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Peter Pan
(CL aniversario de James Matthew Barrie)

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Emisión filatélica de la isla de Alderney alusiva a Peter Pan, en homenaje a James Matthew Barrie en su CL aniversario

Es el personaje principal de la comedia homónima creada por sir James Matthew Barrie (1860-1937); publicó El pájaro blanco (The White Bird, 1902), Peter Pan en el parque de Kensington o Peter y Wendy, que apareció en 1910, tras un lustro de éxito teatral del originario personaje estrenado en 1904.

Según su creador, “Peter Pan es un niño nacido del violento roce mutuo entre cinco amigos”. Es un personaje que vuela y hace volar la imaginación de todos los que entran en su mundo; el niño con cabellos encrespados tiene su partenaire en la hermosa hada (Tinker Bell) y la pequeña Wendy completa el trío. Peter oyó el mismo día que nació, de boca de sus padres, el objetivo que le preparaban sus progenitores, y ni corto ni perezoso decide escaparse porque quiere seguir siendo niño y divertirse eternamente.

En suma es el gnomo que personifica toda infancia, la imaginación, la aventura, la inmortalidad que no muere y de la que tantas veces hacemos acopio a lo largo de nuestra vida adulta (aunque esta terrible sociedad globalizada está cargando sobre los infantes los mismos problemas que padecen los adultos con horarios estresantes y, por supuesto: la soledad más absoluta desde la más tierna infancia cuando ya los dejan, desamparados, en las tristes y extrañas guarderías, donde de manera inmediata pierden su conocido universo, algo que debería hacer saltar las alarmas a los progenitores que, en muchos casos, no son conscientes de la responsabilidad que conlleva tener una criatura). La obra de Barrie trata de preservar el mundo imaginario, propio de la infancia y, apurando un poco más, de cómo rebelarse ante la cotidianidad.

La idea del autor era dar cuerpo al niño que todos llevamos dentro y que nos emociona y divierte con cada una de sus travesuras en su célebre País de Nunca Jamás. Barrie convirtió al personaje en una frágil figurita que encandiló a sus coetáneos de la era victoria. Fue tanto el éxito que acabó siendo un símbolo en la exclusiva zona londinense de Kensington, en donde se levantó una estatua para uno de los personajes de ficción que han endulzado, sin duda, los mejores años de la vida de una persona: la infancia con toda su carga de bondad e inocencia.

Allí, en el recoleto parque londinense, podemos descubrir la escultura de bronce obra de George Frampton en donde Peter Pan aparece tocando la flauta. Hoy, ese personaje que no quería crecer se ha convertido en el arquetipo que da nombre al síndrome psicológico que define los problemas que sacuden al hombre de nuestro tiempo que no desea alcanzar la madurez y, evidentemente, poco se imaginó Barrie, que estrenó Peter Pan o el niño que no quería crecer en 1904, que su personaje de ficción se convertiría en un mito que incluso es todo un tratado de la moderna psicología; según algunos autores, afecta a la mitad de la población masculina del mundo occidental como consecuencia de la cultura hedonista en la que se ha educado a la generación de la posguerra y en donde no hay lugar para el esfuerzo, el compromiso, la responsabilidad. En definitiva que no se educa a los jóvenes en la cultura de la resistencia, la insoportable frustración y la terrible realidad. Al huir de ella sólo corremos, como desesperados, hacia el abismo, anclados como estamos en alejar de nuestras mentes el “tabú” de la ancianidad, como si sumar años fuera una maldición y no una bendición.

La vida de su creador, sin embargo, fue cualquier cosa menos afortunada. Su madre le rechazaba (su hermano mayor murió a los trece años en un desgraciado accidente mientras patinaba) y él sólo conseguía llamar su atención cuando se disfrazaba como si fuera el vástago prematuramente desaparecido. Todo ello le acaba creando una serie de problemas de personalidad que se acrecientan cuando no consigue desarrollar su parte sexual. Evidentemente son traumas no fáciles de superar y acaban aislándolo de sus coetáneos hasta el día que conoce, paseando por ese acogedor y coqueto parque de la capital británica, a los hijos de Arthur y Sylvia Llewellyn Davies (George, John, Michael y Peter), y adopta a la familia como propia. Los niños aparecerán con sus nombres en sus novelas; todos ellos, excepto Peter, desaparecieron en trágicas circunstancias, como si Barrie fuera un gafe de primera.

