Ancestral
¿Quién lo ha podido hacer,
integrar tiempo y espacio,
a fuego suave, despacio,
y lograr un nuevo ser?
A mí me tocó nacer
en tierra que fuera olmeca,
y totonaca y huasteca.
Culturas de propia luz
que habitaron Veracruz,
aún no está su sangre seca.
Ciudades monumentales,
esas caritas sonrientes
que a veces muestran dos dientes
y cabezas colosales.
Sus vestigios ancestrales
me recuerdan que estoy viva
que no voy a la deriva
que formo parte de un verso
que llamamos universo
como atómica cautiva.
Mujeres
Mujer india, en ti me veo,
sintiendo un amor sin par
por el que vino del mar,
tú eres presa, él tu reo.
Y de ese ardiente deseo
uno de tus dioses quiso,
porque así era preciso,
que encarnara la simiente
y con tu cuerpo y tu mente
has dado vida a un mestizo.
Y también me veo en ti,
llegando a tierras extrañas
y trayendo en las entrañas
mil capullos de alelí.
Tienes la piel negra, sí,
y no quisieras querer
noches de amor y placer
con el que de España vino,
pero intuyes que es tu sino
y un mulato ha de nacer.
Entenderte yo lo intento
criolla de intensa mirada,
en propia red atrapada,
escondiendo un sentimiento.
Tus dudas son el tormento
que entorpece tu destino.
¿Consideras desatino,
amar al indio orgulloso
o al negro tan musculoso?
Vencerá el amor genuino.
Mi canto
Sangre mestiza y mulata
siento correr por mi vena,
tiñe mi cara morena,
diseña esta nariz chata.
Mezcla de razas delata
(creo que fueran más de tres).
Que el tiempo resulte juez
de ese biológico examen
y que los genes proclamen
mi bendita jarochez.