“El Palidejo”, acusado de haber planificado y ordenado el atentado en el que murió el cantautor argentino Facundo Cabral, se convirtió este 14 de marzo en el preso número 143 de la cárcel Fraijanes 1, en Guatemala, donde es sometido a vigilancia constante para resguardar su seguridad.
Alejandro Jiménez, de 38 años, fue recluido en una celda unipersonal de esa cárcel de máxima seguridad, situada en la periferia de la capital guatemalteca, en la que es vigilado las 24 horas del día.
La jueza Carolina Gonzales, titular del Tribunal Quinto de Primera Instancia Penal, fijó para el jueves 15, la audiencia en la que Jiménez ofrecería su primera declaración como imputado. De ser hallado culpable por la justicia guatemalteca, Jiménez podría ser condenado a cincuenta años de prisión.
Francisco Campo, abogado costarricense de “El Palidejo”, dijo a una emisora guatemalteca que las pruebas de la Fiscalía en contra de su defendido “son débiles”, por lo que se mostró seguro de que “será fácil” demostrar su inocencia.
Jiménez es acusado por la Fiscalía guatemalteca de los delitos de asesinato, asesinato en grado de tentativa, asociaciones ilícitas y conspiración, por supuestamente haber ordenado el ataque armado en el que falleció Cabral el 9 de julio de 2011.
El jefe de la Fiscalía de Delitos contra la Vida, Ricardo Guzmán, explicó que tendrán un plazo para recolectar más evidencias y documentar el móvil del ataque que contra Henry Fariñas encargó supuestamente Jiménez González a Elgin Enrique Vargas, capturado en julio último.
“Falta requerir documentos a los países vecinos para acreditar el móvil de este hecho, además debemos buscar el perfil de la víctima y el victimario para fortalecer la investigación preliminar que se tiene hasta este momento”, afirmó el fiscal.
Según la declaración que presentó Fariñas al MP, él únicamente conoció a Jiménez González con el nombre de José Fernando Tremino, supuesto nicaragüense, con quien negociaba la compra de dos clubes nocturnos de la cadena Élite en Costa Rica y Nicaragua.
En el testimonio afirma que el conflicto entre ambos derivó de que el propietario de la cadena de centros nocturnos no quiso aceptar la forma de pago de “El Palidejo” porque éste pretendía hacerlo en efectivo.
Fariñas, en su declaración anticipada, señaló a Jiménez González de ser quien ordenó matarlo. Sin embargo, un colaborador cuyo nombre se mantiene en reserva afirmó que Jiménez ordenó el ataque cuatro meses antes, debido a una deuda por drogas y lavado de dinero.
Fuente: RNV