El reconocido escritor y poeta tabasqueño, Ciprián Cabrera Jasso, de 62 años, fue hallado muerto el pasado domingo 11 de marzo en su residencia de Villahermosa (Tabasco), donde, al parecer, se suicidó, sin conocerse aún las causas. Su cuerpo, según las primeras investigaciones, fue hallado alrededor de las 10 horas colgado de una cuerda que estaba atada a una estructura en el techo de su casa.
Apenas el pasado 13 de febrero Cabrera Jasso —conocido por sus allegados como “Pano”— había recibido un reconocimiento del gobierno del estado dentro del VIII Encuentro Iberoamericano de Poesía Carlos Pellicer Cámara, por su ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua oficializado el pasado mes de diciembre. En 2006 había sido distinguido con el Premio Nacional de Poesía Carlos Pellicer para obra publicada.
Cabrera Jasso nació el 2 de julio de 1950 en el municipio de Emiliano Zapata, Tabasco. Se graduó en psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) y posteriormente hizo estudios de literatura inglesa en la Universidad de Michigan, Estados Unidos.
Recorrió México dando lecturas de su obra poética y narrativa e impartiendo lecciones y conferencias en diversas universidades del extranjero, como la de Amberes, en Bélgica.
Era miembro de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y del Comité del Archivo Histórico del estado de Tabasco.
Entre otros cargos, ocupó la dirección editorial y fue asesor del Instituto de Cultura de Tabasco; también fue jefe del Departamento de Publicaciones y Difusión Cultural de la Secretaría de Educación de Tabasco y director de la Biblioteca Pública del Estado José María Pino Suárez.
El 8 de diciembre de 2011 fue elegido miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, en reconocimiento a su trayectoria como “un autor que ha sabido expresar la riqueza poética de su estado natal y su gente y una vida entregada a las letras y su difusión”.
En el texto de dicho nombramiento, la academia reafirma que dicho órgano colegiado “se beneficia con los conocimientos acumulados por un estudioso sensible y atento a la historia y la cultura de Tabasco; es notable y variada su vocación literaria, su amor por la lengua y su trayectoria docente; además, ha llevado su interés por las humanidades a múltiples foros dentro y fuera del país”.
Su obra poética, presente en más de 10 antologías, comprende más de 15 títulos: Trilogía de sombras (1985), Quinteto de cámara (1986), Nadie detendrá el viaje (1986), Kasandra (1988), Diario de muertos (1989), La ventisca (1990), Poema en busca de luz (1991), Las devastaciones del barbasco (1991), Los enebros (1993), Los dones del insomnio (2004) y Obra poética tomos I, II y III, Los rostros del viento (2007), Desde San Juan Bautista (2008), La diosa (2010), En las edades del silencio (2010), El divino vuelo (2011), La conciliación celeste de los salmos (2011) y Con el reflejo del agua en tu rostro (2011).
Fue autor de los libros de cuentos Entre la luz de la luna y el retrato (1986), Las once fantasías y un viaje al país de la noche (traducido al inglés por Leand H. Chambers de la Universidad de Denver en Colorado, Estados Unidos, 1987) y Los oníricos y otros cuentos del sueño de la vida (2008).
Incursionó en otros géneros y en su bibliografía constan las novelas Onishi y la fiesta de infierno, Celia y la oscura esperanza, Ciliace y el borde de la oscuridad y El rostro oculto de la luna, además de una obra dramática titulada El retrato, así como varios libros de ensayo e investigación que muestran la variedad de sus intereses intelectuales.
Colaboró en numerosas revistas y periódicos como Siempre!, la Gaceta del Fondo de Cultura Económica, La Orquesta, Textual, Poesía, Cultura Sur, Manglar, Expresión, Parva y Tierra Adentro, El Nacional, El Presidente, El Avance, El Novedades de Tabasco y en Tabasco Hoy.
Fuentes: Milenio • Proceso