Entrevistas
María del Mar Estrella
“Se me dio la palabra de un modo natural”

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María del Mar Estrella

El camarada

Voy a morir. Pero será de frente.
Mi rebeldía mirará a los ojos.
El miedo me dirá que soy un niño
amedrentado por su propia sombra.
Me acordaré del sueño adolescente,
y los amigos que dejé marchando,
y de aquel sol cuadrado y pequeñito
que se colaba entre las rejas.
Ya ningún odio azotará mis lágrimas.
Toda luz madrugará conmigo
cuando espere, de pie, llegar la noche.

A.C. Este es un poema escrito por María del Mar Estrella, escritora y poeta argentina reconocida mundialmente, hija de nuestro querido y siempre bien recordado profesor don Fermín Estrella Gutiérrez. Es un gusto y una alegría para todos los que amamos la literatura y conocimos a través de los libros a don Fermín, tenerte aquí y poder hablar de María del Mar, poeta, mujer y juglar.

M.M.E. Primero voy a empezar por aclarar que María del Mar Estrella es mi nombre verdadero, sólo que cuando yo comencé a escribir me saqué el Gutiérrez, medianamente a los 13 años quise salir por mi cuenta, y no por el apellido de papá. Y sí, creo haber nacido poeta, porque cuando te regalan un don va implícito, alguien te lo da para que vos lo uses, y a mí se me dio la palabra de un modo natural.

A.C. ¿Crees que las palabras caen a borbotones y así como caen las plasmas en el papel?

M.M.E. A veces me pregunto de dónde nace la poesía. Y te digo: a mí no me gusta definir nada, seguro que otros con mucho más sabiduría dirán la definición de la poesía, yo todavía no la sé. Y hace cincuenta y tres años que escribo poesía, mi currículum se puede definir en sesenta y ocho años de vida, cincuenta y tres años de poeta y treinta y siete años de juglar para seguir pagando derecho de piso y luchando en este medio tan competitivo.

A.C. Hay que destacar que recibiste los siguientes premios: Premio Nacional Iniciación; Premio Internacional Pablo Neruda; Premio Nacional Roberto Speroni; mención especial Fondo Nacional de las Artes, Segundo Premio Fundación Argentina para la Poesía.

M.M.E. Lo que pasa es que esos son los premios en esa época en que yo los he recibido; el primer premio en realidad que marcó mi vida fue en el colegio secundario y me lo entregó Jorge Luis Borges, eran los Juegos Florales de San Miguel en prosa poética, no en poesía, y yo tenía diecisiete años. A veces el currículum es tan engañoso, porque lo que interesa es la obra del poeta. He hecho más de trescientos unipersonales, he actuado desde el Salón Dorado del Teatro Cervantes hasta cualquier café de buenos Aires, he actuado en España, pero siempre hay esas dos Marías, lo que tú preguntaste antes. Una es la María del Mar del poema, la poeta seria, entre comillas, la seudo académica, y la otra es la juglar.

A.C. ¿Qué podemos encontrar en la juglar?

M.M.E. Me nació la juglaría en el año 1972 cuando vi que tenía treinta y cinco libros inéditos, dos publicados nada más, y no tenía plata para seguir publicando, entonces dije: Salgamos a la calle con los poemas, y me autodenominé juglar, palabra que me encanta. Y mi juglaría es eso, tengo armados unipersonales como “Tango y poema”, que presenté en la Casa de Madrid, sobre qué es Buenos Aires, los barrios, los personajes y el tango; “Amor a América”, que es un canto a los pueblos originarios, homenaje a Atahualpa Yupanqui, César Vallejo, a todo lo americano; “Raíces”, que lo di en el Club Español, en el Salón Alhambra, era como estar en Granada, asistió el embajador de España y fueron aproximadamente cuatrocientas personas. Y “Raíces” habla sobre la mitad americana y la mitad española, quise unir, dejar de lado todas las dudas y reproches entre América y España y unirlas como hermanas, no como madre e hija, de eso habla “Raíces”.

A.C. Muchas fueron las generaciones que estudiamos con los libros de don Fermín Estrella Gutiérrez, con su Manual de historia y de literatura española, pero conocimos poco a don Fermín padre, sabemos que egresó de la Escuela Normal de Profesores “Mariano Acosta”, ¿cómo era don Fermín?

M.M.E. Bueno, en primer término decirte que yo defino a papá como “un puro de corazón” un hombre profundamente sencillo, humilde, un hombre que ayudó a toda una generación de escritores, que hoy lamentablemente lo han olvidado, soy muy dura en decirlo, pero es así, para mí no es ningún motivo de orgullo ser la única persona en la República Argentina que le ha hecho un homenaje a Estrella Gutiérrez. Mi padre ha sido dos veces presidente de la Sociedad Argentina de Escritores, en la época en que la Sade era un lujo, fue vicepresidente de la Academia Argentina de Letras, yo te digo que toda una generación de escritores recibió la ayuda de mi padre. Era un hombre muy sencillo, tenía muy buen ojo, sabía calar profundamente, apasionado, muy apasionado. Por ahí se quejaba porque una vez le dijeron: “Don Fermín debe estar contento de que sus hijos escriben”, y él contestó: “Preferiría que mis hijos fueran felices”; claro, yo en eso momento recién me había divorciado y era bastante traumático para papá. Yo a veces reviso los boletines de la Sade y como él no nos contaba todas sus cosas, ahora me sorprendo de las cosas que hacía papá. Papá recibió en la Argentina a Pablo Neruda y a Federico García Lorca, fue amigo y se carteaba con los más grandes escritores que te puedas imaginar. Y era un hombre que hizo mucho por el país y por la enseñanza, amaba profundamente a sus alumnos, tanto que escribió un soneto a sus ex alumnos, y siempre, siempre recordó a la Escuela Normal Mariano Acosta, hasta el último momento de su vida.

A.C. ¿De qué forma influyó tu padre, don Fermín, para que naciera en vos la poesía?

M.M.E. Primero debo aclarar que la mamá de él escribía poesía, pero aquí quería hacer mi homenaje a mi madre, porque papá influyó después de los 13, 14 años, pero como no lo veíamos nunca, porque tenía alrededor de cuarenta horas de cátedra para mantener la casa de su padre y la nuestra, porque era un señor de principios de siglo, yo no lo veía nunca entonces, mi primer contacto con la poesía fue mi madre que me leía los poemas de Rubén Darío y cantaba y cantaba las canciones recopiladas por Lorca. Mamá tocaba el piano de una manera espectacular.

A.C. Aparte de María del Mar qué otros escritores te interesan?

M.M.E. Bueno, tengo un libro, Fuegos ceremoniales, que es el que ganó el premio para la poesía y ahí están todos los poetas míos a los cuales yo les quise rendir mi homenaje, a Alfonsina Storni, a Julio Cortázar, homenaje a Vallejo, y en la parte europea comienzo con El Quijote, y las dos pasiones de mi adolescencia fueron Federico García Lorca y Pablo Neruda, recién pasados los cuarenta años me deslumbró Borges, cuando leí el “Soneto del arrepentimiento”, ahí lo pude constatar, Borges es una catedral de transparencia, es un maestro, me deslumbra la buena poesía, venga de donde venga.

A.C. ¿Y hay algo de lo que tengas que arrepentirte en la vida?

M.M.E. Me arrepiento de haber herido, pero hay un tema mío que te lo regalo hoy que justamente habla de eso, habla de la vida, poema con el cual termino muchos recitales. Carmen Guzmán le puso música y lo cantó Susana Rinaldi.

No quiero pasarme la vida detrás de un vidrio, mirando / no quiero morir dormida junto a muñecos de trapo / No quiero llegar un día a la vejez reprochando ni la propia cobardía / ni lo que me fue dado / No quiero tapar heridas ni silenciar mis fracasos / ni consolarme en mentiras ni ser un reloj de tantos / que por dinero se olvidan de cantar como los pájaros / Yo quiero beber la vida sorbo a sorbo, llanto a llanto / que mi dolor la desvista, que la enjoyen mis harapos / gastármela en mil caricias y renacerla en milagros / Yo quiero hacer de mi vida un corazón fecundado / Soledad de mis cenizas, dale una flor al extraño / que nunca nadie te diga, soledad, no has perfumado. / No quiero morir dormida, no pienso vivir callando / yo quiero morirme viva, piel a piel y canto a canto / Yo voy a morirme viva, piel a piel y canto a canto.

A.C. Luego de tanta pasión y tanta vida que nos has brindado en esta entrevista, en la cual te agradezco el hecho de haber estado, nos gustaría que nos leyeses alguno de tus poemas escritos en este último libro, Lobo del hombre.

Naciendo

Madrugarás al sur de la mañana
a respirar precoz melancolía aferrada aún contra tus ojos.
Madrugarás en la luz de la rompiente.
En la espuma solar
cada día editarás un radiante vocablo
para aprender a reescribir tu nombre
en la pizarra azul del universo.
Y cuando al fin lo hagas
subirás por las gradas de la noche
hasta cruzar el límite
y allí, en ese espejo turbio, verás tu arquitectura de palabra
ese ardiente aletazo de la sombra
en la orilla raída.