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Hay Bolaño en Xalapa

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Roberto Bolaño

Nuestras máquinas de escribir parpadean en los caminos. En las fábricas. En las ciudades. (...) Nos hemos tomado el derecho a escribir. Entonces nos boicotean porque nos reímos y porque inventamos poemas totalmente fragmentarios. Porque inventamos poemas de vértigo autodestructivo.

Roberto Bolaño

¿Roberto Bolaño se despide y no se va? No lo dejan ir, es un invitado especial al banquete de la literatura. Esta vez le tocó a Xalapa, en su festival. Alguien buceó en su PC o en alguna carpeta y encontró una Autobiografía y un Manifiesto, inéditos. Son textos más bien personales, puntos de vista sobre sí mismo y un enfoque sobre los ya famosos Infrarrealistas, el movimiento poético que cofundó en México con el poeta Mario Santiago Papasquiaro, el conocido Ulises Lima de Los detectives salvajes. En cinco páginas, de acuerdo con la información que recabamos procedente de la revista Granta, Bolaño da cuenta de su paso por el mundo. Dice que nació en un hospital y su infancia ocurrió en Valparaíso, en el Cerro Placeres. Ahí habría que indagar el mundo de Bolaño en los abismos metafísicos del puerto. Pasaba en la casa de su abuela en Viña del Mar, colindante al puerto y Quilpué, más próximo a Viña. En Quilpué pasé un verano fabuloso en mis años de infancia. A Viña comencé a visitarle asiduamente a finales de los sesenta. Los paisajes hablan en la memoria. Bolaño cuenta que después se fue al sur, Cauquenes, Mulchén y Los Ángeles. Son los años dorados y difíciles de la infancia y adolescencia. Los posteriores en México, DF y España, tierras catalanas, no serían menos complejos, duros, desafiantes, asfixiantes. Incluyen el salvavidas de Enrique Lihn, contado por Bolaño, poco destacado en su vida literaria y real.

¿Síntesis? ¿No alcanzó a decirnos todo? ¿No le interesó? ¿No tuvo tiempo? ¿La vida es tan corta que con cinco páginas basta o es más que suficiente?

En esos raros apuntes, donde se autobiografiaba, revela que había escrito una novela que tituló La rodilla en el pantalón roto.

No está para preguntarle. Las pistas no son vastas ni profundas, habría que leer el texto. Pero vemos que hubo una intención al publicarlo en Granta y presentarlo en Hay Festival en Xalapa, México, porque se trata de un autor de culto, en una época donde no estamos viendo a los escritores, narradores esperados. Por vía Internet me llegan referencias literarias que apuntan más al mercado que a la literatura. Puede ser una percepción equivocada, pero se atiende mucho al papel celofán de la nueva narrativa, su empaque, al prefabricado editorial, más que al contenido o hallazgo de algo verdaderamente novedoso. Mucha paja en el pajar donde no se encuentra ninguna aguja porque nada se ha perdido. Desde luego hay críticos profesionales que tienen otras opiniones y una percepción más global, posiblemente cercana y detallada de lo que se cocina en el mundo literario postBolaño. Pero no le hace bien a la literatura que presenten y reúnan a los escritores por lotes generacionales por su presencia, gustos, la identidad digital de la nueva cultura, y se inventen una serie de maquillajes visibles e invisibles. Escritores de la novedad.

Algunos quieren ver a la novela / como una perra ciega / sin orejas / alucinan si no ladran sus páginas / Odian a los personajes / que no siguen su corriente / ni el tiempo que cruza el tiempo / una sola noche o más / Ellos son los únicos que respiran / por la herida / de la novela moribunda dicen / oxígeno maestro vamos a caminar / con la muerta en vida / pasear por el mundo / la palabra escrita / sin dar vuelta la página / Solo vamos a comenzar. (RG)

Bolaño sería el más asombrado con estos hallazgos suyos que no cesan de aparecer.

El otro texto inédito, revela Granta, data de hace 35 años: Manifiesto Infrarrealista: Las fracturas de la realidad.Este documento lo suscribe en España. Según Granta, dice desde el encabezado: “No nos morimos por publicar. El fin de nuestra poesía no es ver nuestro nombre impreso. Somos aficionados a la poesía. No somos profesionales. Que eso quede bien claro, pues una buena parte de nuestra crítica es potenciada desde esa perspectiva, desde esos campos abiertos que supone tal condición”.