Paradójicamente, el País de Nunca Jamás en el que vive Peter Pan es un lugar idílico, una isla encantadora, con sus fieras, piratas, pieles rojas, sirenas, el astuto y temido Capitán Garfio, el cocodrilo... Territorios, en fin, de los que tanto abundan en las mentes evasivas de la infancia. Peter se convierte en el líder de un pequeño grupo de niños “caídos de sus cochecitos, a los que salvó milagrosamente y nadie los reclamó”. En una de sus escapadas nocturnas para oír tras las ventanas, rescata a Wendy de su tranquilo hogar y la convierte en la “mamá” ideal de todas las criaturas del territorio insular hasta que un día ésta decide regresar a casa y, con ella, todos los demás críos.

La siguiente aventura es el regreso al país imaginario con Campanilla de Cobre. A la aventura original aparecida en 1904, se añadiría en 1910 Peter y Wendy, en donde la historia ya camina por otros derroteros y la trama de tanto éxito se convierte en una especie de círculo, el símbolo de la libertad eterna o la busca de la perenne felicidad que se desvanece cuando al año siguiente regresa en busca de Wendy y se encuentra que ésta tiene una hija que ocupará su lugar y la aventura se inicia de nuevo.

La primera traducción al español apareció en Barcelona en 1925. La obra ha sido llevada varias veces al celuloide e incluso Disney y su factoría de sueños (¿o debemos decir alienación?) la convierten en una taquillera producción. Toda clase de abalorios se han producido inspirados en Peter Pan y su mundo, posiblemente una de las obras más universales de la literatura infantil desde los tiempos de Hans Christian Andersen o los hermanos Grimm.

Filatélicamente el personaje literario no es ajeno al mundo del sello. Hoy les traemos la referencia de la emisión que le dedicó la minúscula isla de Alderney (Islas del Canal) al cumplirse el CL aniversario del escritor que en 1929 había donado al Hospital Infantil de Great Ormond Street todos los derechos de sus obras. Fue su generosa respuesta a la petición que le había realizado el Comité del Centro Sanitario que le solicitaba integrarse en la junta para recaudar fondos para una ampliación del centro hospitalario. En su diplomática respuesta, declinó formar parte de la junta pero les prometía ayudar de otra manera: les legó el maná de los derechos de autor de una de las obras más universales. Un hecho que nadie se lo imaginaba y que demostraba hasta dónde estaba comprometido con el mundo de la infancia.

Los seis sellos y la hojita bloque se han impreso en litografía offset en minipliegos de diez ejemplares cuyo margen lateral izquierdo e inferior incorporan iconografía centrada en la célebre obra infantil y un fragmento sobre el que se inspira la imagen escogida para cada sello.

  • Peter Pan y sus amigos sobrevuelan los cielos londinenses camino de Nunca Jamás. Valor: 36 peniques.
  • El Capitán Garfio lucha contra el cocodrilo. Valor: 45 peniques.
  • Peter Pan visita el barco pirata del Capitán Garfio. Valor: 48 peniques.
  • Peter Pan sacudiendo la bandera arco iris y decenas de hadas en un fantástico paisaje helado. Valor: 50 peniques.
  • Un increíble paisaje al atardecer: Nunca Jamás cubierto por la nieve. Valor: 58 peniques.
  • El radiante astro rey y las ramitas que sirven para calentar a los niños. Valor: 80 peniques.
  • Hojita bloque de Peter Pan sobrevolando la isla imaginaria de sus aventuras. Valor: 3 libras.

En total el facial de la emisión es de 6,17 libras esterlinas; se completó con dos sobres de primer día (uno para los seis sellos y otro con la hojita bloque, total 8,57 libras), cancelados el 4 de noviembre de 2010 con matasellos especial donde aparece el Capitán Garfio como ilustración en negro, dos paquetes de presentación (3,97 + 3,80 libras).

El diseño corrió a cargo de Two Negrees North, impresión en Cartor Security Printing (Francia), tamaño de los sellos 28 x 45 mm, 70 x 110 la hojita bloque —42 x 28 mm el sello de la misma—, papel de 110 gramos sin filigrana tipo PVA y dentado 13.5.

 

Referencias