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Bryce Echenique recibirá en su casa el Premio FIL de Literatura
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Alfredo Bryce Echenique
Bryce Echenique: escándalo.

El anuncio, a principios de septiembre, de que Alfredo Bryce Echenique es el ganador del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, que otorga anualmente la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), desencadenó una agria y dilatada polémica fundamentada en las acusaciones de plagio que pesan desde hace años sobre el autor peruano, y que terminó en la decisión de los organizadores de entregarle el galardón, dotado con 150.000 dólares, en su residencia en Lima.

La medida fue tomada el miércoles 17 de octubre por los miembros de la Asociación Civil Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo; en sesión ampliada, la Comisión de Premiación decidió que, debido a “los señalamientos de miembros de la comunidad académica y cultural en México sobre la concesión del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2012 al escritor peruano Alfredo Bryce Echenique”, por única ocasión cambia el formato y en los próximos días “un directivo de esta Asociación se encontrará con el premiado en su ciudad de residencia, para hacer efectiva esta entrega”.

En el comunicado de prensa emitido el jueves 18 por la FIL, la Comisión de Premiación, conformada por Raúl Padilla, presidente de la Asociación Civil del Premio; Roberto Vázquez, secretario técnico del Conaculta; y Joaquín Díez Canedo, director del Fondo de Cultura Económica, entre otros, manifiestan comprender “el malestar de quienes han protestado contra la decisión del jurado y respetamos las posturas críticas expresadas”, pero dicen que la decisión del jurado es inapelable.

Ante lo cual, y luego “de una amplia valoración de los distintos argumentos que se han manifestado alrededor de este asunto”, tomaron la decisión de modificar el formato de entrega. El pergamino de reconocimiento se le llevará a Bryce su casa, mientras que los 150.000 dólares del galardón se le enviarán por transferencia bancaria.

La comisión se ampara en la cláusula décima de la convocatoria del premio, que le otorga la facultad de resolver situaciones no previstas. “Consideramos que el ambiente que han propiciado las críticas al fallo del jurado y el malestar expresado por algunos académicos y miembros de la comunidad cultural, han dado lugar a una situación extraordinaria que justifica esta decisión”.

El 20 de septiembre, un grupo de escritores y académicos había calificado de “inaceptable” la concesión del premio a Bryce Echenique, reclamo que se repetiría el 6 de octubre. “El plagio es apropiación indebida e ilegal del esfuerzo, del trabajo, de las ideas y de la creatividad de otros”, expresaron los firmantes, José Antonio Aguilar, Soledad Loaeza, Antonio Azuela, Ariadna Acevedo, Gerardo Esquivel, Mauricio Tenorio, Ignacio Almada Bay, Fernando Escalante, Blanca Heredia, Alfredo Ávila, Benjamín Arditi y Roberto Breña.

Ya el pasado 3 de octubre, la lluvia de críticas que cayó sobre el premio había obligado a Bryce Echenique a pronunciarse, lo que hizo a través de una carta que difundió el crítico Julio Ortega. “Muchos son los autores que merecen también este premio, pero esta vez he tenido la suerte de que un gran jurado me lo atribuya a mí”, dijo el autor en esa misiva.

“Claro que el rencor y la envidia se han hecho presentes en la cita, pero como no han querido o no han podido meterse con mi obra literaria, se han refugiado en asuntos que sólo conocen de oídas y que ya fueron juzgados hace un buen tiempo por los tribunales de justicia pertinentes en mi país. Y cómo sería de inmundo aquel asunto, que los juicios que gané, se iniciaron mientras yo vivía en España y sin hacerme llegar ni siquiera una notificación legal. Por ello mi abogado se ha dirigido al Constitucional del Perú, con el fin de que todo lo actuado se declare nulo e inexistente. Y yo confío plenamente en que así será”, continúa.

“Pero que una cosa quede clara. Yo ya he ganado todos los juicios, e Indecopi, la institución peruana que defiende los derechos de autor, me ha devuelto con intereses la multa que me impuso. Por lo tanto, quienes me atacan en México diciendo que me han multado, deben rectificarse y reconocer que se han indignado excesivamente: no hay juicios pendientes, y no he sido multado sino más bien desmultado”, concluye. Pese a lo afirmado por Bryce Echenique, poco después el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) lo desmintió, aclarando que no le ha devuelto la multa.

El 4, los miembros del jurado también emitieron en bloque su opinión. “El jurado del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2012 valoró la obra literaria del escritor peruano Alfredo Bryce Echenique y su aporte a las letras hispanoamericanas y, tal como establecen las bases del Premio, resolvió por unanimidad reconocer su valiosa obra de creación en el ámbito del cuento y la novela”, indicaron en una carta Leila Guerriero, Călin Mihăilescu, Mark Millington, Julio Ortega, Mayra Santos-Febres, Margarita Valencia y Jorge Volpi.

“Las acusaciones de plagio en contra de Bryce competen al ámbito penal y corresponde a los tribunales —no a un jurado literario— decidir sobre este asunto. Más allá de las acusaciones en su contra, el jurado votó a favor de otorgarle el Premio por su obra narrativa y la relevancia que, a lo largo de más de cuatro décadas, ésta ha adquirido en la literatura del siglo XX”, concluye la carta.

El martes 16, la FIL hizo pública una carta entregada por el venezolano Juan Carlos Méndez Guédez y en la que 110 autores, principalmente del ámbito hispanoamericano, defendían la concesión del premio al autor de Un mundo para Julius.

“Los firmantes sienten la obligación de defender la decisión de los jurados del Premio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2012, México, concedido por unanimidad a Alfredo Bryce Echenique”, inicia la misiva firmada no sólo por escritores, sino además por profesores e investigadores de universidades.

“El jurado del Premio FIL de Literatura 2012 ha reiterado que, de acuerdo con las bases del concurso, lo ha hecho en reconocimiento de la alta e indiscutible calidad literaria de su obra narrativa. La campaña de prensa que algunos órganos de comunicación han emprendido en su contra nos resulta de una violencia inusitada, alarmante en una sociedad democrática, y como acto de fuerza introduciría una peligrosa persecución moral en decisiones de tipo artístico, algo sin duda ajeno a los ciudadanos de la cultura”, concluye.

Entre los firmantes de esa carta pública se encuentran los peruanos Fernando Ampuero, Jorge Eduardo Benavides, Fernando Iwasaki, Isaac Goldemberg e Iván Thays; los españoles Luis García Montero, Almudena Grandes y Ernesto Pérez Zúñiga, los colombianos Santiago Gamboa y William Ospina, la chilena Diamela Eltit, la cubana Wendy Guerra, y los venezolanos Antonio López Ortega, Alexis Márquez Rodríguez y Federico Vegas.

La primera acusación de plagio fue esgrimida en julio de 2006 por el escritor y economista peruano Herbert Morote (Pimentel, 1935), quien aseguraba que Bryce Echenique había plagiado su ensayo “Pero, ¿tiene el Perú salvación?”, a lo que el autor de La vida exagerada de Martín Romaña respondió diciendo que no necesitaba plagiar a nadie.

Pero luego, en 2007, se multiplicaron las acusaciones. En enero de 2009, el Indecopi abrió un proceso en su contra —como informáramos en nuestra edición 214— por el plagio de dieciséis artículos, correspondientes a quince autores y publicados en diferentes diarios españoles y en algunas revistas hispanoamericanas. El escritor se defendió judicialmente, pero fue condenado a pagar más de 57.000 dólares y desde entonces ha recibido el rechazo de múltiples sectores.

Jorge Volpi, uno de los miembros del jurado, señaló en su blog que decidió no pronunciarse —no avalar ni condenar— las acusaciones de plagio recibidas por Bryce. “En contra de lo que propugna nuestra ‘inquisición’, consideró que no es función de un jurado literario erigirse en jurado criminal. Querer arrebatarle a Bryce un reconocimiento a su obra narrativa es, en cambio, un atentado a la legalidad”, afirmó.

Otro escritor mexicano, Juan Villoro, piensa de forma opuesta. En su artículo “La ética de un oficio”, publicado este viernes 19 de octubre en el diario Reforma, el escritor manifestó su convicción de que la entrega del premio FIL a Bryce Echenique “violaría las normas éticas”; destacó que el presidente de la FIL, Raúl Padilla, “enfrenta una encrucijada que reclama grandeza”, y confió en que estará a la altura de la situación.

Villoro calificó como un “error inaceptable” que el jurado considerara que el hecho de que el autor peruano “robó al menos 16 trabajos ajenos” que publicó en la prensa “no perjudican su ejercicio literario”. “El plagio es el equivalente literario del dopaje deportivo o la negligencia médica. ¿Merece el Balón de Oro un futbolista que ganó el Mundial pero en otros 16 partidos dio positivo por dopaje? ¿Merece ser Médico del Año alguien que inventó una vacuna pero perjudicó a 16 pacientes? Por supuesto que no”, aseguró.

“Lo que en verdad está en juego no es la reputación de un escritor de cumplida trayectoria, sino la forma en que se difunde la cultura en México”, resumió Villoro, quien además propuso como salida a la Comisión de Premiación acatar el fallo porque es inapelable, pero negarse “a entregar el premio porque eso violaría las normas éticas” en base a la cláusula décima de la convocatoria del galardón, que le otorga la facultad de resolver situaciones no previstas en la misma.

Consultado por el mismo diario, Bryce Echenique declaró que la entrega del premio en su residencia en Lima lo “apena” y que no fue su decisión. “Yo no lo decidí. Lo han decidido por mí. Si me piden que no vaya, ¿qué voy a hacer?”, dijo. “Me apena mucho. A mí se me ha informado simplemente y no se me ha dicho nada más, y pues yo podré aprovechar para hacer otro viaje que estaba dejando por ir a Guadalajara, pero lo entiendo”.

A pesar de la polémica, Bryce dejó en claro desde un principio que él no iba a renunciar al premio, uno de los más prestigiosos de la literatura en español. “El premio ya me hizo muy feliz, pero ahora ya no me hace tan feliz”, manifestó el escritor que, según Reforma, estaba impaciente por terminar la conversación.

Interrogado sobre si se sentía culpable de algo, el autor respondió: “Bueno, tal vez en que no soy un policía de las palabras”.

Fuentes: El UniversalFILLa República