El ministro de Cultura de Chile, Luciano Cruz-Coke, anunció el pasado jueves 7 de junio la concesión del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, dotado con 60 mil dólares, al escritor chileno Nicanor Parra, a sólo un mes de que le fuera entregado —en la persona de su nieto— el Premio Cervantes 2011.
Durante la conversación telefónica que el titular de Cultura sostuvo con Parra, de 97 años, éste agradecía una y otra vez desde su casa de Las Cruces. “Gracias más gracias”, decía el antipoeta. “Esta no es la primera vez que me dan un premio que no merezco. ¡He de esperar que no sea la última!, dijo el otro”, comentó. “Hay una docena de candidatos que se sienten postergados, yo por mi parte me querellaré contra quienes resulten responsables de haberme elegido”, agregó antes de cortar e irse a tomar sol en su terraza.
Las autoridades culturales chilenas esperan entregarle el premio en el Palacio de La Moneda el próximo 12 de julio —fecha en la que se conmemora el nacimiento de Neruda—, o en noviembre en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, en la que Chile es el país invitado.
Creado en 2004, año del centenario de Neruda, el premio fue entregado antes a José Emilio Pacheco, Ernesto Cardenal, Juan Gelman y Fina García. El antipoeta es el tercer chileno, tras Carmen Berenguer (2008) y Oscar Hahn (2011). En esta oportunidad el jurado había llegado a tres finalistas: la uruguaya Ida Vitale y los chilenos Raúl Zurita y Parra.
El jurado, compuesto por el escritor Virgilio López, de Cuba; el ensayista inglés Niall Binns, la narradora Valeria Zurano, de Argentina, y los chilenos Claudio Bertoni y Pedro Gandolfo, votó por unanimidad por el autor de La cueca larga. Cruz-Coke, quien sólo actuaba como ministro de fe, dijo que el jurado basó su veredicto en el aporte de Parra “al enriquecimiento del lenguaje poético hispanoamericano. Por su humor, su ironía y su mirada crítica y su búsqueda como poeta visual y traductor”.
Más allá de los elogios, en La Chascona quedaba la sensación de que después del Cervantes llegaba tarde el premio Neruda para Parra. El ministro de Cultura dijo que “dentro del jurado también se manifestó la inquietud que este premio se lo debían haber dado antes a Parra, pero también nosotros tenemos antecedentes en la historia del país de no saber llegar a tiempo con los premios”. Cruz-Coke agregó que “cuando nace este premio, el 2004, no tenía la relevancia y la categoría que hoy tiene”.
El poeta Claudio Bertoni, que no estuvo en la ceremonia, señaló más tarde: “Había que dárselo mucho antes a Parra, por eso creo que fue tan rápida la elección”. Mientras, el poeta Leonardo Sanhueza dice que “como el premio no partió con él, daba la sensación de que no se lo iban a dar. Es un galardón que cada año responde a un criterio distinto. No tiene un fin claro, como el Cervantes”.
Niall Binns, parte del jurado y uno de los editores de las Obras completas de Parra, confirma que “era ineludible que estuviese él en la lista de los premiados”.
Fuentes: AFP • La Tercera