El día lunes 1 de agosto, el escritor argentino Ricardo Piglia compartió con los medios de comunicación venezolanos antes de la entrega del XVII Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, que ganó por Blanco nocturno. Afirmó sentirse agradecido con los reconocimientos, pero los premios son incómodos porque no se puede hacer una jerarquía de la literatura.
Durante la rueda de prensa, el escritor argentino habló sobre su posición frente a la literatura, la cultura y el periodismo. El autor hizo énfasis en la necesidad de que Latinoamérica reconozca su cultura y aprenda a percibir sus diferencias y particularidades: “En la medida que nos hagamos cargo de las diferencias, de las poéticas y las tradiciones culturales, vamos a tener una noción de América Latina mucho más activa y mucho más contemporánea también”.
Piglia acepta que es indudable la influencia de Borges y Cortázar —por mencionar algunos nombres— en la literatura argentina. Reconoce que las influencias constituyen una base necesaria para cualquier escritor: “Los escritores navegamos en el río de las tradiciones anteriores, y nos apoyamos en esas tradiciones”.
También destacó que la crisis política y económica vivida por Argentina en el año 2001 fue vital para que los escritores y las editoriales entendieran que era posible construir cultura con lo poco, además del surgimiento de nuevas voces y de las editoriales artesanales: “De la experiencia argentina hay una lección que Latinoamérica debe aprender, no podemos imaginar que vivimos en Londres o Nueva York, se debe partir de lo que tenemos y con eso construir nuestra propia cultura”.
La crisis del periodismo
Piglia reconoce que mantiene una actitud crítica sobre el periodismo. La aparición de Internet ha creado una crisis en el periodismo, hoy todos estamos conectados: “Los nuevos medios han permitido que la circulación de la información sea más democrática”.
Por otra parte, el escritor argentino expresó que es interesante que en Estados Unidos y Latinoamérica se esté discutiendo sobre el oficio del periodismo, cuestión que no ocurría hace 15 años. Destaca, además, el caso de Wikileaks, que ha desatado la discusión sobre las fuentes periodísticas y la relación entre la información y el periodismo moderno: “Hoy es posible criticar el modo de hacer periodismo, porque ha parecido una forma nueva de hacer circular la información, y esa forma nueva, en cierto sentido, permite tomar distancia y considerar de otra manera el oficio del periodismo”. A pesar de la crisis, Piglia es optimista y espera que el periodismo salga fortalecido.
A la hora de escribir
Durante la rueda de prensa, Piglia señaló varios elementos presentes a la hora de construir sus obras, además de su interés por la literatura negra y el género policial. Sólo construye novelas en ambientes donde haya vivido y siempre que escribe la presencia de un elemento autobiográfico es inevitable; por ejemplo, Blanco nocturno está inspirada en la historia de un primo.
No concibe sus obras con finales felices al estilo de Hollywood; a la hora de construir sus personajes busca que éstos tengan vida propia, que el lector pueda imaginar a los personales tomando decisiones, eligiendo finales y vidas distintos. Esa manera de entender a los personajes en la novela es una virtud: “Como género, nos permite compartir con los personajes a veces experiencias que nos ayudan a entender nuestras propias vidas”.
A nivel narrativo, Piglia muestra preferencia por el personaje del periodista, porque puede estar en ambientes distintos y observar la realidad en distintos planos. De hecho, la figura de Emilio Renzi aparece en varias de sus novelas.
Por otra parte, Piglia reconoce que el trabajo literario es muy solitario, pero acepta que en su caso han sido importantes los relatos familiares: “Mi familia es muy amplia —mi madre tenía muchos hermanos—, el modo en que se contaban las historias en mi familia fue siempre para mí una forma de aprender a narrar. En las familias siempre hay figuras que se repiten: el tío borracho, la muchacha que se quedó soltera. Existen figuras que forman parte de las grandes tradiciones familiares, por lo tanto esos relatos a la larga lo acompañan a uno desde la infancia y están ligados al trabajo individual”.
Finalmente, el gran consejo que puede dar Ricardo Piglia en este arte es superarse a sí mismo y tratar de no repetirse: “La literatura tiene la virtud de permitirle a los escritores hacer literatura de distintas maneras”.