Durante gran parte de este año permanecerá cerrada al público la Biblioteca de México José Vasconcelos, en la capital mexicana, debido a trabajos de remozamiento y modernización que emprenderá la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural, según anunció Fernando Álvarez del Castillo, director general de Bibliotecas, este viernes 13.
De manera paralela, dijo, se realizan los trabajos de construcción de los nuevos espacios que albergarán los fondos bibliográficos de Antonio Castro Leal y Carlos Monsiváis, así como la adaptación de las crujías para instalar el fondo bibliográfico del editor y ensayista Jaime García Terrés.
Subrayó que la modernización, mantenimiento y remozamiento de las instalaciones de la biblioteca —que no recibía mantenimiento desde hace 24 años—, se realiza en patios y áreas de circulación, las cuales durante mucho tiempo estuvieron abandonadas y no fueron concluidas en 1988, durante la intervención que realizó el arquitecto Abraham Zabludovsky.
Así que se decidió cerrar el inmueble por “cuestiones de seguridad”, dado el número de trabajadores y de obras que se llevan a cabo en techos, pisos, muros y pasillos. En su página web, la biblioteca explica que cerró desde el 1 de noviembre de 2011.
Pese a todo, aseguró que no existen daños importantes en el edificio —construido en 1792—, el cual sirvió originalmente para almacenar y procesar el tabaco durante la Nueva España. Más tarde fue una prisión militar, donde estuvo encarcelado José María Morelos, así como hospital, museo, y Escuela de Artes y Oficios de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Álvarez del Castillo indicó que no se puede cerrar el recinto por partes por motivos de seguridad. La fecha de apertura dependerá de la disponibilidad de los materiales y de los avances de la construcción, aunque aún no se ha precisado. “La intención es que esté antes de que concluya el año y que la biblioteca no sólo tenga los fondos bibliográficos que ya hemos hablado. El proyecto incluye una nueva librería que se llamará Alejandro Rossi, una cafetería, un área infantil remodelada y ampliada; y la sala para invidentes y débiles visuales”.
Denominada La Ciudad de los Libros, la biblioteca contará en total con cinco bibliotecas personales de autores como José Luis Martínez, Jaime García Terrés, Antonio Castro Leal, Alí Chumacero y Carlos Monsiváis, que se sumarán a los fondos ya existentes: el Felipe Teixidor, Alfonso Reyes Heroles, Agustín Basave, Joaquín García Icazbalceta y un pequeño Fondo Palafoxiano, que sirven de consulta a investigadores, historiadores y expertos en diversos temas.
Uno de los investigadores afectados con el cierre total de esta biblioteca es el escritor Paco Ignacio Taibo II, quien está desarrollando un trabajo sobre la rebelión de los Yaquis, así como el investigador Humberto Musacchio, quien trabaja sobre los vínculos entre Diego Rivera y Kandinsky.
“¡No puede ser! Yo la visito con gran frecuencia. Es una biblioteca muy bien organizada y con muy buen equipo de bibliotecarios. Además, es la segunda biblioteca de este país en calidad e importancia y no puede estar totalmente cerrada”, señaló Taibo II. En su opinión, debieron cerrar la biblioteca por zonas, ya que es una biblioteca de consulta general y especializada. “¿Cómo es posible que decidan remodelar el conjunto de la biblioteca de golpe?”.
Explicó que esta es una biblioteca emblemática que combina lo popular con el gran nivel para investigadores, que cuenta con una de las mejores colecciones de prensa del siglo XIX mexicano, un departamento de préstamo de videos precursor en México, un club de ajedrez que funciona en la puerta de la biblioteca y un sinfín de gente que asiste a leer el periódico porque no tiene dinero para comprarlo, sin mencionar los fondos especializados y la biblioteca José Luis Martínez que ya estaba operando y es buenísima para historia y literatura mexicana.
Al respecto, Álvarez del Castillo destacó que los investigadores afectados se verán beneficiados en el futuro, cuando la biblioteca reabra, ya que no sólo van a encontrar los fondos bibliográficos que ya conocían, sino que podrán consultar las bibliotecas de otros intelectuales, con un total de 219 mil nuevos libros.
Fuente: La Crónica de Hoy