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Cristina Fallarás
Fallarás: ganadora con una novela que representa “un alegato contra la pederastia”.
Cristina Fallarás, primera mujer en ganar el Hammett de Novela Negra
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Paco Ignacio Taibo II se retira de la dirección de la Semana Negra de Gijón para dedicarse a la actividad política en México.

La escritora catalana Cristina Fallarás obtuvo el pasado jueves 12 de julio, por unanimidad del jurado, el premio Hammett a la mejor novela negra en lengua castellana con Las niñas perdidas. Este galardón se ha concedido en el marco de la Semana Negra de Gijón.

Las niñas perdidas narra la sórdida y dura historia protagonizada por la ex periodista y detective Victoria González (Vicky), cuyo avanzado estado de gestación no le impedirá asumir un anónimo encargo para encontrar a dos hermanas desaparecidas, de 6 y 8 años. Una de ellas, ya asesinada brutalmente; la otra, en paradero desconocido.

La autora cuenta que estaba embarazada cuando fue despedida del periódico en el que trabajaba, y en ese estado escribió su novela, que considera “un alegato contra la pederastia” y “un animal que me ha dado muchas alegrías, porque está escrita con las tripas y es brutal, pero honesta”. Las protagonistas de esta historia, Vicky, Cristina y Barcelona, resultan las artífices de una trama sobre personajes al límite, en una ciudad oscura, como si se tratase del reverso de la moneda de la Barcelona “de postal” inmortalizada por el cineasta Woody Allen en su filme Vicky, Cristina, Barcelona.

La periodista reconoce que “se aterrorizó” al enterarse de que el sexo de su bebé era niña, “porque iba a traer a este mundo un ser frágil, que podría sufrir agresiones sexuales o verbales o malos tratos en la familia o en el trabajo...”.

Sin premeditación alguna, Fallarás se encontró “matando” a dos niñas en su novela como recurso para conjurar el miedo, porque: “al enunciarlo, desapareció y, de este modo, me salvé del pánico que me daba el nacimiento de mi hija Pepa”, confiesa.

Publicada por Roca Editorial, Las niñas perdidas ha obtenido también el Premio L’H Confidencial 2011 y un Premio de la Crítica de la Semana Negra de Gijón 2011, otorgado excepcionalmente por el coordinador literario del certamen, Paco Ignacio Taibo II.

Fallarás (Zaragoza, 1968) ha ganado también el XLII Premio Internacional de Novela Corta “Ciudad de Barbastro”, dotado con 15.000 euros, por su novela Estado de sitio, publicada por DVD Ediciones.

El jurado de este galardón estuvo formado por Carlos Zanón, Javier Márquez Sánchez y Fernando Marías. Quedaron finalistas las novelas Kryptonita, de Leonardo Oyola; Norte, de Edmundo Paz Soldán; y Un jamón calibre 45, de Carlos Salem.

Junto a este premio, la Semana Negra de Gijón concedió además otros galardones como el premio Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficción sobre un tema criminal, que fue a parar a la mexicana Sanjuana Martínez por su obra La frontera del narco y a Guillermo Saccomano por su obra Un maestro; el premio Celsius de novela fantástica, para Emilio Bueso por Diástole; el premio Memorial Silverio Cañada a la mejor primera novela policiaca a Kike Ferrari por Que de lejos parecen moscas; y el premio Espartaco a Ignacio Martínez de Pisón por su obra El día de mañana.

El Premio XXV Concurso Internacional de Relatos Policiacos recayó en “Lucía”, de Lola Sanabria García, “La ley del narco”, de Claudio Cerdán y “Tensión superficial”, de Carmen Redón Pomar.

La XXV Semana Negra de Gijón tuvo tertulias, debates, presentaciones de libros y otras actividades, aderezadas con una programación musical que contó con el grupo de power metal sinfónico Darksun, el cantautor asturiano Alfredo González, el folk tradicional de Felpeyu, el cantautor ovetense Pablo Moro, “Dr. Explosion”, “Flying Padres”, “The Pinker Tones”, el grupo granadino “Niños Mutantes” y los gijoneses “Pantano”.

