
Hola, Jorge:
Te envío este e-mail para confirmarte el arribo de la última edición de tu revista Letralia, Tierra de Letras, a mi casilla electrónica.
Aprovechando este pretexto, no sólo te agradeceré el cuidado que le dedicas, para el gusto de sus lectores, a cada publicación, sino que, como es justo, haré lo propio por el gesto amable por el que hoy puedo, una vez más, leerla.
Sin más dilaciones, pues no espero abusar de tu tiempo, sólo me resta desearte éxito en esta empresa, hasta que se constituya en un verdadero álveo irremontable de satisfacciones; y aun después, éxito. se despide, atentamente: