A los 103 años de edad murió en Caracas, el pasado viernes 22 de junio, la creadora del Ateneo de esa ciudad, María Teresa Castillo Terán, quien en vida fuera una reconocida periodista, activista, mujer de la cultura y diputada al Congreso.
Castillo nació el 15 de octubre de 1908 en Cúa, estado Miranda, en una hacienda familiar dedicada a la producción de café. A los dos años murió su padre y junto a madre y hermana se trasladó a Caracas.
Formó parte de la Generación del 28. En la década de los años treinta formó parte del Grupo Cero Teoréticos y de Orbe. Tras vivir en un año en Nueva York trabajando como costurera, en febrero de 1935 regresó a Venezuela. Al morir Juan Vicente Gómez fue detenida con propaganda subversiva y pasó un año en la Jefatura Civil de La Pastora.
Desde 1958 ocupó ininterrumpidamente la presidencia del recién creado Ateneo de Caracas. Desde su fundación en 1941 trabajó en Últimas Noticias y al crearse en octubre de 1946 la Escuela de Periodistas se matriculó, graduándose dos años después.
En 1946 contrajo matrimonio con el escritor y periodista Miguel Otero Silva, amigo suyo desde 1928, cofundador de El Nacional, con quien tuvo dos hijos, Miguel Henrique y Mariana Otero Castillo. Castillo y Otero se convirtieron en la pareja intelectual más importante del siglo XX venezolano, no sólo por su aporte artístico al país, sino también por la proyección que ambos dieron a la cultura venezolana a través de sus lazos con autores de la talla de Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Miguel Ángel Asturias y Plinio Apuleyo Mendoza, entre otros.
Participó en el primer Congreso de Mujeres celebrado en Venezuela, promovió la Federación de Ateneos e integró diferentes organizaciones venezolanas e internacionales dedicadas a la paz y a la defensa de los derechos humanos.
Presidió el Comité de Solidaridad con Nicaragua, fue vicepresidenta de Fundanalítica, integró el Comité Internacional para el Premio Mundial de la Cultura de la Unesco entre 1987 y 1988, fue miembro del Comité Asesor para la Celebración del V Centenario del Descubrimiento de América, de la Asociación Venezolana de Periodistas (1988-1989) y vicepresidenta del Comité Venezolano por los Derechos Humanos (1988-1990).
En 1989 fue electa diputada del Congreso de la República y se convirtió en la primera presidenta de la Comisión Permanente de Cultura de la Cámara de Diputados hasta 1992, e integró la Comisión de Desarrollo Regional de la Cámara de Diputados hasta la finalización de su mandato en 1994. Fue luego miembro del Consejo Directivo de la Fundación Teresa Carreño hasta 1992, del Consejo Nacional de Teatro y del Consejo Directivo del Museo de Bellas Artes. También fue pilar fundamental en la constitución de Amnistía Internacional en Venezuela en 1978.
Entre las múltiples condecoraciones que recibió están el doctorado honoris causa de la Universidad Nacional Abierta (UNA), las medallas Francisco de Miranda y Andrés Bello en primera clase y la Luisa Cáceres de Arismendi en su única clase, además del Honor al Mérito Teresa Carreño. En España le otorgaron la Orden Lazo Isabel La Católica y en Cuba la medalla Alejo Carpentier; así como la de educación en Chile. El Ministerio de la Cultura y de la Comunicación de Francia le confirió la Orden de las Artes y de las Letras.
Fuentes: El Carabobeño • El Nacional