El domingo 15 fue clausurado el festival en un acto donde se hizo un llamado a la “responsabilidad” de los escritores, artistas e intelectuales de “pensamiento crítico”, para que asuman un papel de vanguardia en la defensa de los derechos sociales en riesgo por la crisis económica.

El fundador de la Semana Negra, Paco Ignacio Taibo, también se refirió a la situación política y económica de España y defendió la necesidad de “más pensamiento crítico y compromiso social”, como anticuerpos a los recortes de derechos y libertades.

“Es hora de decir que esta sociedad necesita espíritu crítico porque están destruyendo un país y no va a quedar ni la sombra de humo de lo que fue”, afirmó Taibo en el discurso de clausura del festival.

Un antiguo astillero a orillas del Mar Cantábrico, donde hasta hace pocos años se registraron los más duros enfrentamientos entre trabajadores de las fuerzas de seguridad en jornadas de lucha por la defensa del sector naval, fue el escenario donde cientos de miles de visitantes vivieron una “semana” de diez días de fiesta y cultura.

Alejandro “Mono” González
Alejandro “Mono” González dirigió a un grupo de grafiteros locales para realizar un mural de regalo para Gijón.

El artista chileno Alejandro “Mono” González, fundador de la brigada Ramona Parra que hizo las pintadas callejeras en la campaña electoral del Frente de Unidad Popular y durante el gobierno de Salvador Allende, elaboró con un grupo de grafiteros locales un mural a la entrada del astillero. La organización confía en que ni la Autoridad Portuaria de Gijón, propietaria del muro, ni el Ayuntamiento, cubran con capas de pintura la obra que ha dejado el artista chileno como “regalo a la ciudad”.

Y, aunque pervive la incertidumbre sobre cuál va a ser la ubicación que tendrá el evento en 2013, puesto que para finales de año se espera la sentencia de un juez sobre la querella que ha presentado una asociación de vecinos molestos por los ruidos de la feria, se ha despejado la incógnita de la continuidad: “en algún lugar” de Gijón se celebrará la XXVI edición, según confirmaron Taibo y la concejala Eva Illán.

La ceremonia de clausura se convirtió en un homenaje de despedida a Taibo, alma mater del festival, quien deja el cargo de director y se “retirará gradualmente” de las tareas de organización, delegando funciones e integrando el equipo que elegirá los contenidos literarios del certamen, y con la idea de convertirse en un “autor invitado” que, según ha dicho, es lo que siempre quiso ser. Al frente del evento queda José Luis Paraja, gerente y uno de los hombres fuertes de la Semana Negra, a la que está vinculado desde sus inicios.

Paco Ignacio Taibo II
Taibo: carga emotiva.

Paraja destacó el éxito de esta edición, que ha demostrado que “allá donde va la Semana Negra, la gente de Gijón y de toda Asturias nos sigue”, y aseguró que, “mientras esto siga sucediendo, la seguiremos haciendo, porque es un compromiso que no podemos romper”.

“Esto no deja de tener una particular carga emotiva”, dijo Taibo. “Nos volveremos a ver en Gijón. No me voy a terminar de ir nunca de la Semana Negra. Vendré a la 86ª edición en silla de ruedas”, añadía antes de recibir una calurosa despedida en forma de aplausos de los autores y de sus compañeros de la organización.

“Paco pasa a un segundo plano para dedicarse a la política de la mano de López Obrador en México”, explicó Ángel de la Calle, segunda cabeza visible del certamen que se hará cargo de la dirección de contenidos literarios, comiqueros y culturales. “El año que viene cumplirá 65 años y empezó en esto con 40, imagino que estará un poco cansado. Pero no se va, delega funciones o como él dice, estará aquí para los primeros auxilios, me va a costar mucho mandarle”.

Illán, por su parte, ejerció de portavoz del compromiso municipal: “La Semana Negra ha demostrado que está más viva que nunca. Los datos refrendan el éxito de este binomio de diversión y cultura. Deseo que el año que viene volvamos a encontrarnos aquí para seguir consolidando el festival como referente del verano gijonés”.

Fuentes: EFEEl PaísEuropa Press