Por los ojos de la jaca
Y cuando en un abrazo le dijo: “Me voy”
pensó que estaba dormida
Ojos de salamandra
ojos de sapo tuerto
ojos de perro que quiso ser caballo
ojos de mula triste
de niña que vomita
de vaca agonizante
Ojos de prisionero
de cantante de moda y otros cantos
Que se tragan a la noche
a la virtud
a la muerte
Ojos que han estado en la vera
(que se han saciado de plasma)
nadando por monte ardiente
(que se han vestido de llamas)
trepando por tierras arcillosas y oscuras
(que se han chupado un limón)
un pasado y calaveras
(que se han perdido en las venas de animal momificado)
Batracios y reptiles
por los ojos de la jaca
van al jardín de la luna
(Lagartija sin sol
aflicción precipitada)
Ronda de mezquinos enanos y gigantes oscuros.
Lloró.
La humanidad entorpece su esqueleto de pájaros
Livia Hidalgo
La humanidad entorpece
Su esqueleto de pájaros
Pájaros sordos cantan
Al oxígeno de mis vértebras
La humanidad pierde
Su caparazón de gladiolos
Gladiolos ennegrecidos
Por el humo de mis pies
La humanidad entorpece
Su esqueleto de pájaros
Pájaros enloquecidos
Huesos del último árbol.
Tu cuello se voló
La ilusión del camino inverso
Fotografía de Luis González Palma
Sin tiempo pelo pétalo de girasol cubría por fuera el corazón
sobre mi abrigo en contraste
y el resto de tu cuerpo había encontrado el horizonte
Mis brazos quisieron retener
pero tus piernas flotaban en la lejura
Perdidas en el vértice de un volcán
tus caderas gemían de azufre
y boca no besaba la mía
Los oxidados ojos ya no podían contar nada
Los ojos plumaje sólo lamían la distancia
Si penetro tu pelo con las manos
llego así de pronto a tu garganta
y me encuentro allí con velas encendidas.
Flores de plástico
Es tierra de torturados
El pez de ojos vacuos
lloró una perla
Las anguilas subían
al mar de los sargazos
a desovar las crías
Vómito astillado
Peces antiguamente azules
roían carnes rosadas
desaguadas y pútridas
y osamentas
caían a las profundidades
del mar del fin del mundo
Es tierra de torturados
flores de plástico
El mar se vestía con crespones
Y las cuencas servían
de nido de cangrejos.
Últimos cantares
Como una soga se hizo nudo el camino
Hileras de nomeolvides flectaban la cabeza
Una vaca enorme de vísceras abiertas
Pastaba en medio del huracán de hierbas
El viento borró la senda y hasta la misma huella
Peces voladores danzaban en un compás de espera
La vida se te iba del tajo a borbotones
Marchabas al encuentro de otras vísceras abiertas
Procesión descarnada hasta de sangre era
Miembros articulados como desordenadas piezas
Iban piernas y esternones levantando bandera
Abiertas vísceras gemían los últimos cantares.
Montado en la joroba de un ángel
A un ángel
que fue mi carne
para llenar su cuna
Un llanto cada vez más débil
Una angustia crecida
¿Se iría montado en la joroba de un ángel triste?
Tal vez después pasado el tiempo
terminado el ciclo
vuelvas a yacer en mis brazos
a dejar mis senos secos
y llenos de ti.