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Roberto Bolaño
Bolaño: redescubierto.
Divulgan dos textos hasta ahora inéditos de Roberto Bolaño
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La edición en español de la reconocida revista literaria Granta presentó el domingo 7 de octubre, en el Hay Festival de Xalapa, en México, dos textos de Roberto Bolaño que se habían mantenido ocultos hasta ahora, y que salen a la luz tras la cesión que decidieron hacer a la publicación los herederos del autor de Los detectives salvajes.

Se trata de un texto autobiográfico y de un manifiesto del grupo de los Infrarrealistas, que Bolaño fundara junto con su amigo Mario Santiago Papasquiaro. Ambas piezas, rescatadas del archivo que dejara el escritor chileno al morir en 2003, y que ahora aparecen en esta edición de Granta dedicada a la literatura mexicana de la no violencia, sirven para conectar las letras del pasado de México con las del presente, dicen los editores de la revista, Valerie Miles y Aurelio Major.

“Una mañana el coche del Tito Davison estuvo a punto de atropellarme. Le dije que quería ser actor de cine y que había escrito una novela que se llama La rodilla en el Pantalón Roto”. Es uno de los pasajes que desvelaba Bolaño en un cuaderno, de su puño y letra, en una pieza titulada “Autobiografía”. Fue la respuesta a unas preguntas de una corresponsal y que no se sabe si él llegó a enviar.

En cinco páginas, Bolaño sobrevuela, con gran voluntad de estilo, su vida. Este texto empieza diciendo: “Nací el 28 de abril de 1953, en Santiago de Chile. En un hospital. Mi infancia transcurrió en el Cerro Placeres, en Valparaíso, en la casa de mi abuela en Viña del Mar, en Quilpué, en Cauquenes, en Mulchén, en Los Ángeles”. Y luego continúa relatando sus diversos avatares, incluido el de maletero en una estación de tren o cuidador en un camping, hasta llegar a su vida con su mujer y su perra Laika.

El otro inédito, mecanografiado, fue escrito hace 35 años, en el otoño de 1977, en Barcelona, Rosa de Fuego. El texto es el segundo que Bolaño firma sobre este asunto y lo hace en España en 1977. Titulado “Manifiesto infrarrealista: Las fracturas de la realidad”, en él, y con 25 años, ya se aprecia la fuerza de su talento.

Bolaño deja allí muy claras las motivaciones del movimiento: “No nos morimos por publicar. El fin de nuestra poesía no es ver nuestro nombre impreso. Somos aficionados a la poesía. No somos profesionales. Que eso quede bien claro, pues una buena parte de nuestra crítica es potenciada desde esa perspectiva, desde esos campos abiertos que supone tal condición”.

A partir de ahí, un despliegue de denuncias, intenciones, llamamientos y propuestas rompedoras y provocadoras, sin olvidar la ironía y el humor. “Nuestras máquinas de escribir parpadean en los caminos. En las fábricas. En las ciudades. (...) Nos hemos tomado el derecho a escribir. Entonces nos boicotean porque nos reímos y porque inventamos poemas totalmente fragmentarios. Porque inventamos poemas de vértigo autodestructivo”.

El manifiesto de Roberto Bolaño recuerda y da luz sobre el momento literario, social e intelectual mexicano y latinoamericano. Se queja de que boicotean a los jóvenes poetas y de que se trata de una especie de pacto que surja para silenciar dicho movimiento. “Un pacto tácito entre las pequeñas mafias y la gran mafia de la literatura en contra de la joven poesía. Esto no es nuevo. siempre ha pasado en las sociedades clasistas. Siempre ha pasado en la literatura y en el arte del periodo capitalista”.

Cuando Bolaño menciona a la mafia literaria se refiere al grupo y todo lo promovido desde y alrededor de Fernando Benítez (1912-2000), antropólogo, historiador, escritor, editor, periodista y divulgador cultural y considerado como maestro por varias generaciones de autores del siglo XX mexicano.

El manifiesto se inscribe en la fuerte división ideológica, de izquierda y derecha, de aquellos años en México y América Latina. Sirve para apreciar la rebelión de los autores jóvenes contra los mayores. “La diferencia entre nuestra retórica y la retórica de los escritores oficiales es que la de ellos desemboca en grandes refrigeradores (y allí no hay movimiento dialéctico), y la nuestra desemboca en gritos y calles y extraños latidos (y allí sí hay movimiento dialéctico)”.

El movimiento infrarrealista abogaba por todo su continente. La Realidad de América Latina, exclama, “pide a gritos poetas que la recorran, que se arriesguen en su lucha (Dalton decía), y no mafiosos que usufructúan la lenta erudición artística del esnob o el impotente. Nuestro arte no es para esnobs sino para desesperados”.

Fuente: El PaísLa Tercera