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Guillermo Moreno
Moreno: la norma fue malinterpretada.
Gobierno argentino retrocede en restricción aduanera contra el libro
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El gobierno de Argentina dio marcha atrás a la medida que restringía el ingreso al país de libros y revistas, adoptada en sintonía con su política para limitar las importaciones y fomentar la industria local, según se informó este viernes 30 de marzo.

El 12 de marzo, las autoridades de la nación sureña aprobaron una resolución por la que se dictamina que los libros no posean en sus tintas un contenido de plomo superior a 0,06%, estableciendo para ello controles exhaustivos en las aduanas. La intención manifiesta en la norma es preservar “la salud o integridad física de los consumidores o usuarios”, aunque es casi evidente la intención subrepticia de fomentar la impresión nacional, controlar el déficit comercial y ayudar a que salga del país el menor número posible de dólares.

En la práctica, la iniciativa suponía que los particulares que querían recibir libros o revistas del exterior tenían que retirarlos del despacho de Aduana del sector de carga del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, a 35 kilómetros de Buenos Aires. La decisión afectaba a envíos valorados en menos de 1.000 dólares y con menos de 50 kilos de peso.

El diario Clarín informó el pasado miércoles 28 de marzo que habían sido bloqueados en la aduana todos los libros importados. Las empresas de mensajería DHL y Fedex habían informado una semana antes, a sus usuarios de Argentina, que si querían recibir un libro desde el exterior deberían acudir al aeropuerto para retirarlo, pues no sería posible la entrega a domicilio.

El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se comunicó telefónicamente con las diferentes cámaras de la industria editorial para informarles que el sistema de entrega a domicilio de ejemplares “se normalizará” en las próximas horas, y aseguró que la normativa por la cual desde hace semanas los libros y revistas estaban retenidos en la Aduana había sido “malinterpretada”.

Estas trabas causaron hace unos días una verdadera rebelión en las redes sociales del país, que convirtieron la polémica en tema del día. Tweets como “#LiberenLosLibros El intelecto es pensamiento. La cultura un necesidad” o “Estamos siendo gobernados por gente que prefiere liberar los goles a cambio de secuestrar los libros. #Liberenloslibros”, inundaron la red social Twitter.

El gobierno argentino pretende que las grandes editoriales extranjeras, la mayoría españolas, comiencen a imprimir sus textos en el país, donde se distribuyen entre 75 y 78 millones de publicaciones al año, señalaron fuentes del sector gráfico.

No es la primera vez que la estrategia gubernamental solivianta el mundo de la cultura. El pasado año, las editoriales argentinas aceptaron buscar el “equilibrio comercial” solicitado por el gobierno para lograr que se desbloqueara la importación de cientos de toneladas de publicaciones retenidas en la aduana.

El sector editorial argentino importa, principalmente de España, Colombia, China, Uruguay, 78% en volumen y 67% en valores, de lo que se comercializa en Argentina, según cifras oficiales.

Fuentes: EFEEl País