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“La civilización del espectáculo”, de Mario Vargas Llosa
La civilización del espectáculo: Vargas Llosa contra la cultura “light”.
Vargas Llosa critica en su último libro la trivialización de la cultura
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El escritor peruano-español Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1932) critica la degradación del concepto de cultura y la entronización de los espectáculos o la “cultura del gran público” en su nuevo libro, La civilización del espectáculo, que la editorial española Alfaguara publicó el pasado 11 de marzo.

El libro, que será presentado formalmente en la Casa de América, en Madrid, el próximo 25 de abril, ya puede adquirirse en las librerías españolas y paulatinamente se distribuirá en Hispanoamérica.

Seis son los bloques en los que vertebra el escritor la metamorfosis del concepto de cultura, aunque todos ellos muestran la evidencia de que se está ante un irrefrenable cambio de paradigma cultural. En sus páginas, el Nobel hace una dura radiografía sobre el mundo actual, en el que la creciente banalización del arte y la literatura o el cine hace que triunfen todos los productos “light”, ligeros o fáciles.

“El intelectual sólo interesa si sigue el juego de moda y se vuelve un bufón”, dice Vargas Llosa, y aunque admite que querer divertirse “es legítimo”, cree que convertirlo en un valor supremo tiene sus consecuencias: “la banalización de la cultura, la generalización de la frivolidad, y en el campo de la información, que prolifere el periodismo irresponsable de la chismografía y el escándalo”.

En su nueva obra, que estaba escribiendo en Nueva York cuando recibió la noticia de que había conseguido el Nobel de Literatura, señala: “No es extraño que la literatura más representativa de nuestra época sea la fácil, una literatura que sin el menor rubor se propone ante todo, sobre todo y casi exclusivamente, divertir”.

Según Vargas Llosa, “este pequeño ensayo” —el libro tiene 232 páginas— no aspira a abultar las numerosas interpretaciones sobre la cultura contemporánea, “solo quiere dejar constancia de la metamorfosis que ha experimentado lo que se entendía por cultura cuando mi generación entró a la escuela o a la universidad y la abigarrada materia que la ha sustituido, una impostura que parece haberse realizado con facilidad”.

Asimismo, denuncia la “masificación” y la “frivolidad” de la cultura de nuestro tiempo, en donde los deportes han adquirido “una importancia que en el pasado solo tuvieron en la antigua Grecia”. En este sentido, asegura que los grandes partidos de fútbol sirven sobre todo como “pretexto y deshago a lo irracional, de regresión del individuo a su condición de parte de la tribu o de pieza gregaria en la que amparado en el anonimato cálido de la tribuna, el espectador da rienda suelta a sus instintos agresivos de rechazo al otro”.

Tampoco los políticos salen bien parados en el sombrío panorama que dibuja en este libro el autor de Conversación en La Catedral. “El desprestigio de la política en nuestros días no conoce fronteras”, debido en parte a que “el nivel intelectual, profesional y sin duda también moral de la clase política ha decaído”, afirma antes de llamar la atención sobre la escasa influencia que ejercen los intelectuales en la sociedad actual.

El intelectual “se ha esfumado de los debates públicos, por lo menos de los que importan”, sostiene el escritor, consciente de que el pensamiento ha ido perdiendo peso en “la civilización del espectáculo” y de que hoy priman “las imágenes sobre las ideas”.

Fuentes: EFEEuropa Press