Cuando dice irónicamente “somos aficionados a la poesía”, ¿era su anuncio de que también se inclinaba por la prosa? Un Bolaño sin pelos en la lengua denuncia y pone sus picas contra el establishment literario de siempre y dice, se manifiesta radical: “Un pacto tácito entre las pequeñas mafias y la gran mafia de la literatura en contra de la joven poesía. Esto no es nuevo. Siempre ha pasado en las sociedades clasistas. Siempre ha pasado en la literatura y en el arte del periodo capitalista”.

“Cuando Bolaño menciona a la mafia literaria se refiere al grupo y todo lo promovido desde y alrededor de Fernando Benítez (1912-2000), antropólogo, historiador, escritor, editor, periodista y divulgador cultural y considerado como maestro por varias generaciones de autores del siglo XX mexicano”, apunta el periodista Winston Manrique Sabogal.

Es el Bolaño radical, con el tiempo matizaría sus opiniones. ¿Había entrado al sistema, no se puede estar fuera del sistema, lo empujaron al sistema, se sistematizó? Interrogantes para quienes le conocieron de verdad y escucharon sus palabras más allá de la sobremesa literaria.

Bolaño habla del mundo social y literario de México y América Latina. El manifiesto se inscribe en la fuerte división ideológica, de izquierda y derecha, de aquellos años en México y América Latina, suscribe esta opinión el periodista Winston Manrique Sabogal. Sirve para apreciar la rebelión de los autores jóvenes contra los mayores. “La diferencia entre nuestra retórica y la retórica de los escritores oficiales es que la de ellos desemboca en grandes refrigeradores (y allí no hay movimiento dialéctico), y la nuestra desemboca en gritos y calles y extraños latidos (y allí sí hay movimiento dialéctico)”, sostenía Bolaño.

Dice Bolaño que América Latina interpreta, más bien “pide a gritos poetas que la recorran, que se arriesguen en su lucha (Dalton decía), y no mafiosos que usufructúan la lenta erudición artística del esnob o el impotente. Nuestro arte no es para esnobs sino para desesperados”. Octavio Paz, el mexicano, fue uno de los que cayeron bajo sus dardos, aunque en sus días finales le levantó la condena.

Bolaño, según relato en mi cuento con otras palabras, deambulaba por la provincia española concursando para sobrevivir. Los años duros, como escribió el cubano Jesús Díaz.

Nunca dejó de disparar y algunos de sus pares chilenos fueron un tiro al blanco. Privilegió su amistad y preferencias literarias con Parra, Lihn, complicidades con Borges. ¿Bolaño, un vanguardista al estilo Huidobro? Al menos en los Manifiestos, tan propio también de Parra, cuando decidió trazar una línea antes y después de él. Bolaño, Huidobro y Parra se abrían camino a su manera, no habían llegado al escenario literario para no ser vistos ni escuchados. Creo que aún no se dan cuenta cómo Parra se sigue abriendo paso entre Cartagena e Isla Negra, allá en Las Cruces, porque no vino a arar en el mar. ¿Qué nos dirán los fantasmas cuando ya no estén estos tres grandes poetas chilenos? En Xalapa está Bolaño o Jalapa, que en lengua indígena significa agua en el arenal. Pero a Bolaño los insaciables promotores del mito y del éxito lo siguen halando.

Anteriormente, Bolaño había lanzado el Primer Manifiesto Infrarrealista bajo el título Déjenlo todo, nuevamente. Este también es Bolaño, por alguna razón no editó en vida su Autobiografía y segundo Manifiesto. No pensó, como advirtió Neruda antes de morir, cuando ya no esté, me publicarán hasta los calcetines.

Este Primer Manifiesto está editado en la red como sigue:

DÉJENLO TODO, NUEVAMENTE
primer manifiesto infrarrealista

“Hasta los confines del sistema solar hay cuatro horas-luz; hasta la estrella más cercana, cuatro años-luz. Un desmedido océano de vacío. Pero ¿estamos realmente seguros de que sólo haya un vacío? Únicamente sabemos que en este espacio no hay estrellas luminosas; de existir, ¿serían visibles? ¿Y si existiesen cuerpos no luminosos u oscuros? ¿No podría suceder en los mapas celestes, al igual que en los de la tierra, que estén indicadas las estrellas-ciudades y omitidas las estrellas-pueblos?”.

