El historiador español Fernando Marías Franco ingresará el domingo 24 de junio en la Real Academia de la Historia de España para cubrir la vacante de la medalla Nº 24 producida por el fallecimiento de José María López Piñero.
La candidatura de Marías Franco fue presentada por los académicos José Luis Díez, Carmen Sanz Ayán y Martín Almagro Gorbea. El nuevo académico fue elegido el 21 de enero de 2011.
El discurso que leerá lleva por título “Pinturas de historia, imágenes políticas”. En nombre de la corporación será contestado por la académica Sanz Ayán.
Marías Franco es catedrático de historia del arte de la Universidad Autónoma de Madrid. Licenciado (1971, con P.E.) y doctor (1978) en filosofía y letras (historia del arte) por la Universidad Complutense de Madrid. Realiza la tesis doctoral con Alfonso E. Pérez Sánchez sobre “La arquitectura del Renacimiento en Toledo”.
Es miembro, entre otras instituciones, del Centro de Estudios Sorianos, del Centro Internazionale di Studi Jacopo Barozzi da Vignola de Roma y, desde 1985, del Comité Científico del Centro Internazionale di Studi di Architettura “Andrea Palladio” de Vicenza (Italia), del que es vicepresidente desde 1998 y editor de su revista Annali di Architettura desde 1993.
Especialista en la historia de la arquitectura y el arte español de la época moderna, ha publicado casi tres centenares de artículos de investigación en estos campos (algunos traducidos al inglés, francés, italiano, portugués, griego, húngaro, polaco y japonés), en un arco temporal que va del siglo XV (El Bosco, Pedro Berruguete, los Reyes Católicos) al XVIII.
Intentando no establecer fronteras cronológicas rígidas o barreras disciplinares, ha procurado en ellos relacionar la arquitectura y las artes figurativas entre sí, como productos de una misma cultura, y estudiarlos específicamente con referencia a los fundamentos teóricos de sus diversas prácticas.
En este sentido, su aportación a la historia del arte y la arquitectura, como historia antropológica del arte, ha partido de su consideración como objetos primariamente humanos y por lo tanto históricos (políticos, religiosos, funcionales e ideológicos), insertables y solo analizables en el marco de una historia de la cultura, a la que contribuyen con su específica construcción de una cultura de imágenes, y no exclusivamente como productos de una historia del arte en tanto que sucesión autónoma de objetos artísticos, sin conexión con sus diferentes contextos.
Fuente: Europa Press