María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges, confirmó este jueves 14 de junio en Madrid que trabaja ya en un libro de memorias en el que relatará los años vividos con su marido y aclarará “todo lo que mucha gente ha escrito o inventado” sobre su vida.
Kodama cerró el jueves en la capital española el ciclo de conferencias “El libro como universo” de la Biblioteca Nacional de España, con motivo de su tricentenario, con una conferencia sobre la influencia de las bibliotecas en el escritor argentino.
Coincidiendo con el 26º aniversario de la muerte de Borges, su viuda, en una rueda de prensa, aseguró que en esas memorias no trata de hacer “un ajuste de cuentas” con sus detractores, sino simplemente “aclarar todo lo que la gente ha escrito e inventado sin preguntarme nada”.
Se tratará, dijo, de un libro en el que “todo va a estar documentado”, aunque señaló que sus numerosos viajes impiden que ese libro tenga aún fijada una fecha de publicación.
Kodama no quiso entrar a detallar cuáles de esas críticas han sido las que más le han dolido, si bien precisó que estaba “muy decepcionada” y que llegó a tener una “gran depresión” por “todo lo inventado”, y aseguró que ahora ya ha superado esa situación.
La presidenta de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges aseguró que su esposo “no despreciaba” a ninguna obra o autor, aunque podía “no empatizar” con algunos pero incluso con éstos guardaba “una actitud de comprensión”.
“Podía criticar pero no despreciar”, señaló la responsable del legado de Borges, quien puntualizó que para él la crítica “era un juego” precisamente por su personalidad “irónica y sarcástica que se aplicaba muchas veces a sí mismo”.
Entre las influencias que recibió, Kodama destacó las lecturas que su abuela le hacía de la Biblia, aunque también “le gustaba mucho” Kipling, El príncipe feliz del dramaturgo irlandés Oscar Wilde o el filósofo alemán Arthur Schopenhauer.
Entre los escritores españoles, según su viuda Borges admiraba la literatura de Francisco de Quevedo o El Quijote de Cervantes, del que tenía “varias ediciones” que “releía continuamente”.
Kodama se mostró apenada por la muerte del escritor y periodista francoargentino Héctor Bianciottí, ocurrida en París el pasado martes 12, y recordó la amistad que les unió y sus frecuentes visitas a Borges durante la enfermedad de éste en Ginebra.
“Borges no sabía que él escribía; nunca le mostró nada de lo que había escrito”, aseguró la viuda del escritor argentino, quien prepara actualmente un libro con Andrew Wylie, agente literario de su marido, con sus conferencias.
Aunque no se atrevió a pronosticar lo que hubiera dicho Borges del actual momento de crisis, sí recordó que admiraba mucho el espíritu de Ginebra, la ciudad en la que murió, por ser un lugar en el siempre han convivido pacíficamente, respetando sus singularidades, personas con tres lenguas distintas y diferentes religiones.
Fuente: EFE