  • Escritores soviéticos de ciencia ficción arañándose el rostro a medianoche.
  • Los infrasoles (Drummond diría los alegres muchachos proletarios).
  • Peguero y Boris solitarios en un cuarto lumpen presintiendo a la maravilla detrás de la puerta.
  • Free Money

*

¿Quién ha atravesado la ciudad y por única música sólo ha tenido los silbidos de sus semejantes, sus propias palabras de asombro y rabia?

                                      El tipo hermoso que no sabía
                           que el orgasmo de las chavas es clitoral

(Busquen, no solamente en los museos hay mierda) (Un proceso de museificación individual) (Certeza de que todo está nombrado, develado) (Miedo a descubrir) ( Miedo a los desequilibrios no previstos).

*

Nuestros parientes más cercanos:

los francotiradores, los llaneros solitarios que asolan los cafés de chinos de latinoamérica, los destazados en supermarkets, en sus tremendas disyuntivas individuo-colectividad; la impotencia de la acción y la búsqueda (a niveles individuales o bien enfangados en contradicciones estéticas) de la acción poética.

*

Pequeñitas estrellas luminosas guiñándonos eternamente un ojo desde un lugar del universo llamado Los laberintos.

  • Dancing-Club de la miseria.
  • Pepito Tequila sollozando su amor por Lisa Underground.
  • Chúpaselo, chúpatelo, chupémoselo.
  • Y el Horror.

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Cortinas de agua, cemento o lata, separan una maquinaria cultural, a la que lo mismo le da servir de conciencia o culo de la clase dominante, de un acontecer cultural vivo, fregado, en constante muerte y nacimiento, ignorante de gran parte de la historia y las bellas artes (creador cotidiano de su loquísima istoria y de su alucinante vellas hartes), cuerpo que por lo pronto experimenta en sí mismo sensaciones nuevas, producto de una época en que nos acercamos a 200 kph. al cagadero o a la revolución.

“Nuevas formas, raras formas”, como decía entre curioso y risueño el viejo Bertolt.

*

Las sensaciones no surgen de la nada (obviedad de obviedades), sino de la realidad condicionada, de mil maneras, a un constante fluir.

  • Realidad múltiple, nos mareas!

Así, es posible que por una parte se nazca y por otra estemos en las primeras butacas de los últimos coletazos. Formas de vida y formas de muerte se pasean cotidianamente por la retina. Su choque constante da vida a las formas infrarrealistas: EL OJO DE LA TRANSICIÓN.

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Metan a toda la ciudad al manicomio. Dulce hermana, aullidos de tanque, canciones hermafroditas, desiertos de diamante, sólo viviremos una vez y las visiones cada día más gruesas y resbalosas. Dulce hermana, aventones para Monte Albán. Apriétense los cinturones porque se riegan los cadáveres. Una movida de menos.

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¿Y la buena cultura burguesa? ¿Y la academia y los incendiarios? ¿y las vanguardias y sus retaguardias? ¿Y ciertas concepciones del amor, el buen paisaje, la Colt precisa y multinacional?

Como me dijo Saint-Just en un sueño que tuve hace tiempo: Hasta las cabezas de los aristócratas nos pueden servir de armas.

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  • Una buena parte del mundo va naciendo y otra buena parte muriendo, y todos sabemos que todos tenemos que vivir o todos morir: en esto no hay término medio.

Chirico dice: es necesario que el pensamiento se aleje de todo lo que se llama lógica y buen sentido, que se aleje de todas las trabas humanas de modo tal que las cosas le aparezcan bajo un nuevo aspecto, como iluminadas por una constelación aparecida por primera vez. Los infrarrealistas dicen: Vamos a meternos de cabeza en todas las trabas humanas, de modo tal que las cosas empiecen a moverse dentro de uno mismo, una visión alucinante del hombre.

  • La Constelación del Bello Pájaro.
  • Los infrarrealistas proponen al mundo el indigenismo: un indio loco y tímido.
  • Un nuevo lirismo, que en América Latina comienza a crecer, a sustentarse en modos que no dejan de maravillarnos. La entrada en materia es ya la entrada en aventura: el poema como un viaje y el poeta como un héroe develador de héroes. La ternura como un ejercicio de velocidad. Respiración y calor. La experiencia disparada, estructuras que se van devorando a sí mismas, contradicciones locas.

Si el poeta está inmiscuido, el lector tendrá que inmiscuirse.

