Margarita Villaseñor, quien en abril de este año recibió un homenaje en el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) por sus 77 años, falleció la madrugada del pasado viernes 12 de agosto en Ciudad de México a causa de un paro cardiaco, informó el escritor Julián Robles, amigo y colaborador de la autora.
Villaseñor había nacido en la capital mexicana el 30 de abril de 1934. Fue licenciada en letras francesas por el Instituto Francés de América Latina (IFAL), maestra en letras españolas por la Universidad de Guanajuato, doctora en letras españolas por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) y doctora en literaturas comparadas por la Universidad de París.
Fue directora de la imprenta y la editorial de la Universidad de Guanajuato, desde donde publicó importantes obras de la literatura mexicana. Asimismo colaboró en periódicos y revistas, fue subdirectora del Departamento de Difusión Cultural de la Unam y tradujo obras de Arthur Miller, Arthur Koestler y Dario Fo.
La obra de Villaseñor le mereció el Premio Xavier Villaurrutia en 1981, por su poemario El rito cotidiano. Su obra poética se compone de los libros Poemas (1956), Tierra hermana (1958), Poemas cardinales (1962), La ciudad de cristal (1965), El rito cotidiano (1981) y De muerte natural (1984).
De acuerdo con Robles, Villaseñor trabajaba en un nuevo libro con poemas inéditos, que sería publicado por Siglo XXI Editores.
Es autora de las obras de teatro La gesta de Juárez (1972), Apocalipsis 1910 (1973), El árbol de la vida (1973), Los sueños de Quevedo (1974), Entremeses de la Nueva España (1974) y Camino negro, así como de la telenovela El extraño retorno de Diana Salazar (1988).
Una de las grandes poetas del siglo XX en México, su trabajo fue respaldado por grandes plumas, como las de Rosario Castellanos y Pedro Garfias, quienes prologaron obras suyas. Sin embargo, agrega Robles, su obra no fue lo suficientemente reconocida.
“A la obra poética de Margarita Villaseñor le falta reconocimiento, porque es una obra que llega directamente al público, no es críptica, apela a cualquier lector, pero a pesar de eso tiene hallazgos importantes dentro del lenguaje, sin renunciar a la experimentación. Podía tener un contacto muy directo sobre el público, sobre los lectores”, destacó.
Fuentes: La Jornada • Milenio