Letras
Nota del editor

“Del diario de la señora Mao”, de María Teresa Ogliastri

El pasado domingo 22 de abril fue presentado en la Librería Kalathos, en Caracas, el más reciente poemario de la escritora venezolana María Teresa Ogliastri, publicado por el sello bid & co. “Un poemario complejo sobre cómo las bajezas del odio logran construir imperios en las grandezas del amor”; así lo describió, en el texto de presentación, el escritor Alexis Romero. Hoy, por una gentileza de su autora, presentamos cinco de los textos del libro.

Del diario de la señora Mao
Extractos

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Pies de loto

Mi madre aseguró
que vendar mis pies traería buena fortuna
y que pasado el dolor sería hermosa

esa mañana los pasteles de arroz
amanecieron intactos
los espíritus no vinieron

el vendaje fracasó y mis pies quedaron
torcidos como un árbol antiguo

el regreso de los cisnes salvajes no trajo mensaje alguno
¿seré emperatriz después de este dolor?

mi madre respondió
la mente del hombre es un caballo desbocado
déjalo correr sin bridas y será una montaña
si aprendes a someter tu voluntad
en primavera llegarás a esposa

ni sierva ni manceba
seré emperatriz de China
con súbditos y vasallos a mis pies
cien mil cabezas caerán a mi izquierda
y diez mil a mi derecha
y si mi mano temblara
la cortaré

 

Brotes de alfalfa

Mi madre era de bambú
cuando la brisa movía su falda
veía las marcas en sus piernas delgadas

mi padre tomaba la cintura de sauce
y la zarandeaba como una marioneta sin hilos

la última concubina
haría todo el trabajo de la casa
si no tenía un hijo varón

los pies de mi madre eran una carreta
andaban      andaban      andaban
sin cansarse

la recuerdo tumbada en la hierba
cerca de la pequeña alberca
donde nadaban los patos

con una jarrita de porcelana recogía agua
y me acercaba hasta donde ella estaba
para regar cada dedo
cada brote de alfalfa

fue la única vez que la vi sonreír
ese es el recuerdo más antiguo que tengo del amor

 

El gato de la emperatriz Wu

Durante el exilio en el Jardín de la Quietud
aprendí a contener la violencia
como el gato de la emperatriz Wu

una mañana mientras meditaba cerca del lago
me visitó un dios
vestido de seda y de apariencia de mono

no sé si fueron tantos mimos
pero con el tiempo se volvió carnívoro
y los criados le temían

cuando llegaban los espías
lo saludaban con una venia
en prueba de rectitud política

me gustaba verlos correr por el jardín de orquídeas
cuando él pasaba volando sobre sus cabezas

al terminar mi exilio
regresé a la Ciudad Prohibida

quise que mi mono imitara al gato de la emperatriz Wu
que contuvo sus instintos
y convivió en una jaula con impasibles loros

pero era salvaje
y mordía

un amigo leal
al que tuve que sacrificar

 

De una leyenda china

Para satisfacer a sus generales
el emperador Tang Li
ordenó ahorcar a su amante
la dama Yang

ella sabía que a pesar de disfrutar
de los favores de la corte
una soga estaba en su destino

ser la favorita
no hacía más que recordarle
la caída de las flores del ciruelo
al final del invierno

después de su muerte
cada año un paisaje nevado
traía de vuelta a la dama Yang

así fue como los obligó
a venerarla en invierno

 

Enséñame árbol

Un rayo de luz cae sobre mi caja
en ella suceden cosas
en ella reposa el circo de mi amo

sólo aspiro el perdón del árbol
que el ruiseñor esté pendiente de las hojas

el crimen no afecta al árbol
está cautivo en mis ojos
en las ramas y en sus frutos

cuando pasen las grullas comenzaré la poda
y en primavera vendrán nuevos brotes

ahora exhibe ese aspecto de madera muerta
que da la impresión de que fuese muy viejo

enséñame árbol
la quietud
para atraer a los pájaros