                        “libros eróticos sin ortografía”

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Nos anteceden las MIL VANGUARDIAS DESCUARTIZADAS EN LOS SESENTAS

Las 99 flores abiertas como una cabeza abierta

Las matanzas, los nuevos campos de concentración

Los Blancos ríos subterráneos, los vientos violetas

Son tiempos duros para la poesía, dicen algunos, tomando té, escuchando música en sus departamentos, hablando (escuchando) a los viejos maestros. Son tiempos duros para el hombre, decimos nosotros, volviendo a las barricadas después de una jornada llena de mierda y gases lacrimógenos, descubriendo/creando música hasta en los departamentos, mirando largamente los cementerios-que-se-expanden, donde toman desesperadamente una taza de té o se emborrachan de pura rabia o inercia los viejos maestros.

Nos antecede HORA ZERO

((Cría zambos y te picarán los callos))

Aún estamos en la era cuaternaria. ¿Aún estamos en la era cuaternaria?

Pepito Tequila besa los pezones fosforescentes de Lisa Underground y la ve alejarse por una playa en donde brotan pirámides negras.

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Repito:

el poeta como héroe develador de héroes, como el árbol rojo caído que anuncia el principio del bosque.

  • Los intentos de una ética-estética consecuente están empedrados de traiciones o sobrevivencias patéticas.
  • Y es que el individuo podrá andar mil kilómetros pero a la larga el camino se lo come.
  • Nuestra ética es la Revolución, nuestra estética la Vida: una-sola-cosa.

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Los burgueses y los pequeños burgueses se la pasan en fiesta. Todos los fines de semana tienen una. El proletariado no tiene fiesta. Sólo funerales con ritmo. Eso va a cambiar. Los explotados tendrán una gran fiesta. Memoria y guillotinas. Intuirla, actuarla ciertas noches, inventarle aristas y rincones húmedos, es como acariciar los ojos ácidos del nuevo espíritu.

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Desplazamiento del poema a través de las estaciones de los motines: la poesía produciendo poetas produciendo poemas produciendo poesía. No un callejón eléctrico / el poeta con los brazos separados del cuerpo / el poema desplazándose lentamente de su Visión a su Revolución. El callejón es un punto múltiple. “Vamos a inventar para descubrir su contradicción, sus formas invisibles de negarse, hasta aclararlo”. Desplazamiento del acto de escribir por zonas nada propicias para el acto de escribir.

                   ¡Rimbaud, vuelve a casa!

Subvertir la realidad cotidiana de la poesía actual. Los encadenamientos que conducen a una realidad circular del poema. Una buena referencia: el loco Kurt Schwitters. Lanke trr gll, o, upa kupa arggg, devienen en línea oficial, investigadores fonéticos codificando el aullido. Los puentes del Noba Express son anti-codificantes: déjenlo que grite, déjenlo que grite (por favor no vayan a sacar un lápiz ni un papelito, ni lo graben, si quieren participar griten también), así que déjenlo que grite, a ver qué cara pone cuando acabe, a qué otra cosa increíble pasamos.

Nuestros puentes hacia las estaciones ignoradas. El poema interrelacionando realidad e irrealidad

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                                                             Convulsivamente

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¿Qué le puedo pedir a la actual pintura latinoamericana? ¿Qué le puedo pedir al teatro?

Más revelador y plástico es pararse en un parque demolido por el smog y ver a la gente cruzar en grupos (que se comprimen y se expanden) las avenidas, cuando tanto a los automovilistas como a los peatones les urge llegar a sus covachas, y es la hora en que los asesinos salen y las víctimas los siguen.

¿Realmente qué historias me cuentan los pintores?

El vacío interesante, la forma y el color fijos, en el mejor de los casos la parodia del movimiento. Lienzos que sólo servirán de anuncios luminosos en las salas de los ingenieros y médicos que coleccionan.

El pintor se acomoda en una sociedad que cada día es más “pintor” que él mismo, y ahí es donde se encuentra desarmado y se inscribe de payaso.

Si un cuadro de X es encontrado en alguna calle por Mara, ese cuadro adquiere categoría de cosa divertida y comunicante; es un salón es tan decorativo como los sillones de fierro del jardín del burgués / ¿cuestión de retina? / sí y no / pero mejor sería encontrar ( y por un tiempo sistematizar azarosamente) el factor detonante, clasista, cien por ciento propositivo de la obra, en yuxtaposición a los valores de “obra” que la están precediendo y condicionando.

  • El pintor deja el estudio y CUALQUIER statu quo y se mete de cabeza en la maravilla / o se pone a jugar ajedrez como Duchamp / Una pintura didáctica para la misma pintura / Y una pintura de la pobreza, gratis o bastante barata, inacabada, de participación, de cuestionamiento en la participación, de extensiones físicas y espirituales ilimitadas.

La mejor pintura de América Latina es la que aún se hace a niveles inconscientes, el juego, la fiesta, el experimento que nos da una real visión de lo que somos y nos abre a lo que podemos será la mejor pintura de América Latina es la que pintamos con verdes y rojos y azules sobre nuestros rostros, para reconocernos en la creación incesante de la tribu.

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Prueben a dejarlo todo diariamente.

Que los arquitectos dejen de construir escenarios hacia dentro y que abran las manos (o que las empuñen, depende del lugar) hacia ese espacio de afuera. Un muro y un techo adquieren utilidad cuando no sólo sirven para dormir o evitar lluvias sino cuando establecen, a partir, por ejemplo, del acto cotidiano del sueño, puentes conscientes entre el hombre y sus creaciones, o la imposibilidad momentánea de éstas.

Para la arquitectura y la escultura los infrarrealistas partimos de dos puntos: la barricada y el lecho.

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La verdadera imaginación es aquella que dinamita, elucida, inyecta microbios esmeraldas en otras imaginaciones. En poesía y en lo que sea, la entrada en materia tiene que ser ya la entrada en aventura. Crear las herramientas para la subversión cotidiana. Las estaciones subjetivas del ser humano, con sus bellos árboles gigantescos y obscenos, como laboratorios de experimentación. Fijar, entrever situaciones paralelas y tan desgarradoras como un gran arañazo en el pecho, en el rostro. Analogía sin fin de los gestos. Son tantos que cuando aparecen los nuevos ni nos damos cuenta, aunque los estamos haciendo/mirando frente a un espejo. Noches de tormenta. La percepción se abre mediante una ética-estética llevada hasta lo último.

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Las galaxias del amor están apareciendo en la palma de nuestras manos.

  • Poetas, suéltense las trenzas (si tienen)
  • Quemen sus porquerías y empiecen a amar hasta que lleguen a los poemas incalculables
  • No queremos pinturas cinéticas, sino enormes atardeceres cinéticos
  • Caballos corriendo a 500 kilómetros por hora
  • Ardillas de fuego saltando por árboles de fuego
  • Una apuesta para ver quién pestañea primero, entre el nervio y la pastilla somnífera

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El riesgo siempre está en otra parte. El verdadero poeta es el que siempre está abandonándose. Nunca demasiado tiempo en un mismo lugar, como los guerrilleros, como los ovnis, como los ojos blancos de los prisioneros a cadena perpetua.

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Fusión y explosión de dos orillas: la creación como un graffiti resuelto y abierto por un niño loco.

Nada mecánico. Las escalas del asombro. Alguien, tal vez el Bosco, rompe el acuario del amor. Dinero gratis. Dulce hermana. Visiones livianas como cadáveres. Little boys tasajeando de besos a diciembre.

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A las dos de la mañana, después de haber estado en casa de Mara, escuchamos (Mario Santiago y algunos de nosotros) risas que salían del penthouse de un edificio de 9 pisos. No paraban, se reían y se reían mientras nosotros abajo nos dormíamos apoyados en varias casetas telefónicas. Llegó un momento en que sólo Mario seguía prestando atención a las risas (el penthouse es un bar gay o algo parecido y Darío Galicia nos había contado que siempre está vigilado por policías). Nosotros hacíamos llamadas telefónicas pero las monedas se hacían de agua. Las risas continuaban. Después de que nos fuimos de esa colonia Mario me contó que realmente nadie se había reído, eran risas grabadas y allá arriba, en el penthouse, un grupo reducido, o quizás un solo homosexual, había escuchado en silencio su disco y nos lo había hecho escuchar.

  • La muerte del cisne, el último canto del cisne, el último canto del cisne negro, NO ESTÁN en el Bolshoi sino en el dolor y la belleza insoportables de las calles.
  • Un arcoiris que principia en un cine de mala muerte y que termina en una fábrica en huelga.
  • Que la amnesia nunca nos bese en la boca. Que nunca nos bese.
  • Soñábamos con utopía y nos despertamos gritando.
  • Un pobre vaquero solitario que regresa a su casa, que es la maravilla.

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Hacer aparecer las nuevas sensaciones -Subvertir la cotidianeidad

 

                         O.K

DÉJENLO TODO, NUEVAMENTE

         LÁNCENSE A LOS CAMINOS

Roberto Bolaño, México, 1976