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Ray Bradbury
Bradbury: la ciencia ficción realmente escribe sobre el pasado y el presente.
Fallece a los 91 años el escritor estadounidense Ray Bradbury
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Ray Bradbury, el icónico escritor estadounidense que ayudó a popularizar el género de la ciencia ficción con títulos como Crónicas marcianas, falleció el martes 5 de junio a los 91 años de edad.

“El señor Bradbury falleció tranquilo, la pasada noche, en Los Ángeles tras una larga enfermedad”, dijo este miércoles 6 un portavoz de la editorial HarperCollins.

“Si tuviera que hacer alguna declaración, sería lo mucho que le quiero y le extraño, y espero con interés escuchar los recuerdos que tienen de él todos aquellos que estuvieron a su lado”, dijo su nieto Danny Karpetian a la web especializada en ciencia ficción, io9.com.

Su nieto quiso subrayar la influencia que el autor imprimió en “muchos artistas, escritores, profesores o científicos”, y calificó de experiencia “muy conmovedora y reconfortante” escuchar sus historias.

“Su legado sigue vivo en su obra monumental de libros, cine, televisión y teatro, pero lo más importante, en las mentes y los corazones de cualquiera que lo haya leído, porque la lectura permitía conocerle. Era el hombre más grande que conozco”, añadió Karpetian.

El novelista estadounidense ya era un gran lector en su juventud, en la que escribía además por afición. Debido a dificultades económicas no pudo asistir a la universidad, por lo que comenzó a vender periódicos, pero no cejó en su empeño por formarse y comenzó a hacerlo de manera autodidacta.

Bradbury publicó más de quinientos libros, como Fahrenheit 451, una distopía clásica sobre la censura de los libros en una sociedad futura, además de otros favoritos como El hombre ilustrado y El árbol de las brujas.

Como escritor de ciencia ficción, negó que quisiera predecir el futuro, aunque a veces sí quería evitarlo. Ese era el caso de Fahrenheit 451, de 1953, que narra la historia de una sociedad totalitaria donde los libros prohibidos son quemados por “bomberos”. El título hace referencia a la temperatura a la que se quema el papel.

La novela, que Bradbury escribió con una máquina de escribir alquilada en la biblioteca de la Universidad de California Los Ángeles (Ucla), mostraba un mundo que podría resultar familiar a los lectores del siglo XXI: televisores interactivos del tamaño de un muro, sistemas de comunicación en el oído, publicidad omnipresente y corrección política. La obra fue llevada al cine en 1966 por François Truffaut.

“En ciencia ficción, soñamos”, dijo a The New York Times. “Para colonizar el espacio, reconstruir nuestras ciudades (...), hacer frente a cualquier problema, debemos imaginar el futuro, incluyendo las nuevas tecnologías que se requieren”.

“La ciencia ficción es también una forma genial de pretender que estás escribiendo sobre el futuro, cuando en realidad estás atacando el pasado reciente y el presente”, dijo en esa ocasión.

Sin embargo para ser un futurista, Bradbury no siempre abrazaba la tecnología. Dijo que Internet era una estafa perpetrada por las compañías de ordenadores, desdeñó los cajeros automáticos y denunció los videojuegos como “una pérdida de tiempo para hombres que no tienen nada mejor que hacer”.

Bradbury no sólo abordó visiones futuristas sino también sensibilidades literarias en la escritura fantástica y de ciencia ficción. Su interés por la escritura comenzó cuando era un niño e incluso en sus últimos años, pese a estar en silla de ruedas tras un derrame cerebral sufrido en 1999, le gustaba escribir a diario, ya fuera una novela, una historia corta, un guión o un poema.

Su obra trascendió el género para conquistar la admiración de grandes plumas como Jorge Luis Borges, quien prologó la versión en español de uno de sus libros.

Además de sus libros elaboró libretos teatrales y guiones de cine y televisión, entre los que sobresale su colaboración con John Huston en la adaptación de Moby Dick, del escritor estadounidense Herman Melville, para la película que Huston dirigió en 1956.

“Lo que siempre he sido es un escritor híbrido”, dijo Bradbury en 2009. “Estoy completamente enamorado del cine, y estoy completamente enamorado del teatro, y estoy completamente enamorado con las bibliotecas”.

“La gran diversión en mi vida ha sido levantarme cada mañana e ir a la máquina de escribir porque he tenido una nueva idea”, dijo cuando cumplió 80 años.

Fuentes: APEFEReuters