Letras
Tres poemas

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a la zaga

lo preocupante es que ya no me preocupa,
es que ya no me preocupe como otrora del rocío,
de la nada, la palabra,
del constante sinsentido que es querer encontrarle
un sentido a la vida,
a los libros, a las polillas o los cachivaches

es que ya no me ocupe como otrora del pasado,
del futuro o prurito,
de la causa perdida o la manumisión

es que ya no me empecine en sacarme partido,
en tratar de hacer o quedar bien ante los demás,
ante el ser que esperaba ser o hacer de mí
a pesar de las alergias, del orden o las pruebas

lo alarmante del caso es que me parezca natural
el valor exorbitante o ridículo de los efectos personales,
los coscorrones o cocotazos de la infancia
y la fecha de caducidad,
el hecho de que a la larga nos caen mal los años
que se cumplen

es que me parezcan normales los finales rebuscados,
las preguntas que abren los ojos o buscan desentenderse,
que no quieren comprometerse ni un minuto más
debido a que esperaban más de las respuestas,
de la mano que trabaja

 

lipotimia

con luz de quirófano algunas veces se me acerca,
con luz de microscopio
o si no con aquella que se utiliza para interrogar,
para sonsacar

otras casi a oscuras, con la luz decorativa,
casi inofensiva de la luna, de la tele o linterna

el mismo objeto ante mí, el mismo sujeto de siempre
se me presenta de pascuas a ramos
y a regañadientes:
exigiéndome novedades o rindiéndome cuentas
con escasa autarquía, escasa eudemonía

se me aparece de sopetón dizque para alterarme
los nervios,
para que no tenga tiempo de esconder la botella,
de esquivarle la mirada

el muy alelado se cree o me cree una autoridad

 

cabezazos

con mi voz de contrabajo, de pizzicato,
vuelvo sobre mis pasos,
me busco con la ayuda del GPS
en los sitios en donde ya no me reconozco,
en donde ya no se me identifica

últimamente e inútilmente, con una foto 2 x 4
pregunto a jóvenes y viejos en los lugares comunes,
en los salones de vanguardia
por el paradero de mi persona, de mi mascota

con los nervios de punta y el jarro de café
he consultado libros de segunda mano,
he visitado cárceles y hospitales,
todos los bares y burdeles:
la verdad es que no sé en dónde me he metido

y empiezo a preocuparme, nunca he sido muy hospitalario,
a agrandarme para disminuirme,
para abofetearme o echarme la culpa —mi especialidad,
a intuir que él no quiere que le encuentre

se avergüenzan las preguntas de las respuestas,
la mano izquierda de la derecha,
pollock, kline, rothko o el arte de las imágenes,
y el desaparecido, por igual, de mi revolú,
de lo que yo he hecho de mí, de su talento

empiezo a hacerme el importante, el indignado
o el que no le necesita:
con la historia, la biografía
qué más da otro antes de u otro después de