Letras
Tres poemas

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Valle sin mapa

Alrededor todo está cubierto por un manto
de vegetación enraizada y oscura.
Las lentas crisálidas aún no quieren abrirse,
las rocas frías tiemblan y revientan agua.
Los puntos cardinales han sido olvidados,
y el sol se cansó de esperar en el horizonte.

Has de esperar a que caiga la noche
sin saber por cuánto tiempo durará, o
has de pedirle milagros al divino ego.
Una espina se te ha enterrado en la piel,
ha viajado por tus venas, y te ha punzado
las entrañas...

...El alivio de respirar un aire renovado,
aún en la completa desnudez salvaje,
pero afuera, en el amplio mundo ajeno
en que naciste.

 

Cuando tiemble

Cuando tiemble, la amalgama de hipérboles
tendrá fisuras como el muro del templo.
Cuando tiemble, el dedo inquisidor
cambiará la lista negra y enjugará sus ojos.
Cuando tiemble, Atenea soltará agitadamente
sus amarras y echará a correr libre
por los campos abiertos, nerviosos y pálidos.
Cuando tiemble, los perros encolerizados
dejarán de ladrar y maullarán arrepentidos.

Cuando tiemble, caminaré milagrosamente
sobre la tierra, más que sobre el agua,
entre el humo de lo que alguna vez fue
                                        la obediencia.

Le señalaré a la Luna, tímidamente
levantándose en el horizonte,
de dónde vienen esos aullidos
obsoletos.

 

Inoculación serena

Repetímelo al oído
con mil ecos diluidos,
que resuenen en los viajes
de quimeras inconscientes.
El aliento de tu boca
está avivando mis narices,
mis pulmones, mi lengua
y mis ansias. Es el remedio
para no quedar paralizado
¿permanentemente?

Lúdicas carcajadas despliegan
sus alas en la penumbra
que llega. Ya no queda
el más mínimo atisbo
de esos hierros tejidos
para coartar. Con brío
ha sido lanzado, hacia el valle
con un fondo diminuto,
ese grillete que nunca más
se atará a tu experiencia.

Infectado por el deseo
que sopla fuerte,
ya nunca más voltearé
buscando respuestas en
extraños gestos ajenos.