La escritora española Carme Riera (Palma de Mallorca, 1948) se convirtió el pasado 19 de abril en la octava mujer en ocupar una silla de la Real Academia Española (RAE), lo que además ha sido considerado un gesto de aprecio por las letras catalanas, ya que toda la obra de ficción de la autora está escrita en esa lengua. Su candidatura derrotó en las votaciones a la de la poeta malagueña María Victoria Atencia.
La opción de Riera a la RAE había sido presentada por otro escritor en lengua catalana, el académico Pere Gimferrer, junto con el novelista santanderino Álvaro Pombo y la historiadora Carmen Iglesias, además de contar con el apoyo de la prestigiosa agente Carmen Balcells.
Riera vivió en su ciudad natal hasta que se trasladó a Barcelona a estudiar filología española en 1965. Además de ser una destacada novelista en catalán, es catedrática de literatura española en la Universidad Autónoma de Barcelona, centro en el que realizó sus estudios superiores
Su especialidad como docente es el Siglo de Oro español y los talleres de escritura. En su labor investigadora destacan los estudios en torno a la poesía española del siglo XX con especial atención a José Agustín Goytisolo y Carlos Barral, así como a la literatura femenina. Se doctoró en el Departamento de Filología Española y obtuvo el premio extraordinario con una tesis sobre la escuela poética de Barcelona, que luego convertiría en un ensayo con el que ganó el premio Anagrama en 1988.
Entre sus galardones se encuentran el premio Prudenci Bertrana de novela por Una primavera para Domenico Guarini (1980), el premio Ramon Llull de novela por Juego de espejos (1989) y los premios Josep Pla, Lletra d’Or, Joan Crexells y Nacional de Narrativa de las Letras Españolas por En el último azul (1994). Con Por el cielo y más allá (2001) ganó el Premio Nacional de Literatura que concede la Generalitat de Catalunya, y con La mitad del alma (2003) el Sant Jordi de Novela. En 2000 recibió asimismo la Creu de Sant Jordi y dos años después el Ramon Llull. El Consell de Mallorca le concedió su medalla de oro en 2005.
Tras conocer su elección para la Academia —que la había llevado a trasladarse preventivamente a Madrid—, Riera reflexionó sobre su doble condición (escritora en castellano y catalán) y señaló que “las lenguas son una especie de cristal con el que vemos el mundo, y yo puedo verlo en esos dos idiomas”, y, en la otra clave de su dualidad, añadía: “Tengo la suerte de enseñar literatura por las mañanas y de escribirla por las tardes”.
Riera ocupa la silla “n”, vacante desde el fallecimiento de Valentín García Yebra el 13 de diciembre de 2010, y es la octava mujer que se incorpora al órgano rector de las letras españolas, que tiene 46 sillas, de las que tres permanecen sin ocupar por los sucesivos fallecimientos de Luis Ángel Rojo, Eliseo Álvarez-Arenas y Antonio Mingote. Antes de ella han sido elegidas académicas Carmen Conde —la primera mujer, en 1979—, Elena Quiroga, Ana María Matute, Carmen Iglesias, Margarita Salas, Soledad Puértolas e Inés Fernández-Ordóñez.
Fuente: EFE