La editorial Alfaguara decidió “retirar voluntariamente” de las librerías la obra El hacedor (de Borges) Remake, del autor español afincado en Palma Agustín Fernández Mallo, ante “los reclamos” de María Kodama, viuda del gran escritor argentino.
En una nota difundida este 30 de septiembre, la editorial asegura que, en todo el proceso de edición del libro, publicado en febrero de este año, “jamás” sospecharon que este “remake” pudiera ser leído “de una manera negativa contra la persona o la obra de Jorge Luis Borges”.
Este sello, con amplia presencia en Hispanoamérica, distingue en su comunicado entre “el alegato jurídico” y “la discusión estética”. En el primer caso, “nos mostramos respetuosos y dispuestos a ofrecer pruebas incontrovertibles de buena voluntad. Atendiendo los reclamos de María Kodama, hemos decidido retirar voluntariamente el libro del comercio”.
Pero el punto de vista de la editorial “es diferente”, cuando de aspectos estéticos se trata y asegura que “una de las muchas innovaciones que Borges trajo a la literatura fue la de usar procedimientos paródicos sobre sus propias influencias, sobre los autores que admiraba y se sentía influido”.
“Si Borges no hubiera existido, Agustín Fernández Mallo jamás hubiera podido escribir un libro como su Remake”, y precisamente por ello, opinan que el libro de Fernández Mallo “es un gran homenaje a la persona que inventó para la literatura española este tipo de procedimientos de apropiación y juego”.
“Borges ideó una forma de hacer literatura de la que Fernández Mallo es un heredero fiel y agudo. Como sus editores, lamentamos que este libro no se hubiera entendido en esa clave”, concluye el comunicado.
Publicado el pasado mes de febrero, el nuevo libro de Fernández Mallo (La Coruña, 1967) llegó tras la gran repercusión que tuvieron sus tres novelas integradas en el Proyecto Nocilla (Nocilla Dream, Nocilla Experience y Nocilla Lab), galardonadas con diferentes premios y consideradas entre las mejores de los últimos años.
Fernández Mallo aseguró entonces haber quedado “fascinado” por El hacedor, de Borges, y cada vez que releía ese libro le sugería “nuevas historias, ideas paralelas o tangentes”. Un buen día se animó a escribirlas y el resultado fue su “remake”, un libro lleno de humor y una muestra más de esa estética “apropiacionista” que tanto le gusta a este autor.
El autor de Nocilla aclara que “el 98%” de El hacedor (de Borges), Remake, es “material original” dado que el conjunto nació a partir de las ideas que le sugería la lectura de El hacedor borgiano: “De ahí que repita los títulos de las prosas y los poemas, pero el contenido no sea ni remotamente el de Borges”.
Según Fernández Mallo, lo que se está criticando es “una técnica literaria” que consiste en “recoger un legado y transformarlo”. La “gran paradoja”, subraya, es que fue Borges “uno de sus mejores exponentes”. El escritor recuerda que esa técnica es moneda corriente en ámbitos como el de las artes plásticas y que en la literatura tampoco supone mayor desconcierto para el lector.
Pese a la confidencialidad del acuerdo, la noticia ha trascendido ahora que Kodama se encuentra en Madrid, donde el 30 de septiembre presentó la edición “artesanal” de cien ejemplares de Mi amigo don Quijote (Del Centro Editores), la transcripción de una conferencia pronunciada por Borges en 1968, descubierta en la Universidad de Austin (Texas) por el profesor peruano Julio Ortega y que hasta ahora permanecía parcialmente inédita.
Para María Kodama, sin embargo, la cosa va más allá del homenaje. “Imagine que si se retiró (el libro) es porque es algo muy grave”, afirmó en Madrid antes de zanjar: “No quiero hablar de eso. Ya está solucionado por los abogados. Pasé 25 años muy duros (los transcurridos desde la muerte de su marido), difamada, con mi vida inventada, llevada y traída... Ahora corté con toda polémica”.
En esa línea, Kodama agregó que evita comentar el tema para no “darle publicidad” a la obra de Fernández Mallo. “El asunto está en manos de mis abogados”, se limitó a decir la viuda de Borges, a la que le hubiera gustado que, por lo menos, “hubieran pedido permiso para utilizar el título de El hacedor”.
Por su parte, Julio Ortega, descubridor de la charla cervantina de Borges y lector atento de las nuevas generaciones de escritores en español, afirma desde la Universidad de Brown (Estados Unidos), que la actual es una polémica “triste” porque “nunca Borges ha estado tan presente en la nueva literatura española como ahora”.
En su opinión se trata de “un malentendido” que se podría haber evitado haciendo explícito —“tal vez con unas comillas”— que la obra es una glosa y no una copia. Aunque encuentra apasionante fijar los límites entre una y otra usando como objeto al creador del relato “Pierre Menard, autor del Quijote”.
Finalmente, respecto a las acusaciones de llevar el agua de Borges a su molino Agustín Fernández Mallo explica “lo difícil” que se hace la promoción de una obra con un título así. Finalmente, sobre su destino como libro de culto, se rebela: “Será a mi pesar. Yo no quiero que sea un libro ni de culto ni oculto. Lo que quiero es que se lea”.
Fuentes: EFE • El País