El director de la Real Academia Española (RAE), José Manuel Blecua, aseguró este lunes 12 de marzo que en las polémicas lingüísticas “no hay ningún lado pernicioso, hay una visión poliédrica de un fenómeno, que se puede ver desde diferentes puntos de vista”.
Blecua respondía así por primera vez tras las diferentes cartas, artículos y réplicas que han surgido después de que la RAE publicara un informe sobre el lenguaje sexista escrito por el académico Ignacio Bosque, y al que el martes 6 de marzo se sumaron quinientos lingüistas de diferentes universidades españolas.
En declaraciones a los periodistas tras la presentación del primer volumen de las Obras completas de Francisco Ayala, Blecua se mostró “sorprendido” por el apoyo de tal cantidad de lingüistas y reconoce que todavía no han tenido tiempo de leer y evaluar todos los artículos publicados al respecto.
“La gramática en la lengua no se puede tocar, porque describe las lenguas, y eso no depende de la academia; otra cosa es el diccionario, que con el paso del tiempo se ha ido marcando”, alegó el director de la RAE, quien subraya la “intuición del hablante” a la hora de emprender las modificaciones en la lengua.
“El diccionario no tiene que ser correcto políticamente, sino correctamente descriptivo”, destaca el responsable de la RAE, quien considera toda la polémica en torno al machismo en la sociedad española y la desigualdad de la mujer un “problema muy delicado”.
Tal como informamos en nuestra edición anterior, el pasado 1 de marzo fue publicado en el Boletín de información lingüística de la RAE (BILRAE) el informe “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer”, que luego —el domingo 4— fue reproducido íntegramente por el diario español El País, levantando una ola de polémica en todo el mundo de habla hispana.
El martes 6, los lingüistas Antonio Fábregas (Universidad de Tromsø, Noruega), María Carmen Horno Chéliz (Universidad de Zaragoza), Silvia Gumiel Molina (Universidad de Alcalá) y Luisa Martí (Universidad de Kent, Reino Unido), todos menores de 40 años, lanzaron el manifiesto “Acerca de la discriminación de la mujer y de los lingüistas en la sociedad: manifiesto de apoyo a D. Ignacio Bosque”, obteniendo rápidamente el apoyo de centenares de profesionales de la lengua.
En el documento, Bosque es defendido de las “críticas feroces, cuando no juicios morales inaceptables” que el académico ha recibido a raíz de su análisis a las nueve guías de lenguaje no sexista editadas por sindicatos, comunidades autónomas y universidades de España. Advierten, asimismo, de que la gramática no tiene ideología y de que las conclusiones del informe de Bosque son “inobjetables”.
A lo largo de seis páginas, el manifiesto de los lingüistas asegura que “la gramática no puede ser sexista, de la misma forma que no puede ser comunista, anarquista, liberal o ecologista”, y responde en seis grandes (y detallados) apartados a las personas que han criticado el informe.
Desde su primer punto deja clara su posición y señala el principal problema de la discriminación de la mujer: “Si se observa distanciadamente, la discusión que subyace a las intensas polémicas sobre este texto —y sobre otros anteriores— no es acerca de un problema social, sino acerca de cómo ese problema social se refleja —o no— en distintos aspectos del uso de la lengua”.
“Nadie discute que la mujer ha sido tradicionalmente discriminada en numerosos aspectos de la vida laboral y la legislación española”, continúa el manifiesto; “este aspecto queda fuera de la polémica y lo asumimos como cierto, así como entendemos que es cierto que de algún modo deben promoverse cambios sociales que disuelvan esta desigualdad”.
La carta asegura que “los cambios tienen que provenir de otras vías, al menos si queremos evitar que el lenguaje no sexista sea un modo de maquillar una realidad que sigue siendo discriminatoria con la mujer”; además, recuerda y explica por qué es importante diferenciar tres niveles: el léxico, el morfológico y el gramatical.
“Aun considerando que la lengua fuera cómplice y ayuda de los sesgos sexistas de la sociedad española y que un cambio obligado en el uso lingüístico de la administración ayudara a conseguir una sociedad más igualitaria, las guías a las que hacemos referencia no serían adecuadas”, prosigue el documento, que se cierra con tres conclusiones: “Es falso y aun absurdo afirmar que una gramática tenga una ideología”.
Entre los firmantes, figuran —en su mayoría— catedráticos y profesores de universidades de toda España, desde la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned) a la Complutense, pasando por Alcalá, Zaragoza, Sevilla, Murcia, País Vasco y Autónoma de Barcelona. Pero también hay docentes universitarios en Alemania, Argentina, Italia o Japón, así como profesores de enseñanza secundaria, algún periodista y algún traductor.
Fuentes: EFE • El País