Noticias
Álvaro Pombo y Rafael Nadal
Pombo (izq.) y Nadal: ganadores.
Álvaro Pombo obtiene el premio Nadal de novela
¡Comparte este contenido! Compartir en Facebook Compartir en X Compartir en WhatsApp Enviar por correo

El escritor español Álvaro Pombo (Santander, 1939) obtuvo el pasado 7 de enero el 68º Premio Nadal con su novela El temblor del héroe, una obra en la que el autor reflexiona sobre la indiferencia y sobre la ética del cuidado.

Frente a una ética de la responsabilidad, Pombo ha preferido tener como referencia de su novela la ética del cuidado, si bien sus personajes se caracterizan por “descuidar a otras personas”.

El temblor del héroe se iba a titular El furor heroico, porque es un texto de Giordano Bruno, que es “el furor, entusiasmo y delirio por alcanzar la divinidad, por alcanzar la belleza y el bien”, explicó.

Pombo, a quien se le cayó el premio nada más recibirlo en una suerte de revisitación de la escena del futbolista madridista Sergio Ramos, dijo que “el origen de la novela es un profesor de universidad jubilado, Román, que ha tenido un gran éxito con sus alumnos, pero que nunca ha escrito nada”.

Román, profesor de filosofía, supo comunicar a sus alumnos el entusiasmo divino y platónico, y ese entusiasmo rebotaba en sus alumnos y finalmente revertía en sí mismo, pero tras jubilarse es un personaje anodino, que “se aburre demasiado”.

En ese punto, Román, que vive en un piso de la madrileña calle de Río Rosas, porque “siempre mantengo ese punto costumbrista”, recibe la visita de un joven periodista, Héctor, de una revista digital, Los Inactuales.

Pombo ve un cierto paralelismo entre Román y Hitler: “Hitler perdió gran parte del lustre cuando a consecuencia de la guerra no podía dar discursos, y por eso no recibía el feedback de la gente y por consiguiente se le ocurrían espantos cada vez mayores”.

“Mi personaje no es Hitler, pero ha vivido de alimentarse del entusiasmo de la gente que le escuchaba y echa en falta esa situación que vivía con sus alumnos, que acababan entusiasmándole también a él”, apuntó.

Las tentaciones de San Antonio, de El Bosco, resumirían la situación en la que se encuentra: “Cuando te jubilas ya no quieres obrar bien; tampoco quieres obrar mal, pero tienes la pereza del bien hacer”.

Además de Román y Héctor, en la novela aparece un tercer personaje, Bernardo, “una persona que tiene muy mala follá, como dicen en Granada, que en realidad no lo parece, un hombre que a sus 60 años es un patinador, como los que patinan en El Retiro”.

Bernardo, añade, representa “la actualidad del yo saturado, del yo líquido, poroso, del yo falto de sustancia”.

Pombo bromeó en la conferencia de prensa al reivindicarse como “el inventor de ‘la levedad del ser’, mucho antes de que hablaran de este concepto Zygmunt Bauman y Milan Kundera”.

Para Pombo, el descuido que tienen sus personajes hacia los otros tienen unas consecuencias terribles: “la gente muere” y esa es la constatación de que “todos somos la providencia divina y si nos descuidamos, el mundo se viene abajo”.

En la misma velada literaria, que cada año supone la apertura de la temporada literaria, además del Nadal se falló el 44º Premio Josep Pla de prosa en lengua catalana, que como el Nadal es convocado por Ediciones Destino, y que recayó en el periodista Rafael Nadal por su obra Quan erem feliços, sus memorias de infancia en Girona.

Fuente: EFE