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Zoe Saldaña en “Colombiana”, de Olivier Megaton, con guión de Luc BessonLa colombiana impostora

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Desde hace unos meses hay una colombiana en boca de muchas personas, o mejor debería decirse en boca y ojos de medio mundo, siendo la protagonista de una película que por su trama llama la atención de las masas, con un argumento de fácil digestión, una niña bogotana que presencia la muerte violenta de sus padres y, al crecer con la semilla de la venganza, se convierte en una letal asesina.

Se trata del mismo libreto reciclado del cerebro detrás de la película, el francés Luc Besson, quien inició un subgénero fílmico de acción femenina con la película Nikita y una larga serie de versiones en cine y televisión. La historia podría perfectamente haber acontecido en una realidad que como la nuestra ha sido contaminada por la violencia política y social, con terribles efectos en niños y jóvenes colombianos. Sin embargo el relato cuenta con una serie de imprecisiones y falsedades que justifican las críticas y reclamos que incluso han surgido desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia.

En este caso no se trata sólo de la etiqueta que representa para los espectadores del mundo la identificación del nombre de Colombia con los fenómenos violentos, sino la manera como se ha simbolizado a la nación. No se trata de la primera representación falseada y caricaturesca del país en el cine extranjero. Sobre el tema, quien firma el presente artículo es autor de un libro con más de trescientas referencias cinematográficas de Colombia, algunas de las cuales han sido filmadas en otros países, simulando paisajes y personajes colombianos.1

Recordamos en su momento presentaciones tan deplorables como Romancing the Stone (Dos bribones tras la esmeralda perdida, 1984), Collateral Damage (Daño Colateral, 2001), o Mr. & Mrs. Smith (Sr. y Sra. Smith, 2005); en esta última se esbozaba una Bogotá totalmente desconocida en su paisaje urbano, arquitectura, clima y acentos lingüísticos de los supuestos colombianos que allí aparecían.

Lo inexplicable es por qué algunos realizadores no ruedan sus historias en nuestro territorio y prefieren otros lugares, que hoy por hoy son más peligrosos para la industria del cine, si acaso los motivos de seguridad son la justificación para que productores y directores no aprovechen nuestra diversidad de paisajes, personas y climas. Incluso el gobierno nacional ha creado incentivos, como exenciones y facilidades migratorias (así lo prueba la normatividad de visas de la Cancillería) a los realizadores foráneos que deseen filmar en nuestro suelo.

En el caso de Colombiana, la película objeto del presente comentario y titulada en nuestro medio con el maquillado nombre de Venganza despiadada, la protagonista es de origen dominicano (Zoe Saldaña, quien interpreta a Cataleya), y las escenas que supuestamente ocurren en Bogotá fueron filmadas en México (como ha sido el común denominador de otras películas en el pasado), aparte de la connotación criminal del argumento fílmico.

Algunos dirán que los colombianos no deberíamos resentirnos tanto con historias extranjeras que remarcan el estereotipo violento de nuestro gentilicio, cuando incluso productoras de cine y televisión nacionales han realizado series y películas en las cuales la reputación de hombres y mujeres del país no sale bien librado, argumento que comparto plenamente, pero al menos en esas producciones las locaciones colombianas son reales.

No se trata de negar los problemas o maquillar nuestra realidad, e incluso justificando la libertad creativa de los libretistas y directores de ficción, lo mínimo que podríamos esperar de estos productores es que las historias que se dice transcurren en Colombia, efectivamente se filmaran en nuestro país, ya que los espectadores del mundo podrían tener una mejor aproximación a nuestra realidad física y, si fuera del interés de sus realizadores, las mismas obras artísticas se beneficiarían con un toque veraz, así el contexto siga siendo tan complejo.

Está visto que Colombia, en el cine extranjero, resulta ser como ciertas historias de Hollywood, una comedia liviana con la capacidad de terminar en pesada tragedia.

 


  1. El título del libro es Colombia en el cine universal: la caza de citas y puede conseguirse a través de la editorial Autores Editores.