmirante, el inmenso valor de su esposa Catalina frente a la crueldad de los hechos y el amor incondicional de sus hijos.

Hernando de la Rosa—¿Qué fue lo que le costó mayor dificultad en el proceso de escribir el libro?

—Obtener las versiones de los testigos que con sus falsedades pretendieron involucrar en actos ilegales al contralmirante. Uno en el exterior exigía la presencia de su abogado en cualquier charla. Otros ofrecieron colaborar pero nunca aparecieron. Algunos pidieron “favores” a cambio. Nunca pude reunirme con el ex presidente Álvaro Uribe Vélez, presumo que por tener una agenda muy atareada. Me sorprendió que la periodista María Isabel Rueda no tuviera la cortesía de responderme un mensaje solicitándole una reunión. Ni un sí, ni un no.

—¿Trabajó a seis u ocho manos con amigos y cercanos al almirante?

—Varios de sus amigos, de la Armada y personales, contribuyeron con información muy valiosa. Pero la más valiosa fue la de él, Catalina y sus hijos.

—¿Cree que es dudosa la actuación de algunos almirantes de la Armada?

—Dudosa de uno, incomprensible la de otro y de mala fe la de un tercero.

—¿No cree que ese número indeterminado de oficiales lesionan el prestigio de la Armada?

—El de ellos fundamentalmente, su honor quedó por el piso. La institución sigue avante pese al mal paso que dieron esos pocos de sus integrantes.

—¿Cree que escudarse tras el “Opus Dei” para acabar con la honra de alguien es propio de gente proba, transparente, honesta?

—Quisiera pensar que no lo hacen escudándose en la prelatura, pero sí es de doble moral actuar como actuaron si pertenecen a una “obra” que propaga los principios del “Opus Dei”. Es el característico comportamiento de “pecar y rezar” de muchos de los que profesan alguna creencia.

—¿Cómo puede entenderse que el almirante que armó ese burdo andamiaje esté aún en esta digna institución?

—Las contradicciones de nuestros gobiernos. No solamente por su actitud en el caso Arango Bacci sino por estar siendo investigado penal y disciplinariamente por orden de la CSJ. Aunque él, por dignidad, debió abstenerse de aceptar esa comisión en el exterior y presentar su solicitud de baja del servicio activo.

—¿Su libro es para reflexionar o para denunciar?

—Debe conducir a los lectores fundamentalmente a la reflexión pero asumiendo una actitud denunciante.

—¿Qué tipo de lectores no debe leer su libro?

—Lo deberían leer todos, los que pretendieron causarle daño al contralmirante y quien después no estuvo a la altura cuando fue declarado inocente lavándose las manos como el gobernador romano de los tiempos del juicio a Jesús. Se lo recomiendo a todos los alumnos de las escuelas de formación militares y de policía del país.

—¿Cree que con la publicación del libro, sanarán las heridas del almirante Arango Bacci?

—Gabriel Arango Bacci no es hombre de rencores y odios. No tiene heridas por sanar. El agrado de haber compartido con él, con Catalina, con Camila, con “Nico” y con “Alejo” tan de cerca estos últimos doce meses me convence de que por sus espíritus no queda sombra de resentimiento alguno. Eso no implica que la nación entera le debe el mayor de los reconocimientos y el gobierno actual la mejor de las reparaciones: reintegrarlo a la Armada con el grado que por antigüedad tiene adquirido. Me atrevo a pensar que el presidente Juan Manuel Santos Calderón, que alguna vez hizo parte de una institución tan gloriosa como nuestra Armada Nacional, mostrará una vez más que los tiempos han cambiado. A él le corresponde también actuar